OST
El punzante dolor del café caliente sobre mis piernas quedo en un segundo plano mientras Maeve se acercaba hacia mí, el corazón me martilleaba a cada centímetro que se acercaba la albina, casi como si quisiera escapar de mi caja torácica, escapaba a mi conocimiento como una sola persona podía desatar tal tormenta en mi interior con el simple hecho de acercarse a mí. Maeve se levantó de la cama y preguntó si estaba bien, mientras acercaba sus manos hacia mí y las retiraba casi al momento, mi cuerpo se movió solo dando un paso adelante y agarrando a la albina por la cintura, quedando mi cara frente a la suya, como si fuera un duelo entre azul y gris, duelo que no tarde en perder al darme cuenta de la posición en la que me había metido mi cuerpo por su propio capricho.
"Estoy bien..." Dije con un notable nerviosismo en la voz.
La verdad es que ahora mismo lo último que me importaba era el café que se había derramado. "Bésala" gritaba una y otra vez la pequeña voz de mi cabeza y aunque quería hacerlo me quede paralizado frente a ella, volviendo a perderme en esas finas facciones que contrastaban con aquellos salvajes ojos de mirada severa. Debía saberlo y quitarme de dudas, así que tras carraspear un poco volví a hablar, casi como un susurro el tono de mi voz varió hasta volverse un tono de complicidad, como si en cualquier momento alguien ajeno pudiera escuchar lo que decíamos aun estando en nuestra propia zona segura.
"Aún no me has contestado... sentiste lo mismo que yo?"
La mire fijamente a los ojos mientras acercaba su cuerpo al mío tirando de su cintura, el corazón parecía que estaba por estallar, pero mi cuerpo parecía moverse por el mismo así que le deje hacer y me quede a escasos centímetros de la cara de Maeve, esperando la respuesta.
El punzante dolor del café caliente sobre mis piernas quedo en un segundo plano mientras Maeve se acercaba hacia mí, el corazón me martilleaba a cada centímetro que se acercaba la albina, casi como si quisiera escapar de mi caja torácica, escapaba a mi conocimiento como una sola persona podía desatar tal tormenta en mi interior con el simple hecho de acercarse a mí. Maeve se levantó de la cama y preguntó si estaba bien, mientras acercaba sus manos hacia mí y las retiraba casi al momento, mi cuerpo se movió solo dando un paso adelante y agarrando a la albina por la cintura, quedando mi cara frente a la suya, como si fuera un duelo entre azul y gris, duelo que no tarde en perder al darme cuenta de la posición en la que me había metido mi cuerpo por su propio capricho.
"Estoy bien..." Dije con un notable nerviosismo en la voz.
La verdad es que ahora mismo lo último que me importaba era el café que se había derramado. "Bésala" gritaba una y otra vez la pequeña voz de mi cabeza y aunque quería hacerlo me quede paralizado frente a ella, volviendo a perderme en esas finas facciones que contrastaban con aquellos salvajes ojos de mirada severa. Debía saberlo y quitarme de dudas, así que tras carraspear un poco volví a hablar, casi como un susurro el tono de mi voz varió hasta volverse un tono de complicidad, como si en cualquier momento alguien ajeno pudiera escuchar lo que decíamos aun estando en nuestra propia zona segura.
"Aún no me has contestado... sentiste lo mismo que yo?"
La mire fijamente a los ojos mientras acercaba su cuerpo al mío tirando de su cintura, el corazón parecía que estaba por estallar, pero mi cuerpo parecía moverse por el mismo así que le deje hacer y me quede a escasos centímetros de la cara de Maeve, esperando la respuesta.
