08-04-2024, 07:00 AM
Mientras estoy dando mi discurso, puedo ver cómo las caras de los oyentes se van amargando. A mí esto empieza a cabrearme, pero sigo hasta el final, manteniendo el tipo para conseguir una recompensa mayor. Las reacciones no se hacen esperar y aunque finja ser un libertador, toda la fachada se desploma como un castillo de naipes. En vez de recibir un apretón de manos a dos bandas, son las palabras de Shea las que se dejan caer. Unas declaraciones desafortunadas y llenas de arrogancia. Su mirada está podrida de convencimiento y no es consciente de que llevarme la contraria es una sentencia de muerte.
Las miradas disonantes ya me habían jodido. El trato de Shea, tan esquivo, me dejó mal sabor de boca. La insistencia de Uk por qué me largara, tan pesado él, me estaba tocando la polla. Y encima, ahora, ¿van a rechazar mi oferta? Eso no lo pienso tolerar. La única razón por la que no están muertos todos es por las manos de la vieja y por la posibilidad de conseguir un ejército. Una posibilidad que se acaba de esfumar.
Pero no. Puedo lanzarme sobre mis víctimas, convertirlas en rehenes y fugarme tan campante. Si quisiera, podría callar la sucia boca de Shea antes de que terminara su discurso y dejar de hacer el paripé con esta panda de ingratos. Pero no. La violencia son criterio no es la respuesta. No por ahora. Esta gente está ciega y no ve más allá de lo que sus pequeñas mentes les permiten. Necesitan un guía. Y si no, un verdugo... Una purificación.
Un silbido resuena con fuerza. Y una vez más, movido antes por el miedo que por la razón, Uk vuelve a meter la pata. Con un gesto rápido, coloca su arma al ras con mi garganta y me amenaza para quedarme quieto. Su desconfianza es evidente y antes que ver a un tipo agresivo, veo a un niño asustado. Fuera de la cabaña se empieza oír un retumbar masivo, consecuencia de los gritos y discusiones que se están dando. Sonrío despreocupado. -Vaya...- Uk deja claras sus intenciones. No quiere matarme (ni puede), pero quiere tenerme preso y, supongo, que decidir más tarde que hacer conmigo. No es rival para mí, ni conoce mis capacidades físicas, pero el tío le echa huevos por su gente, y eso lo respeto.
Aprovechando que su lanza me empuja a la salida, hago caso y, lentamente y de forma clara, retrocedo a su ritmo hasta salir por la entrada, con las manos en alto. Fuera se puede ver un número incalculable de soldados armados y preparados para abatirme en caso de que me ponga tonto. Más incluso que cuando entré en la ciudad. Me gusta. Completamente rodeado y con los ojos puestos en mi, me parece el mejor momento de darme a conocer y orar a nuestro señor. Extiendo lentamente los brazos, poniéndome en cruz. Doy una vuelta 360 grados, observando a todos y con mi sonrisa tan característica.
-Veo un ejercito poderoso y decidido, dispuesto a dar la vida por su gente. Que lastima que no veáis al verdadero enemigo, ni soñéis con una vida mejor...-me detengo de dar la vuelta. Entonces alzo más la voz si cabe, y pongo ese tonillo que ponía cuando me tocaba dar misa y hablar a mis feligreses, con esas pequeñas pausas dramáticas y esa actitud de sermón religioso que tanto me excita. -Soy Zarek, el Hereje. Llegado del mar azul del Norte. Y me he arrodillado ante los Dioses de la Disformidad. He visto la verdad del mundo y la he abrazado. He aprendido que los emperadores no son dioses. Son hombres, y sus imperios una mentira. He aprendido que los Dioses de la Disformidad son reales y ofrecen poder y conocimiento más allá de cualquier cosa que sus imperios puedan regalar. He aprendido que mi destino es liderar a los pueblos libres en su servicio. Difundir su palabra y su poder por todos los mares, y provocar el fin de las falsas dictaduras.- termino con mi voz profunda, esparcida en todas direcciones. Todo esto con gestos milimétricos y enseñando mis manos en todo momento, denotando una (falsa) vulnerabilidad para que nadie se ponga nervioso ni me tomen como una amenaza real. Me arrodillo frente a todos al acabar, lentamente. Apunto hacia Uk, y extiendo mis brazos hacia él, juntos y con un gesto de que me puede poner unos grilletes. No obstante, los miro a todos con seriedad, aunque con una sonrisa tétrica, dejando caer a los más avispados que, aunque me deje atrapar y no soy el enemigo, no se han de dejar llevar por la suerte más de la cuenta. -Me convertiré en tu prisionero, Uk, si así lo deseas. Pero espero que mis palabras os inspiren a todos, pues todavía gozáis de mi gracia. No seré prisionero por siempre, y espero que para cuando me libere, me consideréis vuestro aliado.-
Así me encuentro ahora, postrado ante centenares de personas, demostrando que no soy una amenaza para ellos. Algunos seguirán desconfiando de mí. Otros me creerán y verán en mis palabras una oportunidad. Otros me tomarán por loco. Eso es lo que busco. Disonancia, opinión, caos... Gota a gota, mi mensaje irá calando en unos pocos. Luego a más. Y así la gente empezará a ver qué quizá, el extraño que llegó, quizá es la respuesta a una vida mejor. Al final, las ideas son el virus más fuerte, y cuando arraigan en el cerebro del huésped, su voluntad cede ante la fé y la promesa de una vida mejor...
Las miradas disonantes ya me habían jodido. El trato de Shea, tan esquivo, me dejó mal sabor de boca. La insistencia de Uk por qué me largara, tan pesado él, me estaba tocando la polla. Y encima, ahora, ¿van a rechazar mi oferta? Eso no lo pienso tolerar. La única razón por la que no están muertos todos es por las manos de la vieja y por la posibilidad de conseguir un ejército. Una posibilidad que se acaba de esfumar.
Pero no. Puedo lanzarme sobre mis víctimas, convertirlas en rehenes y fugarme tan campante. Si quisiera, podría callar la sucia boca de Shea antes de que terminara su discurso y dejar de hacer el paripé con esta panda de ingratos. Pero no. La violencia son criterio no es la respuesta. No por ahora. Esta gente está ciega y no ve más allá de lo que sus pequeñas mentes les permiten. Necesitan un guía. Y si no, un verdugo... Una purificación.
Un silbido resuena con fuerza. Y una vez más, movido antes por el miedo que por la razón, Uk vuelve a meter la pata. Con un gesto rápido, coloca su arma al ras con mi garganta y me amenaza para quedarme quieto. Su desconfianza es evidente y antes que ver a un tipo agresivo, veo a un niño asustado. Fuera de la cabaña se empieza oír un retumbar masivo, consecuencia de los gritos y discusiones que se están dando. Sonrío despreocupado. -Vaya...- Uk deja claras sus intenciones. No quiere matarme (ni puede), pero quiere tenerme preso y, supongo, que decidir más tarde que hacer conmigo. No es rival para mí, ni conoce mis capacidades físicas, pero el tío le echa huevos por su gente, y eso lo respeto.
Aprovechando que su lanza me empuja a la salida, hago caso y, lentamente y de forma clara, retrocedo a su ritmo hasta salir por la entrada, con las manos en alto. Fuera se puede ver un número incalculable de soldados armados y preparados para abatirme en caso de que me ponga tonto. Más incluso que cuando entré en la ciudad. Me gusta. Completamente rodeado y con los ojos puestos en mi, me parece el mejor momento de darme a conocer y orar a nuestro señor. Extiendo lentamente los brazos, poniéndome en cruz. Doy una vuelta 360 grados, observando a todos y con mi sonrisa tan característica.
-Veo un ejercito poderoso y decidido, dispuesto a dar la vida por su gente. Que lastima que no veáis al verdadero enemigo, ni soñéis con una vida mejor...-me detengo de dar la vuelta. Entonces alzo más la voz si cabe, y pongo ese tonillo que ponía cuando me tocaba dar misa y hablar a mis feligreses, con esas pequeñas pausas dramáticas y esa actitud de sermón religioso que tanto me excita. -Soy Zarek, el Hereje. Llegado del mar azul del Norte. Y me he arrodillado ante los Dioses de la Disformidad. He visto la verdad del mundo y la he abrazado. He aprendido que los emperadores no son dioses. Son hombres, y sus imperios una mentira. He aprendido que los Dioses de la Disformidad son reales y ofrecen poder y conocimiento más allá de cualquier cosa que sus imperios puedan regalar. He aprendido que mi destino es liderar a los pueblos libres en su servicio. Difundir su palabra y su poder por todos los mares, y provocar el fin de las falsas dictaduras.- termino con mi voz profunda, esparcida en todas direcciones. Todo esto con gestos milimétricos y enseñando mis manos en todo momento, denotando una (falsa) vulnerabilidad para que nadie se ponga nervioso ni me tomen como una amenaza real. Me arrodillo frente a todos al acabar, lentamente. Apunto hacia Uk, y extiendo mis brazos hacia él, juntos y con un gesto de que me puede poner unos grilletes. No obstante, los miro a todos con seriedad, aunque con una sonrisa tétrica, dejando caer a los más avispados que, aunque me deje atrapar y no soy el enemigo, no se han de dejar llevar por la suerte más de la cuenta. -Me convertiré en tu prisionero, Uk, si así lo deseas. Pero espero que mis palabras os inspiren a todos, pues todavía gozáis de mi gracia. No seré prisionero por siempre, y espero que para cuando me libere, me consideréis vuestro aliado.-
Zarek acaba el discurso
Así me encuentro ahora, postrado ante centenares de personas, demostrando que no soy una amenaza para ellos. Algunos seguirán desconfiando de mí. Otros me creerán y verán en mis palabras una oportunidad. Otros me tomarán por loco. Eso es lo que busco. Disonancia, opinión, caos... Gota a gota, mi mensaje irá calando en unos pocos. Luego a más. Y así la gente empezará a ver qué quizá, el extraño que llegó, quizá es la respuesta a una vida mejor. Al final, las ideas son el virus más fuerte, y cuando arraigan en el cerebro del huésped, su voluntad cede ante la fé y la promesa de una vida mejor...
Aclaraciones

![[Imagen: zombomeme08042024051355.jpg?ex=6625d601&...27c0fc683&]](https://cdn.discordapp.com/attachments/1135982516902297614/1226731784935313498/zombomeme08042024051355.jpg?ex=6625d601&is=66136101&hm=2c3e8ab53b11950c44f4727a184e6488baae70182b7fe41f1e0984327c0fc683&)