[Pasado FIC] [+18] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido
#6
     Fueron pasando los meses.
     Nuevas incursiones, nuevos saqueos, nuevos crímenes de diversa índole que añadir a mi ya abultado listado. Más experiencia dentro de la piratería que me hacía mejorar en las habilidades que fui forjando sola tiempo atrás. Entre ellas, robo y asesinato. También, un mayor temple para obtener información de formas poco convencionales, aquel que te permite escuchar los gritos sin perder de vista tu objetivo. Matar sin más es una cosa, hacerlo causando intenso sufrimiento es algo muy diferente. Pero la jungla es así: comes o te comen.
     Esto aplicaba especialmente no con los habitantes de un pueblo que era atacado y saqueado, sino con otra clase de gente: tripulaciones piratas enemigas, marines y, en definitiva, cualquiera que se atreviese a meterse en el camino del capitán Jasper O'Rourke y su banda.
      Por supuesto, también gozábamos de períodos de tranquilidad tanto en el mar como en tierra, y era en este último lugar donde aprovechaba para buscar ratos en los que perderme y aprender a utilizar y mejorar las capacidades que la akuma no mi ahora me permitía. Pronto pude transformarme a voluntad, tanto en buitre como en una extraña forma híbrida que me permitía crecer en envergadura y ganar ventajas físicas mientras la mantuviera. Por supuesto, lo hacía en solitario, era algo que todavía prefería no compartir. Un secreto conmigo misma, me gustaba que fuera así.
     Por supuesto, evitaba el agua del mar a toda costa. Lo había aprendido de mala manera sin que terminase suponiendo un problema real para mí, pudiendo seguir manteniendo dicho secreto con éxito.
     Una noche, no importa en qué isla, estábamos bebiendo en la playa, todos tirados sobre la arena como si esta fuese lo más cómodo del mundo. Para nosotros lo era, y más después de la cena. En esta ocasión, no habíamos saqueado nada, pues el botín de nuestros últimos robos todavía nos protegía del hambre y la sed. Sentada al lado de una de las pequeñas hogueras, mantenía una conversación trivial con uno de mis compañeros de tripulación. Una botella de brandy en nuestro poder. La compartíamos. La cantidad de líquido era suficiente como para noquearnos el resto de la noche si no teníamos cuidado. Pero siempre tenía cuidado. Por aquel entonces, y a pesar de que me gustaba beber, le prestaba mucha atención a ese tipo de cosas. Más adelante, me volví más descuidada al respecto, en especial en ciertos momentos dolorosos de mi vida. Pero no estamos aquí para hablar sobre ello.
     La cuestión era que, con una pequeña nube etílica recorriendo mi mente y entre risas con mi compañero —creo que su nombre era Ed—, noté una presencia detrás de mí. Desde mi época en el circo —es decir, mis primeros catorce años, la práctica totalidad de mi vida con entonces diecinueve—, mi intuición no funcionaba mal ante la localización de alguien en lugares que suponían puntos ciegos para mí. Hipervigilancia. Me di la vuelta con brusquedad, encontrándome con unas botas que conocía bien.
     —Tranquila, solo soy yo —rio el capitán.
      El término “solo” no era el que yo habría utilizado para referirme a él. Mi sonrisa apareció de repente, impulsada por el brandy en su menor parte. En la mayor, por ver su rostro a la luz del fuego.
     —¿A qué debemos el honor? —bromeé.
     —Ven conmigo, Maeve.
     Ah, me encantaba el sonido de mi nombre en su voz rasgada.
     —Entonces, ¿a qué debo el honor? —rectifiqué.
     Lo reconozco, me resultaba mucho más fácil echar a un lado la vergüenza cuando el alcohol recorría mis venas. Así, si la piel de mi rostro enrojecía, podía culpar a alguien más.
      La respuesta de Jasper se limitó a estirar el brazo hacia mí, ofreciéndome su mano. Tras dudar un ínfimo segundo, la tomé, ayudándome de esta para levantarme. Una vez de pie, me sacudí la arena del culo y las piernas. Me giré hacia Ed antes de comenzar a andar para seguir al capitán, haciéndole un gesto que esperaba que entendiese como que volvería en un rato.
     Me moría de ganas de saber qué era lo que ese hombre rubio necesitaba de mí, pero me limité a seguirlo sin pronunciar palabra pero con el pulso a toda velocidad. Cruzamos todo el terreno ocupado por la tripulación y las hogueras, hasta adentrarnos en un camino arenoso entre rocas que se alejaba de la playa. Cada vez entendía menos.
     De pronto, estábamos a solas. El sonido de la juerga en la playa se percibía lejano. Mis nervios se dispararon.
     —¿Qué...? —comencé diciendo. Pero Jasper me calló con el dedo índice sobre mis labios.
     —No te he traído aquí para hablar.
     Sin previo aviso, me besó. Abrí mucho los ojos, me quedé paralizada. Su sabor a whiskey me inundó la lengua, el paladar. Su corta barba rubia acariciaba mi rostro.
      Yo, que por aquel entonces estaba enamorada de ese hombre, solo pude seguir el ritmo que él marcaba.
    Se despojó de su camisa. Con rápidos movimientos, me arrebató la mía, que cayó junto a su prenda, sobre la arena. Nuestros torsos desnudos se unieron cuando él me abrazó. Luego, sujetó mi rostro. Mis manos frías se apoyaron sobre sus costados besados por el sol.
     Había deseado aquello tantas veces en silencio que temía que tan solo fuese producto de mi imaginación, el delirio de una chica borracha en la playa. Pero las sensaciones que provocaba en mí, aquellas que recorrían todo mi cuerpo, me sugerían lo contrario.
     Me sobraba el resto de la ropa.
     De pronto, escuché unos pasos a mis espaldas. Luego, una voz.
     —Al señor no le va a gustar esto.
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado FIC] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido - por Maeve Knox - 23-04-2024, 05:03 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)