[Pasado FIC] [+18] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido
#5
     Humo. Fuego. Sangre. Muerte.
     Botines, riquezas, reputación.
      Aquella fue una incursión más donde todos estos elementos sucedieron a nuestro favor. Piratería en el mayor significado de la palabra. Los damnificados, un par de pueblos costeros que parecían sobrevivir de la agricultura y la ganadería. También gozaban de cierto nivel de turismo, pues cerca de allí se emplazaba un enorme lago de agua de un rosa intenso que atraía visitantes. No hubo piedad. Murió mucha gente, incluso aquella que suele respetarse por su edad, tanto por arriba como por abajo. Si hubo algo en lo que no participé, fue en matar niños. Salvo fuerza mayor, incluso yo tengo un límite.
     Opusieron la resistencia habitual de aquellos que quieren salvar sus hogares, pero al final, el resultado fue el mismo de siempre.
     En mi caso, quité de en medio a quien fue lo suficientemente estúpido como para interponerse en mi camino. Por aquel entonces ya utilizaba dos dagas, costumbre que se quedó hasta unos diez años después, que cambié de arma y estilo. Así pues, maté, robé. Aquella gente no disponía de mucho para ser robado, pero me llevaba cualquier cosa que podría serme útil, tanto para la tripulación como para mí. No lo compartía todo, claro.
     Fue así como se produjo un cambio bastante grande en mi vida.
     Uno de los desafortunados que intentó cerrarme el paso a punta de vara de hierro oxidado, cayó bajo el filo de una de mis dagas. Mi arma era más pequeña, sí, pero mi destreza mucho mayor. No habría tenido ninguna oportunidad. La cuestión es que, cuando cayó muerto contra el suelo, con el cuello desbordando sangre, algo salió rodando del bolsillo interior de su chaqueta. Parecía una pieza de fruta. A mi yo de dieciocho, diecinueve años —ya ni recuerdo— le pareció una buena idea darle un bocado como premio por la nueva baja. Me agaché, la limpié de la sangre del desgraciado y mordí.
     Sabía a putísima mierda.
     En ese momento pensé que me había sentado mal, porque la sensación que me dejó en el cuerpo era algo que no había experimentado en la vida. Demasiado rápido, pero dicen que hay algunos venenos que actúan casi instantáneamente. Porque de verdad creía que era veneno. Me asusté, creyéndome la persona más imbécil del mundo si moría de aquella forma tan ridícula. Pero ese susto ni siquiera se acercó al que sentí cuando mi cuerpo, de pronto, comenzó a transformarse: plumas, pico, patas. De pronto era un pájaro, un puto pájaro blanco de no más de metro veinte de altura que ni siquiera identifiqué en aquel momento.
     Pensé que era una pesadilla, que el supuesto veneno me hacía delirar, pero era muy real. Entonces, recordé que existía gente con extrañas capacidades y me pregunté si no era eso lo que me estaba sucediendo. Porque, a pesar de ser un puto pájaro, mantenía mi raciocinio intacto (excepto el que estaba robando la ansiedad por todo aquello).
     Obviamente, en aquel momento no sabía nada de las akuma no mi, y muchísimo menos que podía conseguir una versión híbrida entre mi forma humana y la de buitre (al igual que no supe que era un buitre desde un primer momento). De todo esto me fui enterando paulatinamente.
     Por supuesto, detuve mi actividad criminal de ese día. Me escondí en una casa que ya había sido saqueada, por lo que sabía que la probabilidad de que alguien regresara era escasa, en especial, si sus ocupantes ya estaban muertos. Y allí me quedé, bajo una mesa, hasta que mi cuerpo humano regresó. Entendí que sucedió cuando me fui calmando, pudiendo controlar un poco lo que me ocurría.
     Desde el primer momento descarté contarle todo esto a nadie de la tripulación. No quería que me mirasen como a un bicho raro y, por supuesto, que me echaran de allí. Tampoco sabía hasta qué punto tenían conocimiento de la existencia de las frutas, así que no quise arriesgarme. Salir para volver a reencontrarme con ellos fue una de las decisiones más difíciles en mucho tiempo, pues tenía miedo de que me volviese a pasar, de transformarme en un pájaro blanco delante de ellos y sin poder controlarlo.
     —¿Dónde demonios te habías metido? —me preguntó Jasper cuando me atreví a salir—. Pensábamos que habías muerto.
     Ya era de noche. Habían hecho una hoguera en el centro del pueblo y celebraban el éxito de la incursión. Comían y bebían con la alegría y la satisfacción del trabajo bien hecho.
     —No habría sido una gran pérdida —malmetió Lynette.
     Jasper la fulminó con la mirada.
     —¿Qué? —protestó la de piel oscura.
     —Ni caso. ¿Qué ha pasado? —continuó él.
     —Estaba... inconsciente —mentí. Preferí resultar ridícula a que supieran la verdad. Para revelar algo así, primero debía entenderlo yo y, de momento, no entendía nada.
     —No te preocupes, a veces pasa en las peleas. Nada de lo que avergonzarse. Ven, siéntate aquí.
     Jasper se echó hacia un lado y dejó un hueco con el compañero que se sentaba a su derecha. Ocupé el espacio que creó y, botella de ron en mano, el capitán me pasó el brazo libre por encima del hombro, atrayéndome hacia él. Como imbécil, eso bastó para que los pensamientos acerca de mi nuevo yo emplumado se disolvieran en la hoguera. Aun así, fui lo suficientemente prudente como para no mencionarlo. Algo me decía que era un error hacerlo y obedecí mi instinto. Si más adelante era oportuno revelar algo así, el tiempo lo diría.
     Me sirvieron alguna clase de bebida alcohólica en una jarra robada de la casa de algún muerto.
     Con mi cuerpo muy cerca del capitán, mientras él reía y bromeaba con el resto de la tripulación, con su cabello rubio y largo rozándome, y con mi corazón con un vuelco detrás de otro, descubrí los ojos de Lynette clavados en mí cargados de furia.
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RE: [Pasado FIC] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido - por Maeve Knox - 12-03-2024, 09:52 AM

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