08-03-2024, 07:55 AM
[personajeinvalido=907]
Sasha había sonreído al escuchar como Garnet le decía que arrase con todo y sea una supernova, aquellas palabras la llenaron todavía más de fuerzas, la semioni se iba a cargar lo que se le pusiera por delante. La rubia escuchó como Triana llamaba al lunarian Yamamura, no había prestado atención a su nombre porque no lo conocía pero si la mujer lo animaba no quedaba lugar a duda que era el último miembro de los Alas Negras que le quedaba por conocer. — Pues ya podría poner Yamamura en el wanted en vez de tantas letras — pensó la joven pero ignorando como parecía que a los marines les gustaba complicarse la vida. La espadachín le dijo que si Kuraku se esforzaba podía llegar a volar así y la adolescente no pudo evitar que sus ojos se abrieran como platos y enseguida llevarse la mano derecha al mentón, si se trataba de esforzarse mientras volaba ella también podría hacerlo. — Se lo diré y practicaremos juntos — le contestó con una gran sonrisa y los ojos brillantes de la emoción — Creo que tenemos un aparato que tira fuego en la cocina — añadió pensando en mil maneras de usar el soplete junto con el lunarian.
Cuando vio que era el turno de Aspros volvió a prestar atención a los juegos. — ¡Vamos Aspros! — lo animó justo antes de ver como hacía piruetas y empezar a correr de forma elegante. De pronto Sohem dijo que iría él a esa prueba, haciendo que Sasha se girase a mirarlo, le ofreció a Ikirami ir primero si estaba segura de ganar pero ella simplemente le dijo que participara él antes de animarlo. Entonces se dirigió a ella diciéndole que abriera los ojos mientras elevaba su puño - del cual salía salía un poco de humo entre el guante y la manga - hacia ella — Arrasa con ellos, Sohem — le ánimo chocando el puño poniendo su mano derecha de la misma manera y con una sonrisa infantil de complicidad, aquello fue un reto muy grande en su pelea pero estaba feliz de ver que lo usaría en la prueba.
La semioni se despedía del hombre moviendo su mano viendo como avanzaba hacia la zona donde se competía, entonces Triana le habló advirtiéndole sobre Sohem. — ¿Qué? — fue lo único que pudo pronunciar la rubia en shock. Sabía que la pirata de los Alas Negras no iba a mentirle, Jolyne y Aspros los ayudaron a Gronn y a ella en los Cabos Gemelos, aquella tripulación no podía ser mala pero Sohem tampoco. Se negaba a pensar que era mentira todo lo que le había contado aquella noche en medio de la nada. — ¿Segura que no lo confundes con otro? — preguntó con una ligera esperanza antes de morderse los labios desde dentro de la boca. La adolescente tragó saliva antes de mirar a Triana de forma seria. — Sohem es muy malo hablando y se mete en líos — se sinceró con ella. — Cuando nos conocimos estuvimos un rato pegándonos y yo acabé k.o. — Sasha se llevó la mano derecha al antebrazo izquierdo y lo frotó de forma lenta con la yema de sus dedos, ella tampoco era buena con las palabras pero quería que ambos se llevaran bien. — Se quedó conmigo hasta que me desperté. No me hizo nada. Bueno… Sí, la cena. Pero no me hizo daño después — matizó mientras seguía contándole la situación. Entonces apretó un poco con la mano su antebrazo mientras miraba a los lados buscando un poco de privacidad, la semioni se agachó quedando de cuclillas para estar más cerca de la pirata. — Vio mi wanted y lo rompió delante mío — le susurró la rubia de manera cómplice antes de volver a separarse. — Pero eres la mejor preocupándote por nosotros ¡Los Shogun Gari también nos preocupamos por vosotros! Tobías, Garnet y Kuraku se pusieron muy contentos porque Jolyne y Aspros me cuidaron en los Cabos Gemelos — finalizó con una sonrisa dirigiendo su mirada de vuelta a lo que hacía su compañero de equipo.
A la chica miró justo cuando Sohem se daba el golpe a si mismo, no le gustaba aquella técnica porque le hacía sangrar. El humo no tardó en aparecer en el cuerpo del hombre y con una gran pose bateó. Sasha habría querido estar más atenta pero las palabra de Triana seguían en su cabeza, no quería más muertes en su tripulación y que fuera por su culpa, por confiar en quien no debía, le dolería mucho. Ella se consideraba ahora más fuerte que nunca pero eso no quitaba que no quisiera pelear contra él. La risa de Sohem le devolvieron de nuevo los pies a la tierra. — Ha sido una pasada — lo alabó la semioni con una sonrisa suave. — Oye, Sohem... — llamó su atención mientras volvía a agachase para estar más cerca de él y, de paso, limpiarle los restos de sangre que quedaran en su casco usando la manga derecha de su abrigo. — Nosotros somo amigos ¿verdad? No me harás daño ni a mí ni a los Shogun Gari — preguntó abriendo los ojos con un brillo inocente, quería creer en él y, que de verdad, era el hombre que había estado hablando con ella en Toko. No quería pelear de nuevo con él pero no dudaría si, como decía Triana, iba a matarlos.
Unas chispas llamaron la atención de la joven y se giró para ver a Don Bambú envuelto en una corriente eléctrica — ¡Wooow! No sabía que podía hacer eso — dijo la boca abierta de la emoción mientras se incorporaba. — ¡Vamos Chewbacca! — lo animó también, era un Shogun Gari adoptado y amigo de Garnet así que se veía obligada a animarlo. Cuando el mink panda acabó, las gradas gritaban a su favorito con la palabra a la que conocían a los lunarian. Pero la mayor ovación hasta el momento había sido para Yamamura y sus veinte nombres más. Sasha se fijó como ante tanta alegría unos pobres birkanianos limpiaban la pista, la chica no pudo evitar chasquear la lengua antes de que se dijeran los resultado quedando el equipo dos en segunda posición y Aspros fuera. — Por lo menos estará con Garnet — dijo con inocencia la semioni pensando que por lo menos se conocían y le darían a la lengua mientras estaban allí sentados. La diferencia entre los gritos de un equipo a otro no le acabó de gustar a la rubia, era cierto que el lunarian había ido muy rápido pero Sohem también y se merecían más ovaciones — ¡Sohem ha ido muy rápido! Nos tienen que gritar más cuando nos señala el tío ese — se quejó recordando como la hacía sentir que la discriminaran por ser una adolescente pero olvidando como habían coreado el apellido de Triana.
Sasha escuchó como El Dirigente presentaba la siguiente prueba y la semioni solo necesitó una palabra para decidir que participaría ella. — ¡Ha dicho meteorito! ¡Voy yo! ¡Me la pido! — se adelantó - muy emocionada - a los demás. Unos potros con un dial y un Den Den Mushi aparecieron delante y la rubia los miró de forma curiosa, el maestro de ceremonias explicó que lo único que hacía falta era ponerse delante y aguantar. — Esto va a ser un paseo — dijo de forma segura mientras empezaba a caminar saliendo del cubículo, pero de pronto se dio cuenta que si los dejaba solos, Sohem y Triana se iban a decir cosas bastante feas. Así que tenía que imitar músico de los Shogun Gari y debía dar un espectáculo para distraerlos. La adolescente se abrió - con la mano izquierda - el abrigo y con la derecha cogió sus molonas gafas de sol del bolsillo interior izquierdo. Sasha se giró con una sonrisa confiada. — Va a ser tan increíble que no vais a pensar en otra cosa — dijo mientras que con un suave golpe de muñeca, abría la varilla que no estaba sujetando y se ponía las gafas de sol.
Una fuerte ola de calor hizo que frunciera el ceño, la hacía sentir como si perdiera algo de fuerza. La semioni reconoció aquella sensación y no pudo evitar mirar a Sohem. — No puede ser — habló entre dientes buscando de donde procedía hasta ver a Kuraku gritando en la prueba emanando ese calor. — Será tramposo — se quejó la chica mientras se mordía ambos labios desde dentro de la boca y cerraba los puños. Definitivamente el lunarian se iba a encontrar una sorpresa poco agradable en el camarote más pronto que tarde. Cuando dio un paso hacia atrás y paró su prueba, la rubia se adelantó para ser ella la siguiente — ¡Voy a ganar! — gritó a sus compañeros antes de mirar hacia delante y dar fuertes pisadas hasta el lugar de la prueba. A cada paso, Sasha empezaba a crecer llegando a los siete metros, sus pasos se volvieron más fuertes y de su frente salieron dos cuernos junto a uno más pequeño en la nariz, además de un collar de dos metros de ancho en su nuca. Su piel cambió a unas escamas verdes, abrió los puños y movió ligeramente sus dedos - ahora con garras - como si hicieran una ligera ola para calentar.
La semioni, ahora en forma híbrida, llegó por fin delante de un potro y separó las piernas a la altura de la cadera para ponerse en una posición firme. — Voy a ganar — dijo mirando fijamente el dial y, después de coger todo el aire que pudo en sus pulmones, lo dejó ir de una sola vez. — ¡TSUKI-TSUKI! — gritó lista para darlo todo. Una ligera corriente hizo que levantara la ceja derecha. — ¿Es una broma? — pensó mientras soltaba aire por la nariz por la risa. El aire empezó a aumentar haciendo que la rubia se inclinara hacia delante para contrarrestarlo y haciéndola sonreír porque ahora parecía que venía lo bueno. El pelo - recogido en una coleta - de la joven danzaba en el aire y el abrigo se abrió a los lados pareciendo este una capa volando, siendo aguantado gracias a las mangas y dejando ver su camiseta blanca bajo este. — ¡Podríaaaa aguantaaaaar todooooo eeeel díaaaa! — gritó con fanfarronería mientras el viento se volvía todavía más potente, haciendo que hablara con dificultad y de forma graciosa mientras la espalda se iba cada vez más hacia atrás, y sus piernas se empezaban a resbalar hacia atrás. — Solo un poco más — pensó la joven, ella quería ganar por su equipo y por los Shogun Gari, se lo había prometido a Garnet. — ¡Mierda! — se quejó justo cuando dio un paso atrás para aguantar el equilibrio.
Sasha se llevó las manos a la cabeza notando que se había despeinado completamente y su coleta ahora estaba en horizontal, suspendida en el aire, a causa de todo el aire. No pudo evitar sonreír por ello, guardó las gafas en el mismo sitio y se quitó la coleta dejando su largo pelo rubio caer sobre sus hombros hasta prácticamente el final de su espalda. La semioni levantó sus manos al cielo por el tiempo que había aguantado y mientras daba una vuelta sobre si misma disfrutando el momento se dirigió de vuelta a su cubículo, no sin antes mirar a Kuraku de forma muy enfadada. — ¡Ha sido una pasada! — dijo emocionada a sus compañeros de equipo con una gran sonrisa y todavía ligeramente despeinada, con la goma de pelo en su mano muñeca derecha.
información
