Eva quedó sorprendida cuando, tras empujar al hombre, apareció delante de ella la mujer con la que había entrado a su local. Pudo reconocerla vagamente, pues ahora estaba convertida en un híbrido monstruoso entre humana y pulpo. El desagrado de la escena se pudo contemplar en su rostro, que ahora lucía una mueca de completo desagrado, casi cercana al asco.
—Pues tocará ser pescadera hoy. —dijo justo antes de ver como la chavala escupía para después dispararle en la mano derecha— ¡AUU! ¡Serás mala púlpara!
La herida no era alarmante, pero ahora le costaba cerrar el puño con normalidad. A un lado, vio como Shoto se escabullía en dirección a la puerta trasera, pero antes de poder interponerse, Erika siguió apuntándola con el arma y amenazándola. “Tengo que acabar con esto rápido…” pensó Eva y frunció el ceño con la mirada a Erika decidida.
Sin mediar palabra alguna, saltó adelante propulsándose con la pierna izquierda y flexionando la derecha para, al llegar a rango de Erika, lanzar una poderosa patada con la puntera dirigida a su sien. Tras el impacto, se posicionó a la derecha de esta, a un metro, y levantó la misma pierna con la que había atacado colocando los puños en guardia, a la vez que daba pequeños botecitos con la pierna izquierda en una postura de combate rápido.
Shoto, tras la puerta, pudo encontrar un largo pasillo que iba curvándose hacia la izquierda medida que avanzaba, que se podría aventurar a deducir que parecía rodear el escenario por su parte trasera. Al llegar a la parte que daría justo detrás del escenario, el sonido de maquinaria se acentuó y justo en la pared derecha se abría un segundo pasillo que desde aquella posición se podían vislumbrar algunas pantallas encendidas al final de él en una sala.
Una voz fácilmente reconocible por el espectáculo se podía escuchar proviniendo de allí.
—Mantened la velocidad estable a partir de ahora, habremos llegado en menos de diez minutos.
—Pues tocará ser pescadera hoy. —dijo justo antes de ver como la chavala escupía para después dispararle en la mano derecha— ¡AUU! ¡Serás mala púlpara!
La herida no era alarmante, pero ahora le costaba cerrar el puño con normalidad. A un lado, vio como Shoto se escabullía en dirección a la puerta trasera, pero antes de poder interponerse, Erika siguió apuntándola con el arma y amenazándola. “Tengo que acabar con esto rápido…” pensó Eva y frunció el ceño con la mirada a Erika decidida.
Sin mediar palabra alguna, saltó adelante propulsándose con la pierna izquierda y flexionando la derecha para, al llegar a rango de Erika, lanzar una poderosa patada con la puntera dirigida a su sien. Tras el impacto, se posicionó a la derecha de esta, a un metro, y levantó la misma pierna con la que había atacado colocando los puños en guardia, a la vez que daba pequeños botecitos con la pierna izquierda en una postura de combate rápido.
Shoto, tras la puerta, pudo encontrar un largo pasillo que iba curvándose hacia la izquierda medida que avanzaba, que se podría aventurar a deducir que parecía rodear el escenario por su parte trasera. Al llegar a la parte que daría justo detrás del escenario, el sonido de maquinaria se acentuó y justo en la pared derecha se abría un segundo pasillo que desde aquella posición se podían vislumbrar algunas pantallas encendidas al final de él en una sala.
Una voz fácilmente reconocible por el espectáculo se podía escuchar proviniendo de allí.
—Mantened la velocidad estable a partir de ahora, habremos llegado en menos de diez minutos.
Aclaraciones
