[personajeinvalido=907]
Los Alas Negras eran incorregibles, les había comentado que si la situación se ponía fea lo que tenían que hacer era huir, pero no dudaron en su respuesta con una negativa a mi orden de capitán. Sonreí contento al escuchar las palabras de Aspros, sabía que sus uñas eran un bien muy preciado y estaba dispuesto a que se le saltasen con tal de llevarme de vuelta al barco, y aunque eso para cualquiera pudiera sonar a broma yo era consciente del nivel de implicación y compromiso que implicaba. Jolyne también intervino diciendo que no dijese tonterías y Triana se mantuvo en silencio, como de costumbre, ya que ella era más de actuar que de hablar. Tenía los mejores compañeros que uno pudiera tener.
Volví a mirar hacia la arena para ver el combate, pero entonces Sasha se giró cabreada para lanzarme un vaso de papel arrugado con zumo en su interior, manchando mi rostro y el suelo bajo mis pies. Gritaba que era un cobarde y una decepción y, con una contradictoria afirmación, dijo que matara a su amigo Sohem. Seguramente tuviera un berrinche, y aunque a punto estuve de levantarme y meterle un correctivo lo de la diosa de los piratas hizo que me tuviera que aguantar la risa. Me quedé unos tensos segundos con el gesto serio y miré al suelo, apoyando ambas manos en mis rodillas.
-Ahora el suelo está mojado. -comenté entre susurros, algo molesto.
Tobías intervino con rapidez, tal y como haría un auténtico capitán, y dijo que Sasha había madurado mucho y que tenía que demostrar quien iba a ser el futuro Rey de los Piratas. Lo miré con seriedad mientras Triana le gritaba a la niña que tuviera más cuidado. Intentaba mantener un gesto serio pero la situación me resultaba tremendamente graciosa, por un lado, teníamos a Sasha diciendo que iba a ser la diosa de los piratas, a Triana quejándose como una señora mayor, a Tobías mediando como si fuera un político y a Aspros que justo acababa de comenzar a reír. No pude más…
- ¡KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIKIKIKIKIKIKIKI! -reí de forma escandalosa mientras me llevaba las manos a la barriga. - ¡Si que ha madurado si kiiikikikikikikiki! -le dije a Tobías mientras le pegaba un fuerte golpe en la espalda con mi mano izquierda. Jolyne también se reía mientras me llamaba especialito y Aspros decía que el zumo era demasiado azucarado para su gusto. -Ay, por favor… -susurraba entre risas mientras me secaba las lágrimas de los ojos con el dorso de la mano.
No pasó mucho tiempo cuando el Dirigente anunció que Garnet era el vencedor de la pelea, sonreí contento y aplaudí por su victoria, eso significaba que me tocaba a mi dentro de poco. El oso se presentó como Chewbacca, nos felicitó por los resultados y me deseo suerte en el combate.
-¡Muchas gracias! Vamos a dar un buen espectáculo. -le dije mientras me ponía de pie y veía como saludaba Garnet, que acababa de llegar de su pelea.
El pirata pelirrojo se presentó a Triana con esa risa que me hacía tanta gracia, vaya tío cochino era el músico, me caía bien. Todos en el grupo, Shogun Gari y Alas Negras me animaban con la pelea a la que me iba a tener que enfrentar en breves instantes, no podía fallar. Garnet, Triana, Aspros, Jolyne, Chewbacca, Tobias e incluso Sasha, todos tenían la esperanza de que venciera. Ya fuera por demostrar que un digno futuro Rey de los Piratas, por vengar a los nakamas caídos, o simplemente por vencer. Debía hacerlo.
Me quedé de pie todo el descanso hasta que de otra nube bajaron dos personas más. Ahí estaba el Emperador que tanto se había estado fijando en mi acompañado de un bicho raro, casi tan raro como él. Me resultaban super carismáticos y, al menos el Emperador, tendría que ir organizando a toda la isla para el banquete le iba a pedir cuando ganara.
Conforme iba llegando el momento de la pelea estaba más nervioso, pero no fue hasta cuando Jolyne estrechó la mano conmigo que guardé aquella espiral de negatividad en el bolsillo, era hora de brillar.
-¡Mi turno! Kikikiki. -reí mientras de un salto bajaba a la arena desde las gradas y me posicionaba en uno de los laterales. Pegué un pequeño salto y comencé a aletear con elegancia y suavidad, me encontraba elevado del suelo a unos cuatro metros del mismo. Mi mayor ventaja era volar, y lo tenía que aprovechar. Miré hacia la carpa donde se encontraba el Emperador con sus compañeros y saludé con la mano, sonriente. Estaba listo.
Los Alas Negras eran incorregibles, les había comentado que si la situación se ponía fea lo que tenían que hacer era huir, pero no dudaron en su respuesta con una negativa a mi orden de capitán. Sonreí contento al escuchar las palabras de Aspros, sabía que sus uñas eran un bien muy preciado y estaba dispuesto a que se le saltasen con tal de llevarme de vuelta al barco, y aunque eso para cualquiera pudiera sonar a broma yo era consciente del nivel de implicación y compromiso que implicaba. Jolyne también intervino diciendo que no dijese tonterías y Triana se mantuvo en silencio, como de costumbre, ya que ella era más de actuar que de hablar. Tenía los mejores compañeros que uno pudiera tener.
Volví a mirar hacia la arena para ver el combate, pero entonces Sasha se giró cabreada para lanzarme un vaso de papel arrugado con zumo en su interior, manchando mi rostro y el suelo bajo mis pies. Gritaba que era un cobarde y una decepción y, con una contradictoria afirmación, dijo que matara a su amigo Sohem. Seguramente tuviera un berrinche, y aunque a punto estuve de levantarme y meterle un correctivo lo de la diosa de los piratas hizo que me tuviera que aguantar la risa. Me quedé unos tensos segundos con el gesto serio y miré al suelo, apoyando ambas manos en mis rodillas.
-Ahora el suelo está mojado. -comenté entre susurros, algo molesto.
Tobías intervino con rapidez, tal y como haría un auténtico capitán, y dijo que Sasha había madurado mucho y que tenía que demostrar quien iba a ser el futuro Rey de los Piratas. Lo miré con seriedad mientras Triana le gritaba a la niña que tuviera más cuidado. Intentaba mantener un gesto serio pero la situación me resultaba tremendamente graciosa, por un lado, teníamos a Sasha diciendo que iba a ser la diosa de los piratas, a Triana quejándose como una señora mayor, a Tobías mediando como si fuera un político y a Aspros que justo acababa de comenzar a reír. No pude más…
- ¡KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIKIKIKIKIKIKIKI! -reí de forma escandalosa mientras me llevaba las manos a la barriga. - ¡Si que ha madurado si kiiikikikikikikiki! -le dije a Tobías mientras le pegaba un fuerte golpe en la espalda con mi mano izquierda. Jolyne también se reía mientras me llamaba especialito y Aspros decía que el zumo era demasiado azucarado para su gusto. -Ay, por favor… -susurraba entre risas mientras me secaba las lágrimas de los ojos con el dorso de la mano.
No pasó mucho tiempo cuando el Dirigente anunció que Garnet era el vencedor de la pelea, sonreí contento y aplaudí por su victoria, eso significaba que me tocaba a mi dentro de poco. El oso se presentó como Chewbacca, nos felicitó por los resultados y me deseo suerte en el combate.
-¡Muchas gracias! Vamos a dar un buen espectáculo. -le dije mientras me ponía de pie y veía como saludaba Garnet, que acababa de llegar de su pelea.
El pirata pelirrojo se presentó a Triana con esa risa que me hacía tanta gracia, vaya tío cochino era el músico, me caía bien. Todos en el grupo, Shogun Gari y Alas Negras me animaban con la pelea a la que me iba a tener que enfrentar en breves instantes, no podía fallar. Garnet, Triana, Aspros, Jolyne, Chewbacca, Tobias e incluso Sasha, todos tenían la esperanza de que venciera. Ya fuera por demostrar que un digno futuro Rey de los Piratas, por vengar a los nakamas caídos, o simplemente por vencer. Debía hacerlo.
Me quedé de pie todo el descanso hasta que de otra nube bajaron dos personas más. Ahí estaba el Emperador que tanto se había estado fijando en mi acompañado de un bicho raro, casi tan raro como él. Me resultaban super carismáticos y, al menos el Emperador, tendría que ir organizando a toda la isla para el banquete le iba a pedir cuando ganara.
Conforme iba llegando el momento de la pelea estaba más nervioso, pero no fue hasta cuando Jolyne estrechó la mano conmigo que guardé aquella espiral de negatividad en el bolsillo, era hora de brillar.
-¡Mi turno! Kikikiki. -reí mientras de un salto bajaba a la arena desde las gradas y me posicionaba en uno de los laterales. Pegué un pequeño salto y comencé a aletear con elegancia y suavidad, me encontraba elevado del suelo a unos cuatro metros del mismo. Mi mayor ventaja era volar, y lo tenía que aprovechar. Miré hacia la carpa donde se encontraba el Emperador con sus compañeros y saludé con la mano, sonriente. Estaba listo.
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