19-04-2024, 01:18 AM
OST
La mirada de Maeve cambio tras ver mis lágrimas, ahora podía verla, esta era la mirada que recordaba de Köri, comenzó a llorar conmigo mientras notaba su gélido abrazo al que me rendí sin oponer resistencia alguna, dejándome llevar por el abrazo que hacía cuatro años que anhelaba, acerque lentamente mis labios a los suyos, habíamos tenido varios momentos íntimos desde que dimos el primer paso hace tiempo en el reino de Ilisia, pero jamás uno tan íntimo, estaba claro que ahora entendía el porqué lo había hecho, podía verlo en sus preciosos ojos grisáceos, ahora llenos de lágrimas, mis labios se fundieron con los suyos, el estallido de emociones en mi interior solo hizo que intensificarse, por fin después de cuatro largos años, estaba en casa.
Nada más que nosotros dos importaba ahora mismo, en lo que a mí respecta, éramos las dos únicas personas del mundo, el resto parecía insignificante, casi como un eco perdido en el tiempo, la había echado tanto de menos este tiempo, su dulce olor a manzana, el color blanquecino de su cabello, esos ojos grises que parecía que pudieran leer mi alma, separe mis labios de los suyos y mantuve mi mirada conectada con la suya, gire sobre mí mismo, dejando a Köri encima de mí, abrazándola con el brazo izquierdo mientras llevaba la mano derecha a la parte baja de sus ojos, limpiándole las lágrimas suavemente.
"Lo siento Köri... nunca quise hacerte daño, yo siempre he sido tuyo."
Mantenía la mirada fija en la suya, definitivamente esos ojos me hechizaban de sobre manera y yo estaba a gusto dejándome hechizar por ellos, mientras la miraba la sombra de Ridel parecía tan pequeña que apenas podía atormentarme, una sincera sonrisa se dibujó en mi rostro mientras el raso de mis ojos se llenaba nuevamente de lágrimas, esta vez de felicidad.
"Te he echado tanto de menos..."
Volví a besarla, pero esta vez la pasión se abrió paso como un torrente de agua desbocada, haciendo que nuestras lenguas danzaran como danzaron la última noche que pasemos juntos, era un beso lento y apasionado que cargaba todas las ganas de estar con ella que había guardado en lo más profundo de mi corazón durante los últimos cuatro años, siempre lo había sabido, aun cuando no sabía que era el amor, siempre supe que estaba enamorado de ella.
La mirada de Maeve cambio tras ver mis lágrimas, ahora podía verla, esta era la mirada que recordaba de Köri, comenzó a llorar conmigo mientras notaba su gélido abrazo al que me rendí sin oponer resistencia alguna, dejándome llevar por el abrazo que hacía cuatro años que anhelaba, acerque lentamente mis labios a los suyos, habíamos tenido varios momentos íntimos desde que dimos el primer paso hace tiempo en el reino de Ilisia, pero jamás uno tan íntimo, estaba claro que ahora entendía el porqué lo había hecho, podía verlo en sus preciosos ojos grisáceos, ahora llenos de lágrimas, mis labios se fundieron con los suyos, el estallido de emociones en mi interior solo hizo que intensificarse, por fin después de cuatro largos años, estaba en casa.
Nada más que nosotros dos importaba ahora mismo, en lo que a mí respecta, éramos las dos únicas personas del mundo, el resto parecía insignificante, casi como un eco perdido en el tiempo, la había echado tanto de menos este tiempo, su dulce olor a manzana, el color blanquecino de su cabello, esos ojos grises que parecía que pudieran leer mi alma, separe mis labios de los suyos y mantuve mi mirada conectada con la suya, gire sobre mí mismo, dejando a Köri encima de mí, abrazándola con el brazo izquierdo mientras llevaba la mano derecha a la parte baja de sus ojos, limpiándole las lágrimas suavemente.
"Lo siento Köri... nunca quise hacerte daño, yo siempre he sido tuyo."
Mantenía la mirada fija en la suya, definitivamente esos ojos me hechizaban de sobre manera y yo estaba a gusto dejándome hechizar por ellos, mientras la miraba la sombra de Ridel parecía tan pequeña que apenas podía atormentarme, una sincera sonrisa se dibujó en mi rostro mientras el raso de mis ojos se llenaba nuevamente de lágrimas, esta vez de felicidad.
"Te he echado tanto de menos..."
Volví a besarla, pero esta vez la pasión se abrió paso como un torrente de agua desbocada, haciendo que nuestras lenguas danzaran como danzaron la última noche que pasemos juntos, era un beso lento y apasionado que cargaba todas las ganas de estar con ella que había guardado en lo más profundo de mi corazón durante los últimos cuatro años, siempre lo había sabido, aun cuando no sabía que era el amor, siempre supe que estaba enamorado de ella.
