22-04-2024, 07:47 PM
En el claro del bosque donde se encontraba, había improvisado un campo de entrenamiento para no oxidarse mientras esperaba a que llegasen las personas con las que había apalabrado verse en aquella isla; aunque evidentemente no iba a esperar eternamente, por lo que llegado el momento, partiría, aunque fuese solo, eso era algo que tenía más que claro.
"No puedo agostarme eternamente en el West Blue. Hay que avanzar."
Realizó unos cuantos ejercicios de calentamiento, lo cual, de cara a una batalla tampoco tenía mucho sentido puesto que podría iniciarse una cuando menos lo esperabas, por lo que siempre se entra en combate sin calentar; pero si era cierto que para entrenar era mejor hacerlo para no lesionarse. Tras unas series de flexiones y abdominales y unos estiramientos musculares y articulares, desenvainó sus dos katanas.
Entonces cerró los ojos un instante para concentrarse, y también para visualizar unos enemigos imaginarios. Tras expulsar de manera controlada el aire de sus pulmones, comenzó la danza del nitoryuu, en el que usaba ambas espadas para bloquear, contener, cortar y asesinar a esos enemigos imaginarios que tenía en la cabeza.
Al principio le resultaba complicado enlazar los movimientos de sus brazos; no había luchado nunca con dos espadas, por lo que su coordinación y sus movimientos los notó medio paso más lentos de lo habitual. Ya contaba con una reducción en la fuerza al empuñar con una sola mano, así que tenía que centrarse en la velocidad y fluidez de sus movimientos para no desperdiciar ni medio gramo de energía.
"Esto es más complicado de lo que parece."
Paró unos instantes y trató de serenarse, de que su mente fuese un remanso de paz, como un tranquilo lago de aguas cristalinas, transparente y de superficie homogénea. Tras varias respiraciones controladas, cosiguió alcanzar ese estado mental y empezó a moverse de nuevo, ahora con mayor velocidad y fluidez, intentando reaccionar a todas las posibilidades de ataques a bloquear y exprimiendo sus opciones de ataque que al ser ahora con dos espadas, quizá disminuían en potencia pero tenían que ser más rápidos y certeros que nunca. Ese era el primer objetivo que debía conseguir el antiguo pescador.
"No puedo agostarme eternamente en el West Blue. Hay que avanzar."
Realizó unos cuantos ejercicios de calentamiento, lo cual, de cara a una batalla tampoco tenía mucho sentido puesto que podría iniciarse una cuando menos lo esperabas, por lo que siempre se entra en combate sin calentar; pero si era cierto que para entrenar era mejor hacerlo para no lesionarse. Tras unas series de flexiones y abdominales y unos estiramientos musculares y articulares, desenvainó sus dos katanas.
Entonces cerró los ojos un instante para concentrarse, y también para visualizar unos enemigos imaginarios. Tras expulsar de manera controlada el aire de sus pulmones, comenzó la danza del nitoryuu, en el que usaba ambas espadas para bloquear, contener, cortar y asesinar a esos enemigos imaginarios que tenía en la cabeza.
Al principio le resultaba complicado enlazar los movimientos de sus brazos; no había luchado nunca con dos espadas, por lo que su coordinación y sus movimientos los notó medio paso más lentos de lo habitual. Ya contaba con una reducción en la fuerza al empuñar con una sola mano, así que tenía que centrarse en la velocidad y fluidez de sus movimientos para no desperdiciar ni medio gramo de energía.
"Esto es más complicado de lo que parece."
Paró unos instantes y trató de serenarse, de que su mente fuese un remanso de paz, como un tranquilo lago de aguas cristalinas, transparente y de superficie homogénea. Tras varias respiraciones controladas, cosiguió alcanzar ese estado mental y empezó a moverse de nuevo, ahora con mayor velocidad y fluidez, intentando reaccionar a todas las posibilidades de ataques a bloquear y exprimiendo sus opciones de ataque que al ser ahora con dos espadas, quizá disminuían en potencia pero tenían que ser más rápidos y certeros que nunca. Ese era el primer objetivo que debía conseguir el antiguo pescador.
