05-04-2024, 10:56 AM
OST DE LA ESCENA
Las palabras de Zorak fueron golpeándome, una tras otra, como rayos en la tormenta.
"Me estabas cambiando".
"Cada vez me importaba más una vida contigo".
"No soportaría perderte".
Una vez más, el corazón fue cruel y decidió no darme tregua, manteniéndose en el frente de batalla como un tambor de guerra. Temía no haber oído bien, que esos mensajes no hubieran sido más que espejismos. La presión en el pecho era elevada, el nudo en la garganta me aprisionaba como una garra implacable.
—Sé cómo funciona la venganza —dije, aún con voz grave—, tenías todo el derecho del mundo a llevarla a cabo por ellos. Sabes que no te estoy reclamando eso. Pero también sabes que... —se me quebraron las palabras— te habría seguido al corazón del infierno si me lo hubieses pedido. —Temblando, decidí poner las cartas encima de la mesa. ¿Qué podía perder? Si con él ya lo había perdido todo—. Y si no querías hacerlo porque era algo que necesitabas hacer solo, decírmelo a la puta cara, no a través de un papel, Zorak Ideale. Dices que decidiste por los dos, pero podría haber sido muy diferente. Querías... una vida conmigo, pero me echaste de la tuya sin dejarme despedirme de ti. Me habría dolido tu marcha, pero no me habrías destruido el corazón. —No me di cuenta del momento en el que las lágrimas habían empezado a caer por mi rostro—. Habría entendido tu venganza, que te marcharas. ¿Temías que esa gente me hiciera algo? Me subestimas. Tal vez ellos son los que habrían muerto a mis manos, y aunque no era mi batalla, podría haber sido tu soporte, contigo o en la distancia. Pero te deshiciste de mí sin más.
—Sé cómo funciona la venganza —dije, aún con voz grave—, tenías todo el derecho del mundo a llevarla a cabo por ellos. Sabes que no te estoy reclamando eso. Pero también sabes que... —se me quebraron las palabras— te habría seguido al corazón del infierno si me lo hubieses pedido. —Temblando, decidí poner las cartas encima de la mesa. ¿Qué podía perder? Si con él ya lo había perdido todo—. Y si no querías hacerlo porque era algo que necesitabas hacer solo, decírmelo a la puta cara, no a través de un papel, Zorak Ideale. Dices que decidiste por los dos, pero podría haber sido muy diferente. Querías... una vida conmigo, pero me echaste de la tuya sin dejarme despedirme de ti. Me habría dolido tu marcha, pero no me habrías destruido el corazón. —No me di cuenta del momento en el que las lágrimas habían empezado a caer por mi rostro—. Habría entendido tu venganza, que te marcharas. ¿Temías que esa gente me hiciera algo? Me subestimas. Tal vez ellos son los que habrían muerto a mis manos, y aunque no era mi batalla, podría haber sido tu soporte, contigo o en la distancia. Pero te deshiciste de mí sin más.
Cerré los ojos, dejando que el dolor me invadiese sin piedad. Con el tiempo había llegado a comprender que buena parte del daño que me había causado Zorak iba más allá de la mera separación de él, sino de la repetición de patrones: el abandono de mis padres cuando era un bebé, la permisibilidad del Patrón ante los abusos de los nobles, los posteriores abusos por parte de este, la traición de Jasper. Un continuo en el que me veía abandonada sin más o usada para abandonarme después. Zorak desapareció al día siguiente de aquella noche tan especial. Tanto tiempo pensando que, conseguido su objetivo, yo ya no servía, sino que tan solo había sido un medio para un fin.
Ver los ojos húmedos del hombre me partía el alma, pero era incapaz de borrar todo el dolor de aquellos años solo porque hubiese dicho cosas que, al escucharlas, derribaron mis defensas.
Sin pensarlo mucho, estiré uno de mis brazos en su dirección, arrebatándole el paquete de tabaco con brusquedad, así como su mechero. Me tomé mi tiempo para prender el cigarrillo y luego le devolví el encendedor y el paquete. Aspiré profundamente.
—No soportarías perderme —proseguí; las lágrimas morían en mis labios, por donde exhalé la primera dosis de humo— pero lo hiciste. Esa fue tu decisión. Y, como yo, tendrás que vivir con ella.
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