26-03-2024, 02:39 PM
La sonrisa desapareció de mi rostro en el momento en el que vi a Sohem saltar por encima del pequeño muro de madera que separaba la grada de la arena. Pese a no poder verle el rostro daba la sensación de que caminaba con seguridad, como si supiera de antemano lo que iba a pasar. Este tío era alguien a tener en cuenta, un usuario de una fruta del diablo que emitía calor a su alrededor, un calor tan potente que dudaba que cualquiera pudiera sobrevivir mucho tiempo ahí dentro. Y ahí estaba el primer problema al que me tenía que enfrentar, acercarme a él tan rápido y de una forma tan contundente que el golpe que le diera le hiciera detener su habilidad, si eso era posible... Iba a ser dificil y era consciente de que el enfrentamiento se iba a resumir a aguantar sus golpes y habilidades todo lo posible.
Poco a poco me había ido acostumbrando a las llamas y, ahora que era más fuerte era capaz incluso de manejarlas, al menos las que salían de mi espalda. ¿Si seguía mejorando llegaría a ser capaz de manejar las del entorno? Me vendría bien desde luego pero no lo creía posible, venir a esta isla en el cielo me vendría genial para empezar a conocerme a mí mismo y mis capacidades. Fruncí el ceño, concentrándome para la batalla que iba a tener lugar en los siguientes instantes, y mientras mi rival alzaba su garrote y posicionaba sus piernas para pelear, las llamas de mi espalda duplicaron su tamaño, y de esas mismas llamas surgieron cuatro lenguas de fuego que envolvieron mis brazos hasta el codo y mis piernas hasta las rodillas. El "Eclipse Carmesí" era uno de mis movimientos estrella que me permitía superar los límites de mis llamas, pero este último... el "Cuadrilátero Ocaso" era una técnica que, aunque había practicado con anterioridad no la había usado nunca en combate, y tener ambas técnicas activas era tremendamente agotador, pero no podía ir a medio gas, contra Sohem tenía que darlo todo. Y para mi sorpresa el enmascarado dio el pistoletazo de salida diciendo: "Lis [...]".
Y antes de que pudiera siquiera terminar de decir aquella palabra salí disparado contra él, a toda velocidad como en aquella prueba, con la diferencia de que casi al momento de salir volando, con apenas un metro recorrido, me hundí bajo tierra. A ojos de la mayoría de gente habría simplemente desaparecido, si es que acaso eran capaces de seguirme la pista, pero en realidad estaba volando debajo de la arena, como cuando una gaviota se lanza al mar para pescar, cosa que me gustaba hacer en mi juventud más temprana. El espacio que nos separaba no era mucho, por lo que podía llegar hasta su posición en un abrir y cerrar de ojos, en apenas un parpadeo... al menos con esta velocidad, corriendo no me veía capaz de llegar a él en un instante. En cuanto estuve a seis metros de su posición salí disparado en diagonal con el puño derecho por delante, como un superhéroe, con la intención de que aquel puño llameante impactara contra su rostro, tal y como quise hacer en Toko, sin éxito. Y tras el golpe me iría volando en vertical. Mi intención era no parar de moverme, debía aprovechar la velocidad.
Poco a poco me había ido acostumbrando a las llamas y, ahora que era más fuerte era capaz incluso de manejarlas, al menos las que salían de mi espalda. ¿Si seguía mejorando llegaría a ser capaz de manejar las del entorno? Me vendría bien desde luego pero no lo creía posible, venir a esta isla en el cielo me vendría genial para empezar a conocerme a mí mismo y mis capacidades. Fruncí el ceño, concentrándome para la batalla que iba a tener lugar en los siguientes instantes, y mientras mi rival alzaba su garrote y posicionaba sus piernas para pelear, las llamas de mi espalda duplicaron su tamaño, y de esas mismas llamas surgieron cuatro lenguas de fuego que envolvieron mis brazos hasta el codo y mis piernas hasta las rodillas. El "Eclipse Carmesí" era uno de mis movimientos estrella que me permitía superar los límites de mis llamas, pero este último... el "Cuadrilátero Ocaso" era una técnica que, aunque había practicado con anterioridad no la había usado nunca en combate, y tener ambas técnicas activas era tremendamente agotador, pero no podía ir a medio gas, contra Sohem tenía que darlo todo. Y para mi sorpresa el enmascarado dio el pistoletazo de salida diciendo: "Lis [...]".
Y antes de que pudiera siquiera terminar de decir aquella palabra salí disparado contra él, a toda velocidad como en aquella prueba, con la diferencia de que casi al momento de salir volando, con apenas un metro recorrido, me hundí bajo tierra. A ojos de la mayoría de gente habría simplemente desaparecido, si es que acaso eran capaces de seguirme la pista, pero en realidad estaba volando debajo de la arena, como cuando una gaviota se lanza al mar para pescar, cosa que me gustaba hacer en mi juventud más temprana. El espacio que nos separaba no era mucho, por lo que podía llegar hasta su posición en un abrir y cerrar de ojos, en apenas un parpadeo... al menos con esta velocidad, corriendo no me veía capaz de llegar a él en un instante. En cuanto estuve a seis metros de su posición salí disparado en diagonal con el puño derecho por delante, como un superhéroe, con la intención de que aquel puño llameante impactara contra su rostro, tal y como quise hacer en Toko, sin éxito. Y tras el golpe me iría volando en vertical. Mi intención era no parar de moverme, debía aprovechar la velocidad.
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