21-04-2024, 11:39 AM
Tras combatir contra Ryze, Gideon necesitó algunos días para recuperarse y entrenar un poco en su agilidad. Mientras tanto habían seguido con la investigación sobre su amiga Siri y sus corazones se encontraban a cada paso más apenados. Estaban siendo días duros para los PirateBusters.
Aquella mañana de verano, con el sol a sus espaldas, Kevin y ella salieron a pasear por las calles de Whisky Peak en otro intento por encontrar alguna pequeña pista sobre el paradero de su amiga. A decir verdad Gideon cada día que pasaba tenía menos esperanzas y sus pensamientos intrusivos albergaban su mente con más intensidad.
Había noches en las que salía de la habitación a escondidas de Kevin y fumaba mientras lloraba en la puerta de la posada. Sin embargo, cada mañana se recomponía para dar optimismo tanto a Kevin como Omi y cada día buscaban personas nuevas a las que interrogar. El hombre trajeado recordaba a todas y cada una de las que ya habían interactuado con ellos, por lo que era algo más sencilla la tarea de buscar caras nuevas.
Paseaban por las calles de la isla con ropa más cómoda para aguantar aquel calor abrasador. Kevin había hecho caso a Ryze y Gideon no se había quedado atrás. Aquella mañana había decidido cambiar un poco de vestimenta, días antes había comprado un par de prendas en una tienda local y había decidido estrenarlas. Había elegido un vestido blanco atado al cuello que llevaba justo la parte de la espalda, donde tenía las alas, al descubierto. El vestido le llegaba a la mitad de los muslos y exponía sus largas piernas. Para disimular sus alas había decidido llevar una chaqueta algo más larga que el vestido, de una tela fina y de color morado, donde iría metido Omi el cual descansaba plácidamente. Usaría sus usuales botas militares y el cinturón de su katana lo usaría como un accesorio más. Su pelo estaba totalmente suelto a excepción de la pequeña pinza que le había dado Gwen y su maquillaje destaca con tonos verdes esta vez. No era una vestimenta para poder moverse con facilidad en un combate, pero aquel día sólo se dedicarían a echar un último vistazo a la gente de aquella isla.
Gideon iba fumando un cigarrillo mientras dejaba que Kevin analizara las caras con las que se topaba, ella era incapaz de recordar entre tanto gentío a quién habían interrogado antes. En ese momento Kevin suspiró y le lanzó palabras de ánimo.
— Claro, estoy segura de que la encontraremos, antes o después, pero lo conseguiremos —Gideon le dio un par de palmadas a su amigo en la espalda—. ¿Quieres que sigamos buscando hast-
Gideon dejó de hablar en cuanto se percató de que una chica rubia había chocado contra el cuerpo de Kevin y se estaba disculpando. La chica era preciosa y tenía una cara que invitaba a charlar con ella, una pena que Gideon fuera un desastre socialmente hablando. Miró a la chica y por sus ropas parecía encajar en la isla, pero algo le decía que no era de allí. Además, a pesar de que no era capaz de memorizar como su compañero Kevin, estaba segura de que podría recordar a alguien como ella, era cuanto menos una chica peculiar.
Aquella mañana de verano, con el sol a sus espaldas, Kevin y ella salieron a pasear por las calles de Whisky Peak en otro intento por encontrar alguna pequeña pista sobre el paradero de su amiga. A decir verdad Gideon cada día que pasaba tenía menos esperanzas y sus pensamientos intrusivos albergaban su mente con más intensidad.
Había noches en las que salía de la habitación a escondidas de Kevin y fumaba mientras lloraba en la puerta de la posada. Sin embargo, cada mañana se recomponía para dar optimismo tanto a Kevin como Omi y cada día buscaban personas nuevas a las que interrogar. El hombre trajeado recordaba a todas y cada una de las que ya habían interactuado con ellos, por lo que era algo más sencilla la tarea de buscar caras nuevas.
Paseaban por las calles de la isla con ropa más cómoda para aguantar aquel calor abrasador. Kevin había hecho caso a Ryze y Gideon no se había quedado atrás. Aquella mañana había decidido cambiar un poco de vestimenta, días antes había comprado un par de prendas en una tienda local y había decidido estrenarlas. Había elegido un vestido blanco atado al cuello que llevaba justo la parte de la espalda, donde tenía las alas, al descubierto. El vestido le llegaba a la mitad de los muslos y exponía sus largas piernas. Para disimular sus alas había decidido llevar una chaqueta algo más larga que el vestido, de una tela fina y de color morado, donde iría metido Omi el cual descansaba plácidamente. Usaría sus usuales botas militares y el cinturón de su katana lo usaría como un accesorio más. Su pelo estaba totalmente suelto a excepción de la pequeña pinza que le había dado Gwen y su maquillaje destaca con tonos verdes esta vez. No era una vestimenta para poder moverse con facilidad en un combate, pero aquel día sólo se dedicarían a echar un último vistazo a la gente de aquella isla.
Gideon iba fumando un cigarrillo mientras dejaba que Kevin analizara las caras con las que se topaba, ella era incapaz de recordar entre tanto gentío a quién habían interrogado antes. En ese momento Kevin suspiró y le lanzó palabras de ánimo.
— Claro, estoy segura de que la encontraremos, antes o después, pero lo conseguiremos —Gideon le dio un par de palmadas a su amigo en la espalda—. ¿Quieres que sigamos buscando hast-
Gideon dejó de hablar en cuanto se percató de que una chica rubia había chocado contra el cuerpo de Kevin y se estaba disculpando. La chica era preciosa y tenía una cara que invitaba a charlar con ella, una pena que Gideon fuera un desastre socialmente hablando. Miró a la chica y por sus ropas parecía encajar en la isla, pero algo le decía que no era de allí. Además, a pesar de que no era capaz de memorizar como su compañero Kevin, estaba segura de que podría recordar a alguien como ella, era cuanto menos una chica peculiar.
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