19-04-2024, 02:09 PM
Día 44 de Verano, Año 12, 20:00
Grand Line - Corriente Rakusei - Whiskey Peak
El cazarrecompensas pescador enseñó a Suna un poco del pueblo de Whiskey Peak, antes de llevarla a su casa. A la joven le pareció agradable el ambiente festivo del lugar, se sintió en un contexto divertido y cómodo. Llegaron a la casa del hombre, una casa vieja y descuidada, parecía ser que al tipo no le iba especialmente bien como cazarrecompensas. Al abrir la puerta, lo que más llamó la atención de Suna fue un sofá viejo, así que la joven fue directa a probar la comodidad del mismo.
-¡Oye, oye, aquí tienen que hacerse unas siestas fenomenales! -Dijo mientras se acomodaba ocupando el sofá entero, estirando las piernas.
-Sí, de esas que te dejan sin conocimiento luego... Bueno, acabo de caer en que no me he presentado, mi nombre es... -El hombre fue interrumpido por un grito de emoción de Suna, la cual había visto un caracol encima de una mesa en el comedor.
-¿Quién es este pequeño colega? ¡Es muy adorable! -Se acercó a él y le acarició la concha suavemente con el dedo índice.
-Oh... se trata de James, mi compañero de piso, es muy callado pero es agradable notar su presencia y sentirme acompañado.
-Ya veo, pues James es muy simpático, además tiene pinta de estar delicioso.
El cazarrecompensas empezó a hacer la cena, la cual iba a ser el tan prometido salmón de Whiskey Peak. Su cocina era vieja y no parecía especialmente higiénica, además hacía ruidos extraños. Una persona normal habría pensado que aquello estaba a punto de explotar, pero Suna no se preocupó por ello, de hecho improvisó en su cabeza una melodía basada en los ruidos.
-Y, bueno... ¿Cuál es el motivo de tu visita a Whiskey Peak? ¿Sueles viajar mucho? -El cazarrecompensas trataba de cualquier forma saber más de Suna.
-¿Qué? Ah, sí, sí, supongo. -Y siguió tarareando la canción de los ruidos de cocina.
-Eres una muchacha muy extraña sin duda... Por cierto, la cena está lista. -El cazarrecompensas sacó tres platos a la mesa y preparó los cubiertos y vasos. Suna cogió a James y los tres se sentaron a disfrutar de la cena. El salmón estaba especialmente asqueroso.
-¡Oye, oye, esto está de muerte! -Dijo Suna, por respeto. James ni siquiera probó su plato.
-Jajaja... sí... sí que está de muerte, sí... Oye, Suna, si no tienes ningún tipo de plan, ¿qué te parecería trabajar conmigo como cazarrecom- La palabra "cazarrecompensas" le resultó difícil de pronunciar al propio cazarrecompensas, y de forma poética empezó a atragantarse con el salmón, tosiendo como un loco pero aun así esforzándose por pronunciar la palabra entera.
Suna se alarmó, parecía que aquel hombre estaba en peligro, miró a su alrededor en busca de algún médico pero solamente encontró a James.
-James... debes hacer algo, ¡nuestro amigo cuyo nombre no recuerdo está atragantándose!
Suna colocó a James en la espalda del cazarrecompensas, con la esperanza de que hiciese algún tipo de maniobra para ayudarlo. El hombre empezó a señalar el vaso de agua, el cual no era capaz de alcanzar por sí solo.
-¡No sé qué hacer, James, por favor, tienes que salvarle!
Finalmente, el cazarrecompensas cayó sobre la mesa, el salmón había vencido al hombre. Suna se quedó desolada, aquel hombre había significado mucho para ella a pesar de haberlo conocido hacía un par de horas y de no haber intercambiado prácticamente palabras. Cogió a James y lo abrazó para compartir sus penas. Tras unos momentos de shock y lágrimas descontroladas, Suna colocó el cuerpo en el sofá y se sentó en una silla junto al caracol, tratando de calmarse.
Avisó a los vecinos y esa misma noche le celebraron un humilde funeral, pero como nadie conocía muy bien al hombre lo hicieron todo bastante rápido para poder volver a sus casas y seguir durmiendo, ya que se había hecho bastante tarde. Solamente Suna y James quedaron frente a su tumba.
-Ahora lo tengo aún más claro, heredaré su voluntad y me convertiré en una gran cazarrecompensas...
