OST
Tras decir que estaba encantada de volver a conocerme, cosa que hizo que se esbozara una sonrisa en mi rostro, Maeve cayo dormida, parecía exhausta, pero su rostro sereno mientras dormía era simplemente precioso, cada facción de su cara parecía tallada por los mismos ángeles, me incorpore lo suficiente para girarme y quedarme sentado, mirando al mar con la chica dormida a mi izquierda, el calor del verano junto con la frescura de las olas rompiendo y la respiración de la chica producían en mí una tremenda sensación de calma, volví a mirar a Maeve y parecía profundamente dormida.
Me arrodillé a su lado y pase mi brazo izquierdo por debajo de la nuca de la chica y el brazo derecho por debajo de sus rodillas, alzándome con ella en brazos, Maeve se acurrucó sobre mi pecho mientras caminaba llevándola en volandas, el tacto frío de la piel de su rostro contra mi piel volvía a hacer que mis emociones bailaran, seguía siendo un baile desconocido para mí, aun recordando lo que Melisa me contó sobre la persona indicada, era un sentimiento parecido al que tenía por Papá, Jerry, Melisa y Powder, pero a la vez diferente, con una intensidad nunca antes sentida, perdido en mis pensamientos caminaba con la chica en brazos.
Camine durante unos cuarenta minutos hasta que por fin lleguemos al barrio donde estaba la casa abandonada, seguí caminando por las calles, no me importaba el peso de la chica aun cuando estaba exhausto, ella hizo lo mismo por mí en el dragón rojo y confiaba en mí, de hecho llevaba todo el camino profundamente dormida en mis brazos, casi como si estuviera segura de que no le pasaría nada malo si estaba yo presente, ese pensamiento esbozo una amplia sonrisa en mi rostro.
Casi sin darme cuenta estaba entrando por la puerta, tras cerrarla tras de mí con el pie, subí las escaleras que llevaban a la habitación donde había suturado mis heridas hacia unos días y posé con delicadeza su cuerpo sobre el colchón, la tape y me quede mirando como dormía plácidamente, estos últimos días la pobre apenas había pegado ojo por mi culpa y mi arrogancia, me creí suficientemente bueno como para armar la que arme en la taberna y salir con vida de allí, si no fuera por ella...
Mi mano se movió hacia la frente de la chica, apartando los cabellos que caían sobre este y acerque mi cabeza a la suya, para posar mis labios en su frente y besarla.
"Duerme tranquila "Köri"... yo haré la guardia hoy."
Me encaminé al mismo rincón donde Maeve había pasado la primera noche y me senté, estirando mi pierna izquierda y dejando la derecha doblada, llevándome un cigarro a la boca y encendiéndolo mientras seguía contemplando y velando por el tranquilo sueño de Maeve.
Tras decir que estaba encantada de volver a conocerme, cosa que hizo que se esbozara una sonrisa en mi rostro, Maeve cayo dormida, parecía exhausta, pero su rostro sereno mientras dormía era simplemente precioso, cada facción de su cara parecía tallada por los mismos ángeles, me incorpore lo suficiente para girarme y quedarme sentado, mirando al mar con la chica dormida a mi izquierda, el calor del verano junto con la frescura de las olas rompiendo y la respiración de la chica producían en mí una tremenda sensación de calma, volví a mirar a Maeve y parecía profundamente dormida.
Me arrodillé a su lado y pase mi brazo izquierdo por debajo de la nuca de la chica y el brazo derecho por debajo de sus rodillas, alzándome con ella en brazos, Maeve se acurrucó sobre mi pecho mientras caminaba llevándola en volandas, el tacto frío de la piel de su rostro contra mi piel volvía a hacer que mis emociones bailaran, seguía siendo un baile desconocido para mí, aun recordando lo que Melisa me contó sobre la persona indicada, era un sentimiento parecido al que tenía por Papá, Jerry, Melisa y Powder, pero a la vez diferente, con una intensidad nunca antes sentida, perdido en mis pensamientos caminaba con la chica en brazos.
Camine durante unos cuarenta minutos hasta que por fin lleguemos al barrio donde estaba la casa abandonada, seguí caminando por las calles, no me importaba el peso de la chica aun cuando estaba exhausto, ella hizo lo mismo por mí en el dragón rojo y confiaba en mí, de hecho llevaba todo el camino profundamente dormida en mis brazos, casi como si estuviera segura de que no le pasaría nada malo si estaba yo presente, ese pensamiento esbozo una amplia sonrisa en mi rostro.
Casi sin darme cuenta estaba entrando por la puerta, tras cerrarla tras de mí con el pie, subí las escaleras que llevaban a la habitación donde había suturado mis heridas hacia unos días y posé con delicadeza su cuerpo sobre el colchón, la tape y me quede mirando como dormía plácidamente, estos últimos días la pobre apenas había pegado ojo por mi culpa y mi arrogancia, me creí suficientemente bueno como para armar la que arme en la taberna y salir con vida de allí, si no fuera por ella...
Mi mano se movió hacia la frente de la chica, apartando los cabellos que caían sobre este y acerque mi cabeza a la suya, para posar mis labios en su frente y besarla.
"Duerme tranquila "Köri"... yo haré la guardia hoy."
Me encaminé al mismo rincón donde Maeve había pasado la primera noche y me senté, estirando mi pierna izquierda y dejando la derecha doblada, llevándome un cigarro a la boca y encendiéndolo mientras seguía contemplando y velando por el tranquilo sueño de Maeve.
