08-04-2024, 02:10 PM
¿Ya? ¿Ya te has cansado de hacer el ridículo o quieres más?
Conforme iba pasando el tiempo, más me iba percatando de que no podía quedarme allí eternamente. Fuera podrían empezar a comentar cosas, incluso cuando era la primera vez que Eaa los veía y viceversa, o lo que era mucho peor: que alguno cruzase la puerta que separaba la bodega del exterior en mi busca para comprobar que estaba bien. Eaa tenía todas las papeletas de ser esa figura y, aunque ya me había mostrado vulnerable frente a ella alguna solitaria vez, no quería bajo ningún concepto que ahora me viese así. Tan solo tenía que decirle quiénes eran ellos, quién era él en realidad, para que entendiera. Pero no quería hacerlo, no quería afrontar esa situación en aquel momento.
Pues mueve el culo y sube.
Antes de obedecer a mi tirana interior, erguí la espalda aún sentada en la cama, cerré los ojos, respiré hondo y traté de encontrar en mi mente el paraje más helado que pude, aferrándome a él con garras implacables, para ser capaz de salir ahí fuera y fingir que ningún terremoto me arrasaba por dentro. Y, por supuesto, no quería crear ningún tipo de drama a mi alrededor (aunque esto último lo estaba haciendo francamente mal). Eso es, actuaría como si nada hubiese pasado y listo. No sería la primera vez.
Conforme iba pasando el tiempo, más me iba percatando de que no podía quedarme allí eternamente. Fuera podrían empezar a comentar cosas, incluso cuando era la primera vez que Eaa los veía y viceversa, o lo que era mucho peor: que alguno cruzase la puerta que separaba la bodega del exterior en mi busca para comprobar que estaba bien. Eaa tenía todas las papeletas de ser esa figura y, aunque ya me había mostrado vulnerable frente a ella alguna solitaria vez, no quería bajo ningún concepto que ahora me viese así. Tan solo tenía que decirle quiénes eran ellos, quién era él en realidad, para que entendiera. Pero no quería hacerlo, no quería afrontar esa situación en aquel momento.
Pues mueve el culo y sube.
Antes de obedecer a mi tirana interior, erguí la espalda aún sentada en la cama, cerré los ojos, respiré hondo y traté de encontrar en mi mente el paraje más helado que pude, aferrándome a él con garras implacables, para ser capaz de salir ahí fuera y fingir que ningún terremoto me arrasaba por dentro. Y, por supuesto, no quería crear ningún tipo de drama a mi alrededor (aunque esto último lo estaba haciendo francamente mal). Eso es, actuaría como si nada hubiese pasado y listo. No sería la primera vez.
Me puse en pie, deshumanicé mis facciones hasta convertirlas en una suerte de máscara neutral y me encaminé a las escaleras que subían a cubierta. Salí.
No sabía cuánto tiempo había estado allí abajo, pero sin duda el suficiente como para que los dos autoinvitados primero e invitados por Eaa después hubiesen terminado de comer. O yo había tardado mucho o ellos habían engullido. Sin embargo, me fijé en que el plato de la semioni continuaba lleno, al lado del mío. ¿Por qué no había comido? En realidad, ya conocía la respuesta. Me hizo sentir mal.
Vi que Eaa estaba charlando con los dos hombres. Traté de pasar desapercibida, pues seguiría con mi plan de no armar —más— un espectáculo. Me acerqué al conjunto de barriles que teníamos por mesa y me coloqué frente al que era mi trozo de lasagna. El recuerdo de mirar tan mal a Eaa no hacía tanto también me generó malestar, ahora que estaba más tranquila y con el pensamiento más frío. Se había molestado en hacer el que sabía que era mi plato favorito y yo se lo había pagado con una mueca despectiva.
Era imposible que Eaa y Kisuke no me viesen llegar y, sin querer y para mi molestia, con los ojos busqué a Zorak. Estaba sentado y apoyado en el mástil. Mantuve mi cara de nada.
Si lo pensaba, no actuaría nunca, así que decidí no pensar.
—Perdonad, tenía cosas que hacer abajo —anuncié con voz despreocupada.
Sí, el gilipollas.
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