09-03-2024, 04:44 PM
Whiskey Peak no tenía nada que ver con la isla natal de Gideon y, por mucho que intentara disimularlo los primeros días, le estaba costando a la Skypiean acostumbrarse a tanto sol y tanto calor. El clima árido de la isla a veces se sentía asfixiante y echaba de menos la humedad de Toroa y sobre todo sus días nubosos y con lluvia.
Kevin y ella llevaban dos semanas allí y no les quedaba demasiado por investigar, aún seguían sin saber nada sobre su amiga y la preocupación se agarraba con fuerza a su pecho. Esa tarde habían salido a terminar de investigar las últimas zonas. Gideon se había maquillado los ojos afilando su mirada con colores oscuros —negro y morado— y se había vestido con sus ropas anchas para evitar pasar tanto calor y había recogido en un pequeño moño su pelo largo. Le hubiese gustado dejar su melena al viento, pero el calor de Whisky Peak no le daba mucha opción. Además se remangaba las mangas de la camisa para permitir que la poca brisa, que pudiese levantarse, entrase al resto de sus ropas.
A Kevin le preocupaba la situación de los Revolucionarios en la isla y había decidido intentar no interactuar demasiado con nadie. Gideon le miraba mientras se encendía un cigarrillo y no comprendía cómo podía vestir de traje hasta en esas condiciones climáticas. Omi se movió dentro de su chaqueta, Gideon supuso que estaría haciéndose una bolita para dormir un poco más.
Al llegar a una calle, de unos 5 metros de anchos, rodeada de casas, se dieron cuenta de que todos los habitantes de la zona tenían un aura algo hostil. Gideon apretó el mango de su katana instintivamente, el parpadeo acelerado de sus ojos comenzó. Kevin se giró para preguntarle cómo podían dar tanto miedo todos.
— Chososososo, tienes toda la razón, aquí sólo se atrevería a entrar alguno que supiera que es capaz de acabar con toda esta gente. Dudo que alguien así exista —Gideon se relajó un poco, quería que Kevin calmara sus nervios—. Una pequeña duda, ¿nos presentaremos como cazadores frente al gremio, amigo?
Kevin y ella llevaban dos semanas allí y no les quedaba demasiado por investigar, aún seguían sin saber nada sobre su amiga y la preocupación se agarraba con fuerza a su pecho. Esa tarde habían salido a terminar de investigar las últimas zonas. Gideon se había maquillado los ojos afilando su mirada con colores oscuros —negro y morado— y se había vestido con sus ropas anchas para evitar pasar tanto calor y había recogido en un pequeño moño su pelo largo. Le hubiese gustado dejar su melena al viento, pero el calor de Whisky Peak no le daba mucha opción. Además se remangaba las mangas de la camisa para permitir que la poca brisa, que pudiese levantarse, entrase al resto de sus ropas.
A Kevin le preocupaba la situación de los Revolucionarios en la isla y había decidido intentar no interactuar demasiado con nadie. Gideon le miraba mientras se encendía un cigarrillo y no comprendía cómo podía vestir de traje hasta en esas condiciones climáticas. Omi se movió dentro de su chaqueta, Gideon supuso que estaría haciéndose una bolita para dormir un poco más.
Al llegar a una calle, de unos 5 metros de anchos, rodeada de casas, se dieron cuenta de que todos los habitantes de la zona tenían un aura algo hostil. Gideon apretó el mango de su katana instintivamente, el parpadeo acelerado de sus ojos comenzó. Kevin se giró para preguntarle cómo podían dar tanto miedo todos.
— Chososososo, tienes toda la razón, aquí sólo se atrevería a entrar alguno que supiera que es capaz de acabar con toda esta gente. Dudo que alguien así exista —Gideon se relajó un poco, quería que Kevin calmara sus nervios—. Una pequeña duda, ¿nos presentaremos como cazadores frente al gremio, amigo?
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