[EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas
#14
Ese pirata pelirrojo era peor de lo que había esperado. No tardó ni un segundo desde que aparecí en sexualizarme por completo, solo había que mirarlo para ver como había caído completamente en la trampa. Por su lenguaje al saludarme, se notaba que no era una persona de mucha cultura, incluso me llamó “chata”. Desviaba la mirada de la mía, que la mantuve fija en él en todo momento con una sonrisa para acompañarla, se le notaba nervioso por tener a una belleza de otro mundo como yo a su lado. En realidad, debería estar agradecido de gozar de mi atención sin importar mis intenciones más allá de ello. Su compañero, con el que había estado hablando hasta mi llegada, me saludó con un “hola cariño” bastante seco y sin apenas mirarme. En otra situación tal vez me hubiese molestado, pero en aquel momento el premio gordo estaba justo a mi lado. Cuando sugerí a Garnet el irnos solos, este se levantó ipso facto con energía encantado con la idea de ello. Se despidió de Aspros rápidamente agradeciendole por ese rato y le propuso intercambiar sus Den den mushi, cosa que él rechazó alegando que si era su destino, se volverían a encontrar más adelante. Le sonreí con amabilidad al pasar a su lado a modo de despedida y junto a Garnet fuimos a irnos justo cuando apareció el que debía ser Tobias. Por un momento pensé que iba a advertirle sobre mí, pero aunque no escuché lo que le susurró, este le guiñó un ojo a mi acompañante y Garnet respondió que estaba liado, por lo que intuí que todo iba bien.

—Solo os lo robaré un ratito, Ssshsshssh —dije llevándome una mano a la boca en una risa tímida al pasar por su lado después de que Garnet le diese una cachetada en el culo a su amigo.

Sin darme cuenta, Garnet me agarró de la mano derecha, llevándome con él hasta bajar las gradas. Aproveché para entrecruzar los dedos con los suyos en un acto que debería expresar confianza y cercanía. Me dejé llevar hasta que nos mezclamos con el gentío que se agrupaba frente a los distintos puestos de comidas y bebidas. Una vez ahí, soltó mi mano y se abofeteó la cara, sin mirarme. Parecía estar debatiéndose internamente o estar realmente avergonzado, incluso tuvo que controlar su respiración. Ladeé la cabeza con confusión mirándole mientras hablaba esquivando mi visión. Me preguntó de nuevo el nombre.

—Sí, la misma que viste y calza. —afirmé sonriente con un lenguaje más cercano al suyo.

Continuó diciendo que era una belleza, pero que era “un peón del sistema opresor”, lo cual no me extrañó siendo él un pirata que tuviese una opinión así. Los piratas siempre están en contra de aquellos que ponemos orden, pues les ponemos difícil la tarea de hacer sufrir a los inocentes. Iba a responderle a aquello cuando se giró hacia mí y soltó una cosa que me sacó una carcajada de forma natural. Se arrodilló suplicante pidiéndome que le pisase, por el amor del rock and roll. Fue tan inesperado que no pude contener reír viéndolo así. Se levantó casi al instante, disculpándose por ello.

—No te disculpes, me ha gustado. Si te portas bien tal vez lo haga, minino. —respondí a la vez que acariciaba su brazo con el dorso de mi mano— Vamos, creo que alguien va a necesitar estar bien hidratado para su combate. Y para lo que venga después… —dije y susurré esta última parte.

Continuamos caminando entre la gente, buscando un sitio en el que tomar algo y al cabo del rato Garnet me preguntó sobre por qué estaba en la Marina alguien como yo.

—¿Que qué hago en la Marina? —me pregunté en voz alta parando un momento. Esta vez decidí decir la verdad. Seguramente podría haber buscado alguna mentira coherente que decirle y que me ayudase a ganar su confianza, pero es más fácil creer a alguien que dice alguna verdad que a alguien que miente todo el tiempo— Proteger a los inocentes, a todos aquellos que no tienen la fuerza para defenderse por sí mismos. Lo cierto es que de pequeña jamás habría imaginado convertirme en Marine, pero cuando era joven… —me interrumpí un segundo, dándome un momento para continuar. Explicar sobre mi pasado era algo muy íntimo y privado, algo que jamás había hecho. Pero hay que hacer sacrificios. Mostrarme vulnerable y sincera seguramente abriría una puerta para que confiase en mí y poder capturarlo más tarde— Necesité ayuda, necesitaba de alguien que me protegiese y nadie acudió. Yo no había hecho daño a nadie nunca, vivía una vida tranquila y me la destrozaron. No puedo recuperar mi vida, pero puedo salvar la de los demás. O como mínimo, es lo que espero poder hacer. Por eso me alisté en la Marina, para que la gente inocente pueda vivir sus vidas en paz y libertad y defenderlos cuando lo necesiten.

Me guardé los detalles más delicados, como mi sueño de acabar con la piratería. Estaba segura de que revelarlo tendría el efecto contrario al que deseaba en aquel momento. Fue una sensación extraña la de hablar de algo así con un desconocido y además un pirata. Tampoco sabía como se lo iba a tomar, pero si la cosa pintaba mal todavía tenía muchas tácticas que emplear. Después me preguntó por Sephiroth.

—¿Sephiroth? Sí, es compañero mío. ¿Lo conoces? —respondí con verdadera curiosidad. ¿Tal vez lo había intentado capturar antes? No se me ocurría cómo más podrían estar relacionados.

Garnet me contó abiertamente que odiaba la marina, un movimiento peligroso si tenía la esperanza de intimar con una marine a decir verdad. Dijo que los marines eran unos aguafiestas, inútiles y con unos ideales que no se sostienen. Levanté una ceja algo irritada por sus palabras, y más después de lo que le acababa de contar.

—Vaya, menudo cumplido… Me gustaba más cuando pedías que te pisase. —respondí con una sonrisa pícara disimulando el ligero enojo.

Pero después de aquello confesó que mi compañero le caía en gracia de cierta manera. Era todo muy extraño, no hablaba como si le guardase rencor o algo así, más bien como hablarías de un amigo, o algo cercano a ello. A continuación me miró de reojo mientras caminábamos, instándome a contarle que clase de marine era yo y se frenó, girándose hacia mí y admirando mi perfecta figura en toda su envergadura.

—Una bastante sedienta, a decir verdad. Ssshsshssh —respondí risueña y di un paso hacia él. Lo miré a los ojos, que se perdían en mi escote y suavemente con mi dedo índice y corazón alcé su barbilla para que cruzáramos miradas— Si quieres saber más de mí, vas a tener que ganártelo.

Solté su mentón y me pasé los dedos por el pelo, llevando la melena a uno de los lados. Garnet se acercó a un puesto y lo acompañé, mirándole de reojo mientras pedía.

—Lo mismo para mí. —solicité en el puesto cuando el pelirrojo pidió una cerveza.

El pirata quiso brindar, usando una muletilla que le había oído ya varias veces. Muchas a decir verdad.

—Es. —respondí brindando con él dándole un pequeño trago a la cerveza, no quería embriagarme en ese lugar— Pues sí, está muy buena la verdad. Casi tanto como tú. —añadí tras el brindis mirándolo de reojo disimulando mientras daba otro trago.

El pelirrojo me hizo una pregunta sobre qué tipo de música me gustaba. En esta ocasión, sabía qué respuesta debía darle, pues él mismo lo había dicho hacía unos minutos.

—¿Lo que más? —pregunté y me acerqué a su oreja para susurrarle de nuevo— Rock and roll, baby.

Levanté la cerveza para chocarla con la suya, sabiendo que esa respuesta le iba a gustar. Después lanzó una indirecta muy directa sobre tocarme a mí y tocarme algo de música.

—Me encantaría. Nunca nadie ha tocado solo para mí, se podría decir que es una fantasía que tengo. Un concierto… muy privado.

Reí y estuvimos un buen rato charlando entre coqueteos y demás. Por mi experiencia en la materia, diría que había ido de lujo. El hombre estaba embelesado conmigo por completo y además parecía haber disfrutado del rato juntos. No sabía si me había ganado su confianza del todo, pero la cosa pintaba bien para mí. Finalmente, me comunicó que debía irse, seguramente iba a participar en la prueba de combate que iba a ver. Puse morritos como forma de hacer un pequeño puchero cuando dijo eso. Entonces se giró hacia mí, con el rostro serio. Me dijo que no sabía si yo me había dado cuenta, pero que mi cara, mi cuerpo, mi mirada, mi voz, todo de mí lo estaba volviendo loco y me agarró de la barbilla, quedándose en silencio unos segundos en los que podía notar la tensión en el aire. Que su cabeza le decía que no, su alma que tampoco y que ni su corazón, pero que algo le decía que debía volver a “olerme”. Me preguntó si podríamos vernos después de los juegos. En esa situación, notaba un nudo en el estómago que apretaba y hacía que se me encogiese el pecho. No me mentiré a mí misma aquí, después de hablar con él y conocerle un poco no me parecía una mala persona, tan solo un músico calentorro con ganas de juerga. Pero mentir, engañar, mostrar ser alguien que no eres era algo muy sencillo, yo lo sabía muy bien. Su recompensa estaba ahí por una razón y la marina no gastaría tiempo y recursos en un músico que no ha roto un plato en su vida. La cabeza me decía una cosa muy clara: es un pirata, ha matado, esclavizada, robado, ha roto las vidas de personas inocentes y merece lo peor. Pero el corazón… No estaba de acuerdo con eso. Mi interior me decía que era solo un mujeriego con un gran amor por la música, con ganas de demostrar al mundo que estaba ahí, que quería disfrutar de la vida y sus placeres, pero que no era malvado. Incluso había visto como se trataban entre ellos cuando apareció Tobías y sus interacciones no eran las que habría esperado de un grupo de piratas. No, no encajaba. Por desgracia, yo era una maestra ignorando al corazón. Si me equivocaba y en realidad no había hecho nada, pesaría para siempre en mi conciencia el haber hecho daño a alguien inocente. Pero si, por el contrario, dejaba libre a alguien para que después cometiese atrocidades sabiendo que podría haber evitado todo el sufrimiento que provocaría…

Cruzando nuestras miradas, mientras sostenía mi mentón, lo cogí por la parte posterior de su cabeza y lo acerqué hasta mí con suavidad, besándolo con pasión y mordiendo su labio inferior al alejarme de él.

—Más te vale que así sea, tigre. —respondí mordiéndome el labio— No tendremos otra oportunidad mejor que en un lugar como este, donde los bandos no significan nada y podemos ser libres para hacer lo que nuestros cuerpos deseen. Búscame a solas cuando todo esto acabe, ¿es o no es? —terminé la frase con una sonrisa de complicidad, utilizando su coletilla para crear más cercanía entre ambos.

Tras aquello, Garnet me soltó y comenzó a caminar, le seguí con la mirada mientras se alejaba entre la muchedumbre hasta que paró de golpe y dio la vuelta para mirarme con una sonrisa pícara. Me dedicó unas últimas palabras diciéndome que le prestase atención en lo que supuse que debía ser la pelea. Le respondí con una sonrisa y le lancé un beso desde la distancia acompañado por un guiño, después vi como retomaba su marcha y desaparecía entre la gente.

Me quedé sola en aquel puesto, mirando al cielo azul y sin beber una gota más de la cerveza. Notaba el estómago revuelto, amenazando con echar su contenido si osaba dar un simple trago más. Al cabo del rato, me fijé en que cada vez quedaba menos gente por allí, indicativo de que el combate estaba a punto de comenzar. Me uní a ellos en el retorno hacia las gradas, algo aletargada por el peso de muchas emociones, algunas de ellas contradictorias. Ascendí por las gradas hasta situarme en la primera fila de las gradas a la derecha del estadio, justo con el río detrás. Eché un vistazo a la arena, pues ahora los custodios la guardaban en sus laterales y habían montado un palco en el extremo sur. Suspiré algo desanimada, no me encontraba demasiado bien. Al cabo de poco el Dirigente anunció el inicio del combate, que sería entre mi compañera Karl y Garnet. Sería un combate muy interesante, pues me permitiría saber más de las capacidades de la misteriosa fruta de ella y obtener información de combate sobre Garnet, aunque esperaba no tener que llegar a esas. El pelirrojo se presentó tocando una canción con su laúd. “Parece que se le da bien ser el centro de atención, digno de todo un músico” pensé sonriendo. Lo que me pilló totalmente desprevenida fue que, al comenzar el combate y trasformarse Karl, me gritó que mi camisa se iba a romper y se me iban a ver los pechos. Claramente, eso no iba a pasar. Me crucé de brazos y piernas en mi posición, alzando una ceja con suspicacia. “Entiendo que use una táctica para despistar, ¿pero cómo sabe que he estado con Garnet y que es un mujeriego?” En ningún momento me he cruzado con ella, por lo que me parecía muy extraño que ella pensase que Garnet iba a conocerme, y, por otro lado, ¿cómo sabía ella que algo así lo despistaría? Una vez más, aquello implicaba que debían conocerse de antes, o todo aquello no tendría ningún sentido. Más tarde tendría que hablar con mis compañeros sobre por qué parece que se llevan bien y conocen a piratas.

El combate siguió su curso, parecía que Garnet estaba poniendo en aprietos a Karl. No quise animar a nadie en concreto para no llamar la atención, pero observé y apunté lo que veía de ambos participantes, puesto que aunque Karl era aliada, su fruta era un misterio del que quería tomar nota. Eché una ojeada a las gradas, localizando a muchos de los participantes de los juegos, cazadores y piratas, además de mis compañeros. El comodoro Joe estaba sentado no muy lejos de mí, él solo en un… No, no estaba solo, al menos ya no. La mujer que había participado en la misma prueba que yo y había quedado en segunda posición acababa de pasar pavoneándose por delante de él y se había sentado a su lado. Miré a la mujer con suspicacia, ¿tal vez se conocían de antes? Comencé a mover el pie derecho repetidamente, con cierto nerviosismo. “Primero, Garnet me habla de Sephiroth como si fuesen amigos, después Karl parece que también lo conoce, y ahora Joe con esa desconocida. ¿Es que aquí se conocen todos menos yo?” medité mientras intentaba volver mi atención al combate. Pero me era imposible, me faltaba demasiada información y, claramente, eso me tenía intranquila. ¿Cómo iba a poder ejecutar mis planes correctamente si había tantas variables como esas? Cualquier cosa podía salir mal y cuanto más tiempo lo dejase correr, peor iría. Precisamente, al llegar a Skypiea me había enterado de que Joe y Karl eran usuarios, hasta el momento ni lo habían mencionado. ¿Cuánto más habría que no me habían contado? Pero me habían prometido ser sinceros de ahora en adelante, me habían dicho que no me lo habían ocultado, solo que no había salido el tema. ¿Tal vez ahora era lo mismo? Podría ser, pero por ahora solo tenía dudas. Miré de nuevo a la pareja. “Mejor pregunto y me salgo de dudas cuanto antes, será lo mejor.” me dije levantándome de mi asiento y caminando por la grada hasta estar frente a Joe y la peliberenjena.

—Joe, necesito hablar contigo urgentemente. —dije cruzada de brazos para después mirar a la mujer— Encantada, soy Ikirami, teniente de la Marina. Enhorabuena por tu actuación en la prueba de antes. Si nos disculpas, necesito hablar un momento en privado con el comodoro.

Di un par de pasos y giré la cabeza hacia Joe, esperando que me siguiera para hablarlo en otro lugar lejos de la turba.


Aclaraciones


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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas - por Ikirami - 19-03-2024, 09:31 PM

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