[Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego
#27
     De algún modo, Zorak consiguió alcanzarme en el aire y me quedé sobre sus brazos, habiendo evitado así que cayese al suelo. Luego, un susurro a mi oído. Me provocó una sensación... curiosa, extraña, sorprendentemente agradable. Que me agarrase, dijo. ¿A dónde? Saltó. Pues al único sitio donde podía agarrarme: a él.
     No me dio ningún tipo de impresión la altura de dicho alto, aquel con el que tumbó a otro de los guardias: mis vuelos eran infinitamente más altos. Pero se sintió jodidamente bien atravesar a ese grupo de inútiles por el aire. Luego, me liberó, dejándome en el suelo. Y menos mal, porque no habría aguantado mucho más en sus brazos: mi cuerpo pedía movimiento, otro chute de adrenalina. Uno mayor.
     —¡¡Mierda, que no escapen!! —se escuchó decir a otro a nuestras espaldas.
     Volví a reírme. Eché a correr de nuevo, calle abajo.

     A pesar del callejón atravesado, la nueva calle todavía era mercado: otra calle amplia, repleta de puestos y de gente confundida por aquellos dos locos que corrían como si la vida se les escapase, o como si estuviesen repletos de ella. Detrás de nosotros, el mismo ejército de guardias e incluso más grande, pues al parecer estaba dando tiempo a que otras unidades se fueran incorporando a la persecución. La realidad era que la cosa se estaba complicando. ¿En serio estaban montando todo ese jaleo por un par de ladrones? Y, por lo que habíamos escuchado, ni eso, pues comenzaron a ir detrás de nosotros a raíz de la acusación del desgraciado tabernero. Sería interesante saber si desplegarían tantos recursos contra aquellos putos traficantes o si, por el contrario, se cagarían encima al ver al tipo de cabello morado de dos metros y medio. Algo me decía que conocía la respuesta, a juzgar por mi experiencia con aquellos que dicen representar a las autoridades.
     Mientras avanzábamos a toda velocidad, conseguí tirar al suelo una pila de cajas de madera. Algunas cayeron sobre varios de los civiles que estaban en el momento y lugar equivocados. Mala suerte.
     Como propuse, no corrimos en línea recta, sino que serpenteamos por las calles y los callejones que nos encontrábamos de camino, pero siempre manteniendo la dirección acordada.
     Poco a poco, sin embargo, mi energía comenzó a agotarse. A pesar de la adrenalina, sentía cómo las piernas protestaban por el sobreesfuerzo, los pulmones empezaban a arder con cada bocanada de oxígeno y el dolor del rostro se intensificaba por momentos. El cansancio estaba reclamando mi cuerpo y eso se tradujo en la lenta pero considerable reducción de velocidad.
     Solo había que aguantar un poco más, ya casi habíamos llegado al puerto. ¿El siguiente paso allí? No lo sabía, tal vez correr paralelos al mar hasta dejar atrás a todos esos malnacidos. Pero, para nuestra sorpresa, cuando estábamos cerca del borde que separa la tierra del agua, varios grupos de guardias se aproximaban desde ambos lados, cortándonos el paso por los diferentes frentes a nuestro alcance.
     Nos detuvimos en seco a tan solo un par de metros del saliente. La intensidad de mis jadeos era alta, apoyé las manos sobre mis rodillas. Todo espacio que en otro momento nos hubiese permitido escapar, ahora estaba plagado de guardias que nos apuntaban con sus armas.
     Estábamos acorralados con el mar a nuestras espaldas, oscuro por la noche que estaba cayendo.
     La jugada no nos había salido tan bien como había calculado. Por mi cabeza pasaron múltiples posibilidades para salir ilesos y libres de aquella situación, pero, según veía, las posibilidades de no acabar entre rejas se estaban reduciendo.
     Sin embargo, aún existía una opción, aquella que nos había permitido escapar de El Dragón Rojo cuando Zorak estaba inconsciente. Sí, debería valer, ya lo había hecho antes. Tuve mis dudas por el cansancio que me asediaba, pero no quedaba otra. Recurriría a mi forma híbrida y saldría volando de allí tras cogerlo con mis garras.
     Pero, cuando la idea estuvo a punto de materializarse, un disparo rasgó el aire. En su recorrido, me rozó el brazo derecho, quemando la piel y la carne que encontró a su paso. No pude evitar que se me escapara un pequeño grito. De inmediato, me llevé la mano izquierda a la herida, pero fue mala idea, porque sentí un dolor punzante. Así fue como se me escapó la única alternativa que nos sacaría de allí.
     El sudor resbalaba por mi cuerpo y el calor del verano no ayudaba.
     Mis ojos se clavaron, furiosos, en el grupo cada vez más compacto de guardias. Luego, miré hacia atrás por encima del hombro. 
     Si caía al mar, moriría.


INFORMACIÓN
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - por Maeve Knox - 22-03-2024, 12:46 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)