18-03-2024, 10:10 AM
La tontatta la miraba fijamente y Gideon intentaba no sostenerle la mirada, era imposible, en ese momento, su atención se centró en Kevin y la Skypiean pudo expulsar el humo de su cigarro con algo de alivio. Su parpadeo excesivo no se aflojaría aún así. Ryze comentó saber cómo relajar a Kevin, pero que aquella práctica no debía ejercerla en civiles, menos mal que no sabía que se trataban de cazarrecompensas, no debían meterse en problemas con una teniente de la marina.
Ryze estaba encantada de conocerlos, pero no tanto por el hecho de que Gideon fumaba, eso hizo sonreír a la Skypiean. Además, añadió que una niña la había confundido con un robot, lo cual no extrañó a Gideon, con ese tono de voz tan característico no era dificil pensar que se trataba de un robot o de un cyborg. Ryze guardó su pistola y su cartuchera y los apuntó con su dedo índice a Kevin, aconsejándole, como casi una obligación, que se cambiara a una ropa más fresca, Gideon creía que no podía haber mejor consejo para el chico. Seguido de esto, la apuntó a ella y le comentó que el saludo con la katana le parecía muy bueno
— Eh… esto… eso de la katana no era exactamente un saludo, perdóname Ryze, es que como no sabía si eras una persona pensé que sería buena idea… —Gideon no era capaz de mirarla a la cara, no quería meterse en problemas y tampoco quería seguir hablando.
Kevin sí que respondía y hablaba con su típico tartamudeo, pero sin problema ninguno, menos mal que uno de ellos sí era capaz de hablar como una persona normal.
Ryze siguió preguntándoles, lo que suponían por contexto no porque su voz cambiase al preguntar, sobre qué habían por allí. La tontatta les explicó que debía quedarse bastante tiempo.
Kevin miró a Gideon y ella entendió perfectamente lo que quería hacer, quería contarle quienes eran, pero en mitad de esas calles no era seguro, así que le mantuvo la mirada rezando porque entendiese que allí no era una buena idea. Kevin asintió y ofreció su mano a Ryze, invitándola a subir para llevarla a la posada donde se estaban quedando. Gideon esperaba que Ryze fuese de ayuda, que tuviese información sobre Siri y los tratase lo mejor posible. No parecía una marine problemática, de hecho, era la más simpática que había visto hasta la fecha. En un visto y no visto Ryze se había subido a la mano de su compañero y ambos se habían levantando para echar a andar hacia su habitación. Allí esperaba poder contarle todo con tranquilidad. En ese momento, Omi salió de su bolsillo y se colocó en el cuello de Gideon, a lo que ella le recibió con una caricia en el lomo. El pequeño hurón se colgó como acostumbraba del cuello de su amiga.
Ryze estaba encantada de conocerlos, pero no tanto por el hecho de que Gideon fumaba, eso hizo sonreír a la Skypiean. Además, añadió que una niña la había confundido con un robot, lo cual no extrañó a Gideon, con ese tono de voz tan característico no era dificil pensar que se trataba de un robot o de un cyborg. Ryze guardó su pistola y su cartuchera y los apuntó con su dedo índice a Kevin, aconsejándole, como casi una obligación, que se cambiara a una ropa más fresca, Gideon creía que no podía haber mejor consejo para el chico. Seguido de esto, la apuntó a ella y le comentó que el saludo con la katana le parecía muy bueno
— Eh… esto… eso de la katana no era exactamente un saludo, perdóname Ryze, es que como no sabía si eras una persona pensé que sería buena idea… —Gideon no era capaz de mirarla a la cara, no quería meterse en problemas y tampoco quería seguir hablando.
Kevin sí que respondía y hablaba con su típico tartamudeo, pero sin problema ninguno, menos mal que uno de ellos sí era capaz de hablar como una persona normal.
Ryze siguió preguntándoles, lo que suponían por contexto no porque su voz cambiase al preguntar, sobre qué habían por allí. La tontatta les explicó que debía quedarse bastante tiempo.
Kevin miró a Gideon y ella entendió perfectamente lo que quería hacer, quería contarle quienes eran, pero en mitad de esas calles no era seguro, así que le mantuvo la mirada rezando porque entendiese que allí no era una buena idea. Kevin asintió y ofreció su mano a Ryze, invitándola a subir para llevarla a la posada donde se estaban quedando. Gideon esperaba que Ryze fuese de ayuda, que tuviese información sobre Siri y los tratase lo mejor posible. No parecía una marine problemática, de hecho, era la más simpática que había visto hasta la fecha. En un visto y no visto Ryze se había subido a la mano de su compañero y ambos se habían levantando para echar a andar hacia su habitación. Allí esperaba poder contarle todo con tranquilidad. En ese momento, Omi salió de su bolsillo y se colocó en el cuello de Gideon, a lo que ella le recibió con una caricia en el lomo. El pequeño hurón se colgó como acostumbraba del cuello de su amiga.
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