Me limité a esperar y ver qué enfrentamientos íbamos a poder presenciar en la arena. Durante aquella hora de espera, me levanté y fui a uno de los puestos de comida más cercanos que había en la arena. En aquel puesto había una parrilla, o una plancha metálica lo llaman otros. Miré con detalle el establecimiento, pues realmente era muy acogedor y casero. El dueño era un ¿Lunarian? Creo que era así, si no recuerdo mal, tenía dos grandes alas en la espalda con un fuego extraño, media un poco más que Karl, y tenía la piel oscura, estos rasgos eran los que todos compartían, en eso pude darme cuenta. Observé que tipo de cosas estaba haciendo en la parrilla y desde luego era muy interesante.
Había varios tipos de brochetas variadas, desde solo de verduras y hortalizas, solo de carne, o mixtas, y todas con productos autóctonos de la isla. También había como una especie de panecillo casero y artesanal que hizo con sus propias manos, el cual se le podría apreciar que contaba con algún tipo de especia, pues que olía extremadamente bien y fresco - ¡Póngame una brocheta de cada tipo, y un par de panecillos de esos, por favor! - Le dije alegremente al tendero alado - ¡Oído, así que al lío! - dijo mientras se ponía en la parrilla a hacer las brochetas. Desde luego daba gusto oler aquello, y me moría de ganas de probar un poco de esta gastronomía. Extendió lo que parecía ser papel de aluminio, y fue dejando una a una las brochetas, las cuales estaban bien calentitas, había 6 en total: 2 solo de verduras, 2 solo de carne, y 2 mixtas. Cerró aquel papel plateado, envolviéndolas para luego meterlas en una bolsa de papel, junto a los dos panecillos, los cuales estaban calientes, pero no tanto como las brochetas, y unas cuantas servilletas. Procedí a pagarle y agradecerle por el servicio.
Mientras volvía a las gradas me paré en seco y recordé una cosa. Viktor me metió una especie de nota en el bolsillo y no la había mirado, metí la mano derecha para sacarla, mientras sostenía la bolsa de papel con mi brazo izquierdo y procedí a leerla para saber que me podía haber contado.
Fui observando cada uno de los puestos, fueran de comida o no, pues era interesante y bonito ver todo aquello, lo cual era desconocido para mí. Estaba llegando prácticamente de nuevo a la arena, aún quedaba tiempo para que empezase la siguiente prueba, en su lugar, pusieron a lo que parecía ser bailarines y bailarinas para amenizar un poco la espera. Adentrándome de nuevo, fui directo a mi sitio, el cual era la primera fila enfrente de donde serían los combates. Alcé la cabeza y la vista para ver que me encontraba por las gradas, o más bien, quién. Pude ver a Viktor arriba del todo acompañado de Sohem y la mujer de cabello morado, parece ser que se conocían si estaban juntos. Pude ver algunos piratas con carteles, había bastantes, por desgracia. Y por último, y más importante, pude ver a mis compañeros, Sephi y Karl estaban hablando tranquilamente, cosa que me tranquilizó, pero a quien no vi fue a Ikirami, la cual estaba eliminada. Supuse que se iría a comprar algo de comer picante a los puestos de comida o ver ropa para probársela, así que no me preocupé.
Me senté de nuevo en la grada, solo, para así comer tranquilo aquellas brochetas. La primera que cogí fue una mixta para así saborear un poquito variado aquellos productos, mientras a la vez, pellizcaba un poco del pan casero, el cual seguía calentito, era una auténtica maravilla. Pero de repente, el Dirigente habló de nuevo dirigiéndose a todo el público y dándoles del aviso de que la siguiente fase iba a comenzar, dejando claro las normas: No era un combate a muerte, pero sí que los participantes tendrían que darlo todo - Será interesante - pensé mientras terminaba de comer la primera brocheta y para mi sorpresa, el primer combate iba a disputarlo Karlglass, contra Garnet, uno de los piratas de los Shogun Gari. Ambos bajaron a la arena, colocándose cada uno en un extremo.
Garnet bajó tocando una música con una especie de laud para, acto seguido, transformarse en un animal, algo parecido a un tigre - Otro Zoan... - Pensé mientras metía la mano en la bolsa de papel en busca de otra brocheta. El tío estaba realmente confiado y motivado, y eso, sé que a Karl le iba a cabrear. La miré y estaba aguantando la rabia y la mala leche, y realmente lo hacía bien, no podía perder los nervios en una prueba así. Se transformó en su forma completa para después, gritar algo que me dejó totalmente descolocado, alegando de que a nuestra compañera Ikirami se le iba a reventar el botón de la camisa y se le iban a ver los pechos, me pilló pegándole una mordida a la brocheta - ¿A qué viene eso? - Pensé con cara extrañada, en ese momento no podía ver otra cosa que no fuera a Karl haciendo el tonto en una situación como esta - ¡Karl! ¡Concéntrate y deja de decir tonterías, tienes al enemigo delante! - la grité.
Puede que este combate no fuera a muerte, pero teníamos delante a un tío con más de 200 millones de recompensa y sus amigotes por la isla, los cuales no se quedaban atrás. Era buen momento de ver, en este caso, las armas que Garnet usa en pelea y entonces así poder contrarrestarlas más adelante. No paraba de darle vueltas, una y otra vez desde que empezó toda esta fiesta.
Quizás durante los juegos no se podía hacer nada, pero una cosa tenía clara. Una vez acabase todo este pifostio y todo el mundo fuera "libre", no íbamos a irnos con las manos vacías de aquí, fuera quien fuera, alguno se venía con nosotros.
Había varios tipos de brochetas variadas, desde solo de verduras y hortalizas, solo de carne, o mixtas, y todas con productos autóctonos de la isla. También había como una especie de panecillo casero y artesanal que hizo con sus propias manos, el cual se le podría apreciar que contaba con algún tipo de especia, pues que olía extremadamente bien y fresco - ¡Póngame una brocheta de cada tipo, y un par de panecillos de esos, por favor! - Le dije alegremente al tendero alado - ¡Oído, así que al lío! - dijo mientras se ponía en la parrilla a hacer las brochetas. Desde luego daba gusto oler aquello, y me moría de ganas de probar un poco de esta gastronomía. Extendió lo que parecía ser papel de aluminio, y fue dejando una a una las brochetas, las cuales estaban bien calentitas, había 6 en total: 2 solo de verduras, 2 solo de carne, y 2 mixtas. Cerró aquel papel plateado, envolviéndolas para luego meterlas en una bolsa de papel, junto a los dos panecillos, los cuales estaban calientes, pero no tanto como las brochetas, y unas cuantas servilletas. Procedí a pagarle y agradecerle por el servicio.
Mientras volvía a las gradas me paré en seco y recordé una cosa. Viktor me metió una especie de nota en el bolsillo y no la había mirado, metí la mano derecha para sacarla, mientras sostenía la bolsa de papel con mi brazo izquierdo y procedí a leerla para saber que me podía haber contado.
Fui observando cada uno de los puestos, fueran de comida o no, pues era interesante y bonito ver todo aquello, lo cual era desconocido para mí. Estaba llegando prácticamente de nuevo a la arena, aún quedaba tiempo para que empezase la siguiente prueba, en su lugar, pusieron a lo que parecía ser bailarines y bailarinas para amenizar un poco la espera. Adentrándome de nuevo, fui directo a mi sitio, el cual era la primera fila enfrente de donde serían los combates. Alcé la cabeza y la vista para ver que me encontraba por las gradas, o más bien, quién. Pude ver a Viktor arriba del todo acompañado de Sohem y la mujer de cabello morado, parece ser que se conocían si estaban juntos. Pude ver algunos piratas con carteles, había bastantes, por desgracia. Y por último, y más importante, pude ver a mis compañeros, Sephi y Karl estaban hablando tranquilamente, cosa que me tranquilizó, pero a quien no vi fue a Ikirami, la cual estaba eliminada. Supuse que se iría a comprar algo de comer picante a los puestos de comida o ver ropa para probársela, así que no me preocupé.
Me senté de nuevo en la grada, solo, para así comer tranquilo aquellas brochetas. La primera que cogí fue una mixta para así saborear un poquito variado aquellos productos, mientras a la vez, pellizcaba un poco del pan casero, el cual seguía calentito, era una auténtica maravilla. Pero de repente, el Dirigente habló de nuevo dirigiéndose a todo el público y dándoles del aviso de que la siguiente fase iba a comenzar, dejando claro las normas: No era un combate a muerte, pero sí que los participantes tendrían que darlo todo - Será interesante - pensé mientras terminaba de comer la primera brocheta y para mi sorpresa, el primer combate iba a disputarlo Karlglass, contra Garnet, uno de los piratas de los Shogun Gari. Ambos bajaron a la arena, colocándose cada uno en un extremo.
Garnet bajó tocando una música con una especie de laud para, acto seguido, transformarse en un animal, algo parecido a un tigre - Otro Zoan... - Pensé mientras metía la mano en la bolsa de papel en busca de otra brocheta. El tío estaba realmente confiado y motivado, y eso, sé que a Karl le iba a cabrear. La miré y estaba aguantando la rabia y la mala leche, y realmente lo hacía bien, no podía perder los nervios en una prueba así. Se transformó en su forma completa para después, gritar algo que me dejó totalmente descolocado, alegando de que a nuestra compañera Ikirami se le iba a reventar el botón de la camisa y se le iban a ver los pechos, me pilló pegándole una mordida a la brocheta - ¿A qué viene eso? - Pensé con cara extrañada, en ese momento no podía ver otra cosa que no fuera a Karl haciendo el tonto en una situación como esta - ¡Karl! ¡Concéntrate y deja de decir tonterías, tienes al enemigo delante! - la grité.
Puede que este combate no fuera a muerte, pero teníamos delante a un tío con más de 200 millones de recompensa y sus amigotes por la isla, los cuales no se quedaban atrás. Era buen momento de ver, en este caso, las armas que Garnet usa en pelea y entonces así poder contrarrestarlas más adelante. No paraba de darle vueltas, una y otra vez desde que empezó toda esta fiesta.
Quizás durante los juegos no se podía hacer nada, pero una cosa tenía clara. Una vez acabase todo este pifostio y todo el mundo fuera "libre", no íbamos a irnos con las manos vacías de aquí, fuera quien fuera, alguno se venía con nosotros.
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