09-04-2024, 08:21 PM
(Última modificación: 09-04-2024, 08:22 PM por Kisuke Kageyama.)
Kisuke escuchaba atentamente lo que le decía Eaa, al fin y al cabo, Maeve seguía donde hubiese ido y Zorak tampoco estaba muy parlanchín dado que estaba leyendo. Aunque si le llamó la atención lo que parecía disfrutar de aquel libro.
"Quizá deba pedírselo prestado, parece bueno y entretenido."
Entonces se fijó en que, por como estaba sentada Eaa, se le veía como algo blanco, similar a la cascara de un huevo, en la parte superior de las piernas. Aquello desconcertó mucho al pescador y no pudo evitar hacer un comentario al respecto, aunque siendo como era, con su tono habitual y mientras se miraba las uñas de la mano derecha.
-No quiero ser indiscreto Eaa, pero se te ve esa especie de pañal que tienes y me da curiosidad saber qué es.
Y ahí íbamos de nuevo, no estaba seguro de si ofendería a su anfitriona o no, pero papeletas para aquella rifa desde luego había comprado un montón, pero no puedo evitarlo, al fin y al cabo, era un tipo que había pasado los últimos diez años más tiempo con los peces que pescaba que con gente.
En ese entonces llegó Maeve, con su habitual rostro imperturbable y frío, y murmuro una especie de disculpa. Kisuke no pudo evitar echarse a reír, y le contestó de la manera más campechana que pudo, intentando limar un poco la afilada tensión que se percibía en el ambiente desde que habían llegado a la Rémora Fatua.
-Vamos, vamos, señorita Mapache, ¿por qué habrías de disculparte si esta es tu casa? Además a todos nos da alguna vez un apretón inesperado... kuhahahaha.
Quizá se había pasado de la raya con aquel comentario final, pero fue lo mejor que se le ocurrió con sus pésimas habilidades sociales, más aún teniendo en cuenta que su contacto con mujeres era muy escaso. Así que cogió la jarra de Maeve como le había pedido Eaa y la rellenó.
-Venga chicas, comed, que está muy bueno y sería una pena que se estropease y se quedase frío. Además, Eaa, alguien tan grande como tú debe comer bien y mucho para mantener la energía en ese cuerpo tan enorme... kuhahahaha.
Con su mejor sonrisa, y en una situación bastante irónica, el pescador les invitaba a comer su propia comida en su propio barco; desde luego la situación era cuanto menos dantesca, aunque Kisuke esperaba que el ambiente se volviese menos hostil.
"Quizá deba pedírselo prestado, parece bueno y entretenido."
Entonces se fijó en que, por como estaba sentada Eaa, se le veía como algo blanco, similar a la cascara de un huevo, en la parte superior de las piernas. Aquello desconcertó mucho al pescador y no pudo evitar hacer un comentario al respecto, aunque siendo como era, con su tono habitual y mientras se miraba las uñas de la mano derecha.
-No quiero ser indiscreto Eaa, pero se te ve esa especie de pañal que tienes y me da curiosidad saber qué es.
Y ahí íbamos de nuevo, no estaba seguro de si ofendería a su anfitriona o no, pero papeletas para aquella rifa desde luego había comprado un montón, pero no puedo evitarlo, al fin y al cabo, era un tipo que había pasado los últimos diez años más tiempo con los peces que pescaba que con gente.
En ese entonces llegó Maeve, con su habitual rostro imperturbable y frío, y murmuro una especie de disculpa. Kisuke no pudo evitar echarse a reír, y le contestó de la manera más campechana que pudo, intentando limar un poco la afilada tensión que se percibía en el ambiente desde que habían llegado a la Rémora Fatua.
-Vamos, vamos, señorita Mapache, ¿por qué habrías de disculparte si esta es tu casa? Además a todos nos da alguna vez un apretón inesperado... kuhahahaha.
Quizá se había pasado de la raya con aquel comentario final, pero fue lo mejor que se le ocurrió con sus pésimas habilidades sociales, más aún teniendo en cuenta que su contacto con mujeres era muy escaso. Así que cogió la jarra de Maeve como le había pedido Eaa y la rellenó.
-Venga chicas, comed, que está muy bueno y sería una pena que se estropease y se quedase frío. Además, Eaa, alguien tan grande como tú debe comer bien y mucho para mantener la energía en ese cuerpo tan enorme... kuhahahaha.
Con su mejor sonrisa, y en una situación bastante irónica, el pescador les invitaba a comer su propia comida en su propio barco; desde luego la situación era cuanto menos dantesca, aunque Kisuke esperaba que el ambiente se volviese menos hostil.
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