07-03-2024, 06:05 AM
[personajeinvalido=907]
Tanto por hacer, tanto por elegir... Una nueva aventura está por comenzar en la mismísima Gran Line, donde los ases de la piratería comienzan a forjar su leyenda.
A pesar de que mi llegada fue algo torpe y accidentada, en un breve lapso de tiempo he podido aprender y analizar (a la fuerza) como funcionan las cosas por estos lares. En estos momentos, mi mente está pensando en uno y mil planes terribles. Cada uno más retorcido y repugnante que el anterior. De entre todos ellos, por ahora, avanzar por el sendero marcado hasta encontrar algo de interés, o poder bordear la ciudad y entrar por un lugar menos vigilado, es la mejor de mis alternativas realistas.
El camino se extiende más allá de mi vista, repitiéndose de forma constante en una amalgama de vegetación y tonalidades aceituna y tostado. Zarzas, ramas secas y arboles gigantes me acompañan, sin dejarme tomar atajos o rutas alternativas. Tan solo puedo avanzar de forma constante por donde la naturaleza me lo permite, marcando ella mi destino. El problema comienza cuando mi torpe sentido de la orientación se pone en marcha. Sé que soy un buen navegante, pero sin brújula, me oriento como el peor. Un tropezón tonto con una raíz que sobresale del suelo, un canto de pájaro que llama mi atención y me entretiene... Con cada estímulo que me brinda el bosque de Shandora, más desorientado me encuentro. Llega esto a tal punto, que realmente ya no sé dónde está el norte y donde está el sur. Para colmo, la copa de los árboles es demasiado densa para filtrar de forma eficiente la luz del Sol y guiarme con este. Podría estirar mi torso por encima con mis poderes, pero sería demasiado trabajo y esfuerzo para mí cuerpo cansado y dolido. Solo lo haría en caso de necesidad extrema. En este momento mi único aliado es el mismo camino, que me invita a continuar y me deja, tras de mi, un rastro marcado por mis propias pisadas sobre las hojas y la tierra, por si tuviera que volver para empezar de nuevo.
Con bastante tiempo de travesía y los pies pidiendo un descanso, decido detenerme. Echo una ojeada rápida a mí alrededor, de unos segundos, para convencerme de que puedo parar un momento en ese sitio sin correr peligro. Acto seguido retiro algún escombro enganchado a mi piel pegajosa. Me doy cuenta de que sigo con el torso desnudo y los pies descalzos. Tan solo me cubre un pantalón negro, largo y deportivo. A mis 7, un pequeño saquito blanco cuelga de mi cadera, amarrado con una soga que me hace de cinturón. Reviso con detenimiento -A ver que tenemos aquí...- primero saco un Den-Den Mushi normal. Sencillo, de pequeño tamaño. Lo guardo con desinterés. No dejaba de ser un comunicador convencional. Vuelvo a meter mano y saco mi otro Den-Den Mushi. Este es negro, más pequeño incluso que el anterior. -Vaya, vaya... Esto sí que me va a ser de utilidad, SHIHahaHAHaH- lo enciendo pulsando un botón lateral. -Ahora ponte a buscar llamaditas, a ver si me sacas de esta.- me lo coloco en el hombro izquierdo, pegándolo a mi cuerpo con mochi. Terminando de revisar, encuentro mi tercer y último abalorio. Un Dial de olor. -Mi pequeña reliquia...- lo miro sonriente, volteándolo para verlo desde todos los ángulos. -Quizas no seas el rojo de Navur, pero tú vas a serme de mucha utilidad.- lo devuelvo a su lugar. -Bueno, basta de descanso. Vamos a ponernos en marcha.-
Avanzando varios metros más adelante, siendo más observador, víctima ya del aburrimiento más extremo al ser todo tan repetitivo, me doy cuenta de que me acompaña un poco de color entre la maleza. -¿Que narices?¿Desde cuándo esto está aquí?- me acerco, curioso. Un segundo hallazgo me deja más estupefacto si cabe. Una especie de seta u hongo se esconde entre las rocas y la oscuridad de la propia senda. -¿Me lleváis observando todo el viaje o que? SHIHahaHAHaH- rio mientras arranco un par de cada. Me quedo pensativo mientras observo ambas rarezas. -Tal vez me sais de gran utilidad para conseguir "eso". He de hablar con algún experto, sin duda.- procedo entonces a recoger 10 unidades de ambas especies. Las guardo en mi saco y continuo.
A partir de aquí solo queda seguir. El camino no da alternativas. Y el concepto de regresar no está en mi diccionario. Todo comienza a resultarme familiar mientras avanzo, pero probablemente estoy siendo víctima de la monotonía. Igualmente, con Den-Den Mushi Negro activado y estando más perceptivo, quizá soy capaz de ver algo que, en un principio, está oculto. Y tal vez me sea de utilidad para salir de esta.
Tanto por hacer, tanto por elegir... Una nueva aventura está por comenzar en la mismísima Gran Line, donde los ases de la piratería comienzan a forjar su leyenda.
A pesar de que mi llegada fue algo torpe y accidentada, en un breve lapso de tiempo he podido aprender y analizar (a la fuerza) como funcionan las cosas por estos lares. En estos momentos, mi mente está pensando en uno y mil planes terribles. Cada uno más retorcido y repugnante que el anterior. De entre todos ellos, por ahora, avanzar por el sendero marcado hasta encontrar algo de interés, o poder bordear la ciudad y entrar por un lugar menos vigilado, es la mejor de mis alternativas realistas.
El camino se extiende más allá de mi vista, repitiéndose de forma constante en una amalgama de vegetación y tonalidades aceituna y tostado. Zarzas, ramas secas y arboles gigantes me acompañan, sin dejarme tomar atajos o rutas alternativas. Tan solo puedo avanzar de forma constante por donde la naturaleza me lo permite, marcando ella mi destino. El problema comienza cuando mi torpe sentido de la orientación se pone en marcha. Sé que soy un buen navegante, pero sin brújula, me oriento como el peor. Un tropezón tonto con una raíz que sobresale del suelo, un canto de pájaro que llama mi atención y me entretiene... Con cada estímulo que me brinda el bosque de Shandora, más desorientado me encuentro. Llega esto a tal punto, que realmente ya no sé dónde está el norte y donde está el sur. Para colmo, la copa de los árboles es demasiado densa para filtrar de forma eficiente la luz del Sol y guiarme con este. Podría estirar mi torso por encima con mis poderes, pero sería demasiado trabajo y esfuerzo para mí cuerpo cansado y dolido. Solo lo haría en caso de necesidad extrema. En este momento mi único aliado es el mismo camino, que me invita a continuar y me deja, tras de mi, un rastro marcado por mis propias pisadas sobre las hojas y la tierra, por si tuviera que volver para empezar de nuevo.
Con bastante tiempo de travesía y los pies pidiendo un descanso, decido detenerme. Echo una ojeada rápida a mí alrededor, de unos segundos, para convencerme de que puedo parar un momento en ese sitio sin correr peligro. Acto seguido retiro algún escombro enganchado a mi piel pegajosa. Me doy cuenta de que sigo con el torso desnudo y los pies descalzos. Tan solo me cubre un pantalón negro, largo y deportivo. A mis 7, un pequeño saquito blanco cuelga de mi cadera, amarrado con una soga que me hace de cinturón. Reviso con detenimiento -A ver que tenemos aquí...- primero saco un Den-Den Mushi normal. Sencillo, de pequeño tamaño. Lo guardo con desinterés. No dejaba de ser un comunicador convencional. Vuelvo a meter mano y saco mi otro Den-Den Mushi. Este es negro, más pequeño incluso que el anterior. -Vaya, vaya... Esto sí que me va a ser de utilidad, SHIHahaHAHaH- lo enciendo pulsando un botón lateral. -Ahora ponte a buscar llamaditas, a ver si me sacas de esta.- me lo coloco en el hombro izquierdo, pegándolo a mi cuerpo con mochi. Terminando de revisar, encuentro mi tercer y último abalorio. Un Dial de olor. -Mi pequeña reliquia...- lo miro sonriente, volteándolo para verlo desde todos los ángulos. -Quizas no seas el rojo de Navur, pero tú vas a serme de mucha utilidad.- lo devuelvo a su lugar. -Bueno, basta de descanso. Vamos a ponernos en marcha.-
Avanzando varios metros más adelante, siendo más observador, víctima ya del aburrimiento más extremo al ser todo tan repetitivo, me doy cuenta de que me acompaña un poco de color entre la maleza. -¿Que narices?¿Desde cuándo esto está aquí?- me acerco, curioso. Un segundo hallazgo me deja más estupefacto si cabe. Una especie de seta u hongo se esconde entre las rocas y la oscuridad de la propia senda. -¿Me lleváis observando todo el viaje o que? SHIHahaHAHaH- rio mientras arranco un par de cada. Me quedo pensativo mientras observo ambas rarezas. -Tal vez me sais de gran utilidad para conseguir "eso". He de hablar con algún experto, sin duda.- procedo entonces a recoger 10 unidades de ambas especies. Las guardo en mi saco y continuo.
A partir de aquí solo queda seguir. El camino no da alternativas. Y el concepto de regresar no está en mi diccionario. Todo comienza a resultarme familiar mientras avanzo, pero probablemente estoy siendo víctima de la monotonía. Igualmente, con Den-Den Mushi Negro activado y estando más perceptivo, quizá soy capaz de ver algo que, en un principio, está oculto. Y tal vez me sea de utilidad para salir de esta.
Aclaraciones
