18-03-2024, 02:57 AM
[personajeinvalido=907]
Fuerza: 52 | Resistencia: 52 | Destreza: 90 | Precisión: 20 | Agilidad: 43
Reflejos: 90 | Inteligencia: 25 | Voluntad: 62 | C. Haki: 30 | C. Akuma: 0
Vitalidad: 1182 | Energía: 635 | Espíritu: 122
Karl me contestó que estuviese atento a su combate, ya que tenía trucos nuevos y yo iba a ser su conejillo de indias. La verdad es que me lleno de intriga por un instante de ver que es lo que había aprendido en este tiempo, pero no podía dejar de ver mi mano llena de heridas y acordarme de toda la frustración que me estaba ocasionando todo esto. Estaba cansado y dolido, necesitaba salir de ese lugar, no quería seguir en la compañía de Karl, pues ella solo conseguiría que me frustrase más y decidí levantarme para salir del recinto, tenía una hora para ahogar las penas y volver para terminar de ver este evento.
Apenas andaba erguido cuando salí del estadio, no sabía donde ir, mas recordaba que cuando entramos por primera vez había por los alrededores bastantes puestos, además de que Joe nos aseguró que podíamos ingerir comida y bebidas del lugar. Estaba seguro de que encontraría uno en el que sirviesen un buen alcohol con el que sentarme, embriagarme y olvidar toda la desazón que afloraba desde mi interior. Cada estand que veía estaba repleto "Al parecer la gente ha tenido la misma idea que tu Sephi, aunque seguro que ellos tendrán mejores motivos para beber y comer." Intentando alejarme de la multitud fui dejando puesto a puesto, hasta que después de andar unos quince minutos a un paso lo suficientemente lento que me permitiese andar con normalidad encontré una pequeña barra al aire libre con seis mesas, las cuales era de madera como las que encontrabas en un parque concurrido, con un par de bancos a lo largo de cada una de estas. Solo estaban ocupadas un par de las mismas por dos pequeños grupos de aquella gente con alas blancas pequeñas. Me acerqué a la barra solitaria y esperé a que el camarero dejase de fregar los vasos con su trapo blanco, para llamar su atención. - Por favor una copa de su mejor bebida alcohólica No sabía si en aquella isla del cielo se destilaría sake por lo que me limité a dejarme llevar por la recomendación del hombre alado, este lucía unas grandes alas blancas, se parecía a todos aquellos que eran tratados casi como esclavos en el recinto, seguramente no sea el dueño del establecimiento y lo regenta para otra persona.
El hombre amablemente me sonrío y apenas tardó unos segundo en volver enfrente de mí para servirme la copa. Son dieciséis berries señor. - ¡Claro! Le contesté mientras con mi mano izquierda, buscaba mi cartera en el interior de la chaqueta de mi uniforme. Tarde algo más de lo debido, pues al no poder usar mi diestra por el dolor y tener la cartera en el bolsillo interior me costó sacarla. Aquí tiene veinte. Quédese las vueltas Añadí con una sonrisa y un tono alegre. El hombre me agradeció la propina y continuo con sus quehaceres dentro de la barra. Yo agarré la copa con la mano diestra y mi rostro mostró una mueca de dolor, giré la cadera hacia la derecha para dirigirme con la copa a una de las mesas libres y cuando estaba terminando de completar el giro noté como una mujer la cual se dirigía a la barra, rozó con su codo mi espalda, haciendo que el dolor se acrecentara de nuevo ¡AAAAAAH! Grité de dolor y este hizo que mi mano, la cual no estaba en perfectas condiciones dejase escapar la copa de ella. ¡Crag! El sonido confirmo que la copa se había hecho añicos al impactar contra el suelo. La copa y el líquido que esta contenía estaban esparcidos por el suelo, estaba encorvado, me llevé mi diestra al lumbar. Mis ojos entrecerrados por lo que aquel pequeño roce me produjo, buscaron la cara de la mujer que me había golpeado, para ello tuve que levantar la cabeza y mirar arriba de mí. Allí estaba ella con una mano en la boca, mientras la otra la llevaba hacia mi hombro. En sus ojos esmeralda se notaba la preocupación, yo apenas podía soltar algún sonido que no fuese de dolor por mi boca. Entonces fue cuando la mujer de pelo negro hablo. No solo era su rostro, también su voz temblorosa hacía ver su preocupación ante mi estado. ¿Q-Qu-Que ha pasado? ¿T-Te encuentras bien? A-Ap-Apenas nos rozamos... Me preguntaba. No era culpa suya y la estaba preocupando, reuní todas las fuerzas que pude para levantarme. Notaba como las venas de mi cara se hinchaban al contener la respiración con fuerza mientras me incorporaba. Al ponerme erguido pude fijarme más en aquella mujer, medía poco más de metro setenta, era joven de unos veinte años, su pelo color azabache le llegaba a la cintura, vestía un vestido azul claro, ajustado, el cual le llegaba por encima de las rodillas y a su espalda lucia unas pequeñas alas blancas. - No te preocupes dije casi entre dientes, me tomé unos segundos para tomar aire e intentar hablar con más claridad. No es tu culpa, recibí un fuerte impacto y este me ha dejado bastante maltrecho La joven no parecía cambiar su semblante. Insistió en acompañarme a la mesa y le pidió al camarero que me pusiese otra copa, la cual acompaño con otra para ella. Me preguntó por mi problema y me comentó que era fisioterapeuta, que tenía una carpa cerca de aquí para atender a las personas que pudiesen sufrir alguna lesión y que estaba convencida de que con un masaje conseguiría eliminar mis dolencias, continuamos hablando unos diez minutos más, en los que me dijo que se llamaba Aerith, nos acabamos las copas y anduvimos otros cinco minutos hasta su puesto.
La carpa no era muy grande, en el centro de esta se encontraba una camilla, a un metro de donde se encontraba la cabeza de la camilla había un perchero y una silla. Al fondo de la tienda, un armario ocupaba casi por completo de lado a lado la tienda. Dentro de este alcance a ver todo tipo de aceites, inciensos y cremas. Me pidió amablemente que me descalzara y me despojara de mis armas y la parte superior del uniforme y a continuación me tumbase boca abajo en la camilla. Ande hasta ponerme justo enfrente del perchero donde colgué, las espadas y la chaqueta del uniforme, me gire, algo torpe, para dejar la camisa, doblada, en la silla y justo a los pies de esta deje mis botas. Con mi torso completamente desnudo. Nervioso y avergonzado al estar ante aquella joven, mostrando mi marcado cuerpo, me dirigí a la camilla y procedí a tumbarme como la chica me había dicho. Me pidió que le señalase donde se concentraba el dolor, como pude le señalicé con el índice de mi diestra, desde el lumbar al glúteo. Acto seguido noté como cogía con sus manos, la cintura de mi pantalón y la de mis calzoncillos e intentaba bajarlos. Reaccioné instintivamente, me incorpore un poco de la camilla, giré mi torso y mirándola le agarre las muñecas, pero ella no se sorprendió, pude ver como se le cerraban los ojos y esbozaba una sonrisa. Tranquilo ¡Jajajaja! He de focalizarme en donde te duele y para ello he de darte también tratamiento en el glúteo. ¿No querrás que te manche la ropa, no? Me sentí estúpido y avergonzado, solté sus manos, avergonzado, e intenté excusarme Lo siento, nunca había estado en un fisioterapeuta "¡Bobo! ¿Qué creías que iba a hacer la muchacha?" ¿Así que te estoy desvirgando no? ¡Jajajajaj! Bueno, tú solo relájate, e indícame si te hago daño en algún momento.¡Sí!, podría decirse así ¡Sephehehe! Por suerte Aerith, se lo había tomado con humor, eso hizo que me tranquilizase un poco y volviese a tumbarme del todo. Al poco de tumbarme pude notar como un líquido frío caía en mi lumbar, hizo que por todo el cuerpo notase un escalofrío y se me pusieran los pelos de punta, pero cuando ella puso sus manos en mi cuerpo, el frío desapareció y empecé a notar como sus manos se movían con firmeza en mi espalda, en movimientos circulares, de vez en cuando sentía como incrustaba sus dedos con fuerza entre los músculos de mi cuerpo, actos que en ocasiones me hacían soltar un pequeño quejido y rápidamente ella entendía que era una zona afectada y trataba con más asiduidad, poco a poco fue repitiendo el proceso hasta bajar a mi glúteo, donde los movimientos los realizaba de abajo para arriba, a la vez que llevaba sus manos desde el centro de mi trasero, hasta la parte más externa de mi pierna. La sesión duró unos veinticinco minutos. Aerith me aseguró que en cuanto el cuerpo se recuperase del masaje, algo que no le llevaría mucho tiempo, las molestias desaparecerían. ¡Muchas gracias! Si lo hubiese sabido, te habría buscado cuando llegué a la isla. Le dije mientras buscaba la cartera para pagarle, pero se negó en rotundo en aceptar el dinero, sonrió y me dijo que a esta invitaba la casa. Acepté a regañadientes, me vestí de nuevo, me colgué mis katanas a la cintura y me dirigí a la salida, aunque antes de abandonar la tienda, dejé caer en el suelo unos cuantos berries a modo de propina. Con todo esto había casi agotado la hora del parón, por lo que me di la mayor prisa que pude por entrar por el primer acceso al estadio que encontré.
Llegué un poco tarde, justo en el momento en el que el dirigente salía de una carpa abierta de telas azules, la cual debían haber puesto durante la hora de descanso, en el interior un trono gobernaba la misma, rodeado de asientos. En los laterales de la carpa, se podía ver como habían colocado unas mesas, con manteles a juego de la carpa y en ella una gran variedad de frutas, carnes y bebidas. "Seguramente veamos al Emperador aparecer en poco tiempo y tendré que estar atento para cuando se siente en aquel trono". Busque asiento en primera fila, desde ahí podría ver con mayor claridad lo que se cociese dentro de la carpa y disfrutar con el resto del evento. El dirigente comenzó a presentar lo que era la segunda fase de los juegos, yo mientras hablaba miraba de izquierda a derecha intentando buscar a Joe, quería reunirme con él y hablar de como se sentía pero con tanta gente me era difícil encontrarlo y para colmo se había desprendido de su distintivo vello facial, por lo que intentar encontrar por su barba no sería de ayuda. Mientras buscaba a Joe pude observar como los custodios se repartian por todo el perímetro, y entre medias de dos de ellos me encontraba yo. El dirigente dio en ese instante el nombre de ambos contendientes, Garnet se iba a enfrentar a Karlglass por lo no sabría a quien animar de los dos, por una parte el pelirrojo era mi compañero de equipo y quería obtener la victoría y por otra se enfrentaba a mi compañera y tampoco quería que esta fuese derrotada. Por lo que decidí no animar a nadie y observar como se desarrollaba todo, e intentaría ver esos truquitos nuevos.
El primero en llegar fue Garnet, que inmediatamente pisó la arena comenzo a tocar "La verdad que el cabron es un showman" Una vez termino su pequeño concierto, se quitó la camiseta,quedandose en tanga unicamente y se transformó en su forma híbrida, haciendo que este creciese bastante en tamaño a la vez que se asemejaba a un tigre. Después llegó Karl , la cual entro muy cerca de mi. Despues de rodear la arena se transformó en su forma completa y como no, tenía que dejarnos en evidencia con su comportamiento, comenzó a gritar que a Ikirami se le iban a salir los pechos del uniforme, no pude evitar llevarme las manos a la cara. "Tierra tragame" Estaba sintiendo bastante verguenza ajena pero por descabellado y vergonzoso que fuese, pareció dar resultado, Garnet se distrajo el tiempo suficiente para con un soru acercarse a su rival y combinarlo con un ataque que impacto en el pecho del felino. ¡Acaba de usar el Soru! ¿CUÁNDO LO HA APRENDIDO? ¿Ha esto se refería con truquitos nuevos? Karl había asestado el primer golpe e intentó alejarse de su oponente, sin embargo Garnet con un poderoso salto al cielo, paso por encima de Karl y le propino un golpe directo al pico de esta, haciendo que de un solo golpe Karl acabase en la arena. "¿Tanto ha mejorado desde la isla toko?" No podía creer lo que ambos nos estaban ofreciendo, apenas un mes atras estaba luchando con ambos y no tenían ese nivel. Estaba espectante, quería estar atento a todo cuanto se desarrollaba en la pelea. El ataque del músico no solo había hecho caer a Karl a la arena, tambien le había hecho regresar a su forma base, dejando ver a la semi oni y no al pollo. "Vamos Karl ¡LEVÁNTATE!" Sin darme cuenta, me encontraba de pie, apoyado en el límite de la grada, intentando animar a mi compañera. Estaba siendo un gran inicio de combate y estaba deseando ver más. pero Karl después de levantarse, volvió a transformarse en su forma completa y se limitó a intentar tomar distancia volando. "¿Por qué no atacas? ¿Intentas ganar tiempo o te ha hecho daño de verdad, Karl?" No entendiía la decisión de mi compañera de alejarse solamente, pero allí tendría tiempo de pensar.
Fuerza: 52 | Resistencia: 52 | Destreza: 90 | Precisión: 20 | Agilidad: 43
Reflejos: 90 | Inteligencia: 25 | Voluntad: 62 | C. Haki: 30 | C. Akuma: 0
Vitalidad: 1182 | Energía: 635 | Espíritu: 122
Karl me contestó que estuviese atento a su combate, ya que tenía trucos nuevos y yo iba a ser su conejillo de indias. La verdad es que me lleno de intriga por un instante de ver que es lo que había aprendido en este tiempo, pero no podía dejar de ver mi mano llena de heridas y acordarme de toda la frustración que me estaba ocasionando todo esto. Estaba cansado y dolido, necesitaba salir de ese lugar, no quería seguir en la compañía de Karl, pues ella solo conseguiría que me frustrase más y decidí levantarme para salir del recinto, tenía una hora para ahogar las penas y volver para terminar de ver este evento.
Apenas andaba erguido cuando salí del estadio, no sabía donde ir, mas recordaba que cuando entramos por primera vez había por los alrededores bastantes puestos, además de que Joe nos aseguró que podíamos ingerir comida y bebidas del lugar. Estaba seguro de que encontraría uno en el que sirviesen un buen alcohol con el que sentarme, embriagarme y olvidar toda la desazón que afloraba desde mi interior. Cada estand que veía estaba repleto "Al parecer la gente ha tenido la misma idea que tu Sephi, aunque seguro que ellos tendrán mejores motivos para beber y comer." Intentando alejarme de la multitud fui dejando puesto a puesto, hasta que después de andar unos quince minutos a un paso lo suficientemente lento que me permitiese andar con normalidad encontré una pequeña barra al aire libre con seis mesas, las cuales era de madera como las que encontrabas en un parque concurrido, con un par de bancos a lo largo de cada una de estas. Solo estaban ocupadas un par de las mismas por dos pequeños grupos de aquella gente con alas blancas pequeñas. Me acerqué a la barra solitaria y esperé a que el camarero dejase de fregar los vasos con su trapo blanco, para llamar su atención. - Por favor una copa de su mejor bebida alcohólica No sabía si en aquella isla del cielo se destilaría sake por lo que me limité a dejarme llevar por la recomendación del hombre alado, este lucía unas grandes alas blancas, se parecía a todos aquellos que eran tratados casi como esclavos en el recinto, seguramente no sea el dueño del establecimiento y lo regenta para otra persona.
El hombre amablemente me sonrío y apenas tardó unos segundo en volver enfrente de mí para servirme la copa. Son dieciséis berries señor. - ¡Claro! Le contesté mientras con mi mano izquierda, buscaba mi cartera en el interior de la chaqueta de mi uniforme. Tarde algo más de lo debido, pues al no poder usar mi diestra por el dolor y tener la cartera en el bolsillo interior me costó sacarla. Aquí tiene veinte. Quédese las vueltas Añadí con una sonrisa y un tono alegre. El hombre me agradeció la propina y continuo con sus quehaceres dentro de la barra. Yo agarré la copa con la mano diestra y mi rostro mostró una mueca de dolor, giré la cadera hacia la derecha para dirigirme con la copa a una de las mesas libres y cuando estaba terminando de completar el giro noté como una mujer la cual se dirigía a la barra, rozó con su codo mi espalda, haciendo que el dolor se acrecentara de nuevo ¡AAAAAAH! Grité de dolor y este hizo que mi mano, la cual no estaba en perfectas condiciones dejase escapar la copa de ella. ¡Crag! El sonido confirmo que la copa se había hecho añicos al impactar contra el suelo. La copa y el líquido que esta contenía estaban esparcidos por el suelo, estaba encorvado, me llevé mi diestra al lumbar. Mis ojos entrecerrados por lo que aquel pequeño roce me produjo, buscaron la cara de la mujer que me había golpeado, para ello tuve que levantar la cabeza y mirar arriba de mí. Allí estaba ella con una mano en la boca, mientras la otra la llevaba hacia mi hombro. En sus ojos esmeralda se notaba la preocupación, yo apenas podía soltar algún sonido que no fuese de dolor por mi boca. Entonces fue cuando la mujer de pelo negro hablo. No solo era su rostro, también su voz temblorosa hacía ver su preocupación ante mi estado. ¿Q-Qu-Que ha pasado? ¿T-Te encuentras bien? A-Ap-Apenas nos rozamos... Me preguntaba. No era culpa suya y la estaba preocupando, reuní todas las fuerzas que pude para levantarme. Notaba como las venas de mi cara se hinchaban al contener la respiración con fuerza mientras me incorporaba. Al ponerme erguido pude fijarme más en aquella mujer, medía poco más de metro setenta, era joven de unos veinte años, su pelo color azabache le llegaba a la cintura, vestía un vestido azul claro, ajustado, el cual le llegaba por encima de las rodillas y a su espalda lucia unas pequeñas alas blancas. - No te preocupes dije casi entre dientes, me tomé unos segundos para tomar aire e intentar hablar con más claridad. No es tu culpa, recibí un fuerte impacto y este me ha dejado bastante maltrecho La joven no parecía cambiar su semblante. Insistió en acompañarme a la mesa y le pidió al camarero que me pusiese otra copa, la cual acompaño con otra para ella. Me preguntó por mi problema y me comentó que era fisioterapeuta, que tenía una carpa cerca de aquí para atender a las personas que pudiesen sufrir alguna lesión y que estaba convencida de que con un masaje conseguiría eliminar mis dolencias, continuamos hablando unos diez minutos más, en los que me dijo que se llamaba Aerith, nos acabamos las copas y anduvimos otros cinco minutos hasta su puesto.
La carpa no era muy grande, en el centro de esta se encontraba una camilla, a un metro de donde se encontraba la cabeza de la camilla había un perchero y una silla. Al fondo de la tienda, un armario ocupaba casi por completo de lado a lado la tienda. Dentro de este alcance a ver todo tipo de aceites, inciensos y cremas. Me pidió amablemente que me descalzara y me despojara de mis armas y la parte superior del uniforme y a continuación me tumbase boca abajo en la camilla. Ande hasta ponerme justo enfrente del perchero donde colgué, las espadas y la chaqueta del uniforme, me gire, algo torpe, para dejar la camisa, doblada, en la silla y justo a los pies de esta deje mis botas. Con mi torso completamente desnudo. Nervioso y avergonzado al estar ante aquella joven, mostrando mi marcado cuerpo, me dirigí a la camilla y procedí a tumbarme como la chica me había dicho. Me pidió que le señalase donde se concentraba el dolor, como pude le señalicé con el índice de mi diestra, desde el lumbar al glúteo. Acto seguido noté como cogía con sus manos, la cintura de mi pantalón y la de mis calzoncillos e intentaba bajarlos. Reaccioné instintivamente, me incorpore un poco de la camilla, giré mi torso y mirándola le agarre las muñecas, pero ella no se sorprendió, pude ver como se le cerraban los ojos y esbozaba una sonrisa. Tranquilo ¡Jajajaja! He de focalizarme en donde te duele y para ello he de darte también tratamiento en el glúteo. ¿No querrás que te manche la ropa, no? Me sentí estúpido y avergonzado, solté sus manos, avergonzado, e intenté excusarme Lo siento, nunca había estado en un fisioterapeuta "¡Bobo! ¿Qué creías que iba a hacer la muchacha?" ¿Así que te estoy desvirgando no? ¡Jajajajaj! Bueno, tú solo relájate, e indícame si te hago daño en algún momento.¡Sí!, podría decirse así ¡Sephehehe! Por suerte Aerith, se lo había tomado con humor, eso hizo que me tranquilizase un poco y volviese a tumbarme del todo. Al poco de tumbarme pude notar como un líquido frío caía en mi lumbar, hizo que por todo el cuerpo notase un escalofrío y se me pusieran los pelos de punta, pero cuando ella puso sus manos en mi cuerpo, el frío desapareció y empecé a notar como sus manos se movían con firmeza en mi espalda, en movimientos circulares, de vez en cuando sentía como incrustaba sus dedos con fuerza entre los músculos de mi cuerpo, actos que en ocasiones me hacían soltar un pequeño quejido y rápidamente ella entendía que era una zona afectada y trataba con más asiduidad, poco a poco fue repitiendo el proceso hasta bajar a mi glúteo, donde los movimientos los realizaba de abajo para arriba, a la vez que llevaba sus manos desde el centro de mi trasero, hasta la parte más externa de mi pierna. La sesión duró unos veinticinco minutos. Aerith me aseguró que en cuanto el cuerpo se recuperase del masaje, algo que no le llevaría mucho tiempo, las molestias desaparecerían. ¡Muchas gracias! Si lo hubiese sabido, te habría buscado cuando llegué a la isla. Le dije mientras buscaba la cartera para pagarle, pero se negó en rotundo en aceptar el dinero, sonrió y me dijo que a esta invitaba la casa. Acepté a regañadientes, me vestí de nuevo, me colgué mis katanas a la cintura y me dirigí a la salida, aunque antes de abandonar la tienda, dejé caer en el suelo unos cuantos berries a modo de propina. Con todo esto había casi agotado la hora del parón, por lo que me di la mayor prisa que pude por entrar por el primer acceso al estadio que encontré.
Llegué un poco tarde, justo en el momento en el que el dirigente salía de una carpa abierta de telas azules, la cual debían haber puesto durante la hora de descanso, en el interior un trono gobernaba la misma, rodeado de asientos. En los laterales de la carpa, se podía ver como habían colocado unas mesas, con manteles a juego de la carpa y en ella una gran variedad de frutas, carnes y bebidas. "Seguramente veamos al Emperador aparecer en poco tiempo y tendré que estar atento para cuando se siente en aquel trono". Busque asiento en primera fila, desde ahí podría ver con mayor claridad lo que se cociese dentro de la carpa y disfrutar con el resto del evento. El dirigente comenzó a presentar lo que era la segunda fase de los juegos, yo mientras hablaba miraba de izquierda a derecha intentando buscar a Joe, quería reunirme con él y hablar de como se sentía pero con tanta gente me era difícil encontrarlo y para colmo se había desprendido de su distintivo vello facial, por lo que intentar encontrar por su barba no sería de ayuda. Mientras buscaba a Joe pude observar como los custodios se repartian por todo el perímetro, y entre medias de dos de ellos me encontraba yo. El dirigente dio en ese instante el nombre de ambos contendientes, Garnet se iba a enfrentar a Karlglass por lo no sabría a quien animar de los dos, por una parte el pelirrojo era mi compañero de equipo y quería obtener la victoría y por otra se enfrentaba a mi compañera y tampoco quería que esta fuese derrotada. Por lo que decidí no animar a nadie y observar como se desarrollaba todo, e intentaría ver esos truquitos nuevos.
El primero en llegar fue Garnet, que inmediatamente pisó la arena comenzo a tocar "La verdad que el cabron es un showman" Una vez termino su pequeño concierto, se quitó la camiseta,quedandose en tanga unicamente y se transformó en su forma híbrida, haciendo que este creciese bastante en tamaño a la vez que se asemejaba a un tigre. Después llegó Karl , la cual entro muy cerca de mi. Despues de rodear la arena se transformó en su forma completa y como no, tenía que dejarnos en evidencia con su comportamiento, comenzó a gritar que a Ikirami se le iban a salir los pechos del uniforme, no pude evitar llevarme las manos a la cara. "Tierra tragame" Estaba sintiendo bastante verguenza ajena pero por descabellado y vergonzoso que fuese, pareció dar resultado, Garnet se distrajo el tiempo suficiente para con un soru acercarse a su rival y combinarlo con un ataque que impacto en el pecho del felino. ¡Acaba de usar el Soru! ¿CUÁNDO LO HA APRENDIDO? ¿Ha esto se refería con truquitos nuevos? Karl había asestado el primer golpe e intentó alejarse de su oponente, sin embargo Garnet con un poderoso salto al cielo, paso por encima de Karl y le propino un golpe directo al pico de esta, haciendo que de un solo golpe Karl acabase en la arena. "¿Tanto ha mejorado desde la isla toko?" No podía creer lo que ambos nos estaban ofreciendo, apenas un mes atras estaba luchando con ambos y no tenían ese nivel. Estaba espectante, quería estar atento a todo cuanto se desarrollaba en la pelea. El ataque del músico no solo había hecho caer a Karl a la arena, tambien le había hecho regresar a su forma base, dejando ver a la semi oni y no al pollo. "Vamos Karl ¡LEVÁNTATE!" Sin darme cuenta, me encontraba de pie, apoyado en el límite de la grada, intentando animar a mi compañera. Estaba siendo un gran inicio de combate y estaba deseando ver más. pero Karl después de levantarse, volvió a transformarse en su forma completa y se limitó a intentar tomar distancia volando. "¿Por qué no atacas? ¿Intentas ganar tiempo o te ha hecho daño de verdad, Karl?" No entendiía la decisión de mi compañera de alejarse solamente, pero allí tendría tiempo de pensar.
Resumen
Off
|Hablo/"Pienso"/Narro|
