24-04-2024, 06:16 PM
La chica con la que se habían topado llevaba un vestido blanco adornado con unos escarabajos de mentira, pero cómo no su amigo y compañero Kevin los había confundido con unos reales. El muchacho había pegado un brinco hacia detrás y había soltado su maletín agarrando a Gideon por la espalda y cubriéndose que el cuerpo de su amiga de la gran amenaza que suponían para él unos escarabajos de mentira. Gideon no pudo evitar soltar una carcajada, cogiendo con los dedos el cigarrillo que llevaba anteriormente en la boca. El humo se escapaba con su risa.
— Chososososo, Kevin que son de mentira, chosososo. Sigo sin poder entender cómo te dedicas a lo que te dedicas y, aún así, pegues un brinco cuando ves un insecto… —Gideon reía.
De repente se fijó en que la chavala no se había dado cuenta de lo que había hecho que Kevin reaccionara así, ella había entendido no sé qué de unos espantapájaros. La chica era muy particular.
En ese momento, Kevin se fijó de nuevo en aquellos escarabajos y, cabizbajo, recogió su maletín del suelo. Como solía pasarle cuando se sentía avergonzada, Kevin empezó a inclinarse y levantarse frente a la chica mientras pedía perdón por lo que acababa de acontecer.
De repente, Kevin se giró para mirar a Gideon y asintió, a lo que la skypiean comprendió perfectamente cual era su mensaje. Esta chica era alguien al que podrían interrogar, una cara nueva. Gideon no se habría dado cuenta de no ser por su compañero. Aunque no estaba tan segura de que pudiera ser de ayuda con ese mal oído que parecía tener.
La chica seguía empeñada en que algo había sucedido con un espantapájaros y Kevin aprovechó para presentarse. Seguidamente también le indicó a la chica como se llamaba la skypiean, algo que Gideon agradecía en su interior. Sin mirar directamente a los ojos de la chica, le sonrió tímidamente y asintió con la cabeza. La chica parecía mirar muy fijamente su cabeza y no sabía qué decir. Kevin le ofreció que desayunaran juntos, una oportunidad perfecta para poder charlar y averiguar si sabía algo sobre Siri.
Suna, que era como se llamaba aquella peculiar muchacha, aceptó directamente la oferta de Kevin. Gideon esperaba que no les saliera demasiado caro aquel desayuno, siempre pensando en la economía de aquellos dos. Lo que le pareció muy peculiar fue lo intensa que fue desde el principio Suna, diciendo que serían uña y carne. Desde luego habían dado con alguien extremadamente extravagante. Sin embargo, algo de aquella tierna mirada había hecho ablandar un poco el corazón de Gideon. Quién sabe, quizás sí que llegarían a ser una y carne. De lo que Gideon estaba segura era de que Suna sería una gran protagonista de una película de humor.
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