OST
Maeve no tardo en contestar, comentaba que entendía la venganza y que me habría seguido al mismo corazón del infierno si se lo hubiera pedido, cosa que ya sabia y había sido una de las razones por las cuales me marche, estaba por abrir la boca, pero Maeve continuo con una voz quebrada que no le había escuchado nunca, la voz quebrada de alguien que está por derramar lágrimas y con angustia comento que debería habérselo dicho a la cara y no en papel, comentando que la subestimaba y que serían los otros los que habrían muerto a sus manos, cerro los ojos y luego dijo que fue mi decisión el perderla, me dijo exactamente las mismas palabras que me decía mi pequeña voz interior cada vez que ella aparecía en mi mente.
"Köri..." El nombre nació de mis labios y se perdió en un susurro. "Pensé que sería lo mejor para los dos, no hubiera sido capaz de mirarte a los ojos e irme."
Sabía del ego de Maeve y los dioses saben que no querría herirla y menos en ese punto, pero debía comprender la situación y ya le hable de Ridel en mi carta, debía saberlo.
"Sabía que eran peligrosos y te prefería viva sin mí a muerta a mi lado." Me encaminé hacia la derecha, caminando lentamente hasta quedarme delante de un árbol con un tronco ancho, lleve mi mano derecha al árbol y pose la punta de mis dedos en el tronco.
"El que estuvo detrás de todo era mi antiguo maestro Köri... No murió la primera vez que nos enfrentamos. No te imaginas en la clase de monstruo en la que tuve que transformarme para poder acabar con él."
Mi mandíbula se cerraba apretando con rabia y dolor.
"Tuve que volverme un monstruo mucho mayor del que conociste y contigo a mi lado... no me hubiera sido posible hacerlo."
Teniendo la palma de la mano hacia abajo y los dedos estirados, con la punta de estos tocando el árbol, cerré el puño dando el golpe conocido como "golpe de una pulgada" destrozando el árbol, me encamine hacia Maeve mientras el árbol se desmoronaba tras de mí y cuando estuve delante de ella la mire a los ojos, verla en ese estado me dolía y no quería hacerle más daño, pero debía de entender.
"No sabes de lo que era capaz Ridel, no solo fue mi padre... también fue el verdugo de Powder."
Otra vez la piel de ganilla hacía acto de presencia, acompañando a mis ojos húmedos.
"No habrías sobrevivido, no a él. Por eso te aparté, entiéndelo, por favor, eras mi mayor punto débil"
Maeve no tardo en contestar, comentaba que entendía la venganza y que me habría seguido al mismo corazón del infierno si se lo hubiera pedido, cosa que ya sabia y había sido una de las razones por las cuales me marche, estaba por abrir la boca, pero Maeve continuo con una voz quebrada que no le había escuchado nunca, la voz quebrada de alguien que está por derramar lágrimas y con angustia comento que debería habérselo dicho a la cara y no en papel, comentando que la subestimaba y que serían los otros los que habrían muerto a sus manos, cerro los ojos y luego dijo que fue mi decisión el perderla, me dijo exactamente las mismas palabras que me decía mi pequeña voz interior cada vez que ella aparecía en mi mente.
"Köri..." El nombre nació de mis labios y se perdió en un susurro. "Pensé que sería lo mejor para los dos, no hubiera sido capaz de mirarte a los ojos e irme."
Sabía del ego de Maeve y los dioses saben que no querría herirla y menos en ese punto, pero debía comprender la situación y ya le hable de Ridel en mi carta, debía saberlo.
"Sabía que eran peligrosos y te prefería viva sin mí a muerta a mi lado." Me encaminé hacia la derecha, caminando lentamente hasta quedarme delante de un árbol con un tronco ancho, lleve mi mano derecha al árbol y pose la punta de mis dedos en el tronco.
"El que estuvo detrás de todo era mi antiguo maestro Köri... No murió la primera vez que nos enfrentamos. No te imaginas en la clase de monstruo en la que tuve que transformarme para poder acabar con él."
Mi mandíbula se cerraba apretando con rabia y dolor.
"Tuve que volverme un monstruo mucho mayor del que conociste y contigo a mi lado... no me hubiera sido posible hacerlo."
Teniendo la palma de la mano hacia abajo y los dedos estirados, con la punta de estos tocando el árbol, cerré el puño dando el golpe conocido como "golpe de una pulgada" destrozando el árbol, me encamine hacia Maeve mientras el árbol se desmoronaba tras de mí y cuando estuve delante de ella la mire a los ojos, verla en ese estado me dolía y no quería hacerle más daño, pero debía de entender.
"No sabes de lo que era capaz Ridel, no solo fue mi padre... también fue el verdugo de Powder."
Otra vez la piel de ganilla hacía acto de presencia, acompañando a mis ojos húmedos.
"No habrías sobrevivido, no a él. Por eso te aparté, entiéndelo, por favor, eras mi mayor punto débil"
