06-04-2024, 12:27 PM
(Última modificación: 07-04-2024, 12:32 AM por Eaa.
Razón: Añadida info de Akuma
)
Leyenda
A pesar de tener la lasagna delante, no probé un bocado. Maeve ni siquiera la había probado, y no me gustaba empezar a comer si ella no lo hacía, sobre todo tratándose de su plato favorito. Escuché, en silencio, los halagos del pescador. Estaba claro que la había cagado hablando de más. No era la primera vez que pasaba, pero la asesina mirada que me dedicó la albina hablaba por sí sola. Cuando se levantó y entró en la bodega la seguí. Me acerqué a la puerta, posando una mano sobre esta. Rocé la fría madera, con infinita suavidad y delicadeza. - La has cagado pero bien - pensé, cerrando brevemente los ojos. Mi cuerpo me pedía abrir esa puerta y entrar. Entrar a la bodega y disculparme con mi amiga, la persona que más me importaba. Pero algo en el fondo de mí impedía que lo hiciera. Sabía a la perfección lo mucho que Maeve valoraba su intimidad, esos momentos en los que ella necesita estar sola. Esos momentos que yo también tengo, aunque cada vez sean más escasos. Este era, sin duda, uno de esos momentos. - Lo siento - murmuré. Sabía que esta no me iba a escuchar, pero fue lo mejor que pude reprimir mis ganas de ir y pedirle perdón. Me giré, apoyando la espalda en la pared de al lado de la puerta. La gravedad me hizo deslizarme hasta el suelo, donde quedé sentada. Me encogí levemente. - Perdón por esto - hablé, dirigiéndome a los dos invitados, todavía en la misma posición. - No tendría que haber dicho eso. Esque Maeve es alguien muy importante para mí, y a veces me emociono cuando hablo de ella... y además estaba un poco tensa, porque no esperaba que fuera a haber invitados hoy - me disculpé de cierta forma. ¿Por qué estaba diciendo eso a dos completos desconocidos? Ni yo misma lo sabía. Recordé las preguntas del pescador. No era el momento de estar tristes. Se suponía que era un día especial, pues al día siguiente íbamos a zarpar rumbo al Grand Line. Tenía que buscar una forma de animar un poco el ambiente. - Sí, Peteiro - respondí, comenzando a separar mi pelo en tres mechones, antes de empezar a trenzarlo nuevamente. - Es un Gyojin Barracuda - dije. - Peteiro Gorgullo Boquerone, Justiciero Picuda ¿me entiendes? juejuejue - dije, intentando parecer lo más animada posible, imitando su peculiar risa. Una vez terminé de hacerme la trenza, la até con la misma cinta de siempre. - Es algo más alto que yo, como por aquí - Señalé poniendo mi mano en la pared, sin percatarme de que me encontraba a la altura del suelo. - Me recuerda mucho a... - busqué a Zorak con la mirada, a quien no vi. Levanté un poco la cabeza, viendo que se encontraba apoyado en el mástil. - A ti, Zorak - le llamé. - Va siempre con traje, y tiene unos dientes parecidos a los tuyos. Aunque apesta a pescado - expliqué. - Sí, luego os saco café y agua si queréis, cuando salga Maeve - miré esta vez a Kisuke. - ¿Puedes rellenarle la jarra de cerveza? Seguro que eso le anima un poco cuando vuelva - sonreí. - ¿Por cierto, qué os trae por aquí? - pregunté a ambos. - Ohara es un muermazo comparado con el resto de islas - expliqué. No era mi opinión, pero supuse que la de estos sería más parecida a la de la capitana que a la mía. - Nosotras hemos venido porque quería despedirme de alguien antes de partir al Grand Line.
Resumen
Akuma
