01-05-2024, 11:42 PM
(Última modificación: 25-05-2024, 11:33 AM por Kisuke Kageyama.)
Kisuke se dirigió al centro del claro, sólo con Mangetsu en su cintura. Se colocó en el en posición de desenvainado y tomó una enorme bocanada de aire. Con la mano izquierda sujetaba la blanca vaina de Mangetsu, mientras la derecha sujetaba la empuñadura. Cerró los ojos por un breve instante para reforzar su concentración y con el pulgar de la mano izquierda aflojo la hoja de la vaina. Empezaría con su técnica de iai para ir calentando.
-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.
Lanzó su técnica y casi pierde el agarre de la katana lo que entorpeció su movimiento, por lo que tras ejecutar la técnica envainó de nuevo y se quedó pensativo. Al realizar esa técnica, había constatado que el diferente peso que tenía Mangetsu hacía que no la notase como Yamigiri, que era más pesada. Así que estaba haciendo lo correcto. Antes de ponerse con el nitoryuu tendría que dominar a Mangetsu para poder ejecutar todo a la perfección.
Desenvainó de nuevo a Mangetsu, y la contempló unos instantes. Le maravillaba el suguha de patrón regular que presentaba en la hoja, pulida y hermosa, con un brillo frío como el de la luna llena en una noche de invierno, de ahí que el herrero que la forjase en el pasado le diera ese nombre. Era una buena katana de eso no tenía dudas, aunque si era, a la hora de manejarla, muy diferente a Yamigiri, que era la katana que había estado empuñando y lo había acompañado por más de 13 años.
"Tiene sentido que tenga que domarla antes de usarla en condiciones, sino no merecería la pena que la tuviese... kuhahaha."
Agarró fírmemente con las dos manos, y empezó a hacer los movimientos más básicos que sabía para ir adaptándose al peso y la maniobrabilidad de Mangetsu. Sentía que la ligereza de sus golpes era superior, lo que quizá le permitiese atacar con mayor velocidad, o defenderse también. Aquello le resultó interesante, ya que podría utilizar a Mangetsu, en caso de necesitar más velocidad o lidiar con múltiples enemigos, y a Yamigiri cuando la situación requiriese más potencia.
"De todas maneras puede resultar complicado si las noto tan distintas el emplearlas al mismo tiempo."
Aunque aquello tendría que esperar, lo primero era dominar a Mangetsu antes de entrar al nitoryuu. Por lo que empezó a moverse con su danza del ittoryuu. Al principio estuvo varias veces a punto de caerse y de perder el agarre de su espada, por la ya mencionada diferencia de peso entre las katanas. Pero si le resultó curioso la velocidad que alcanzaba y como era capaz de enlazar sus ataques con mayor fluidez ya que le requería menos esfuerzo físico. Pero aquello tenía un hándicap, y era que tenía que pensar mucho para controlar esos movimientos y eso le agotaba a nivel mental.
"Parece que por fin he dado con el problema, la diferencia de peso me hace pensar demasiado y eso me agota. Tengo que sentirla como siento a Yamigiri, como si fuese parte de mi."
Así que siguió durante media hora ininterrumipida atacando, corriendo, desenvainando, dando estocadas y lanzando ataques. Una y otra vez, aniquilando a aquellos enemigos imaginarios que llevaban al límite su capacidad de reacción sus reflejos y su poder. Iba avanzando, pero el dominio de una espada nueva requiere de algo imprescindible y que no varía por mucho que se practique... tiempo.
-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.
Lanzó su técnica y casi pierde el agarre de la katana lo que entorpeció su movimiento, por lo que tras ejecutar la técnica envainó de nuevo y se quedó pensativo. Al realizar esa técnica, había constatado que el diferente peso que tenía Mangetsu hacía que no la notase como Yamigiri, que era más pesada. Así que estaba haciendo lo correcto. Antes de ponerse con el nitoryuu tendría que dominar a Mangetsu para poder ejecutar todo a la perfección.
Desenvainó de nuevo a Mangetsu, y la contempló unos instantes. Le maravillaba el suguha de patrón regular que presentaba en la hoja, pulida y hermosa, con un brillo frío como el de la luna llena en una noche de invierno, de ahí que el herrero que la forjase en el pasado le diera ese nombre. Era una buena katana de eso no tenía dudas, aunque si era, a la hora de manejarla, muy diferente a Yamigiri, que era la katana que había estado empuñando y lo había acompañado por más de 13 años.
"Tiene sentido que tenga que domarla antes de usarla en condiciones, sino no merecería la pena que la tuviese... kuhahaha."
Agarró fírmemente con las dos manos, y empezó a hacer los movimientos más básicos que sabía para ir adaptándose al peso y la maniobrabilidad de Mangetsu. Sentía que la ligereza de sus golpes era superior, lo que quizá le permitiese atacar con mayor velocidad, o defenderse también. Aquello le resultó interesante, ya que podría utilizar a Mangetsu, en caso de necesitar más velocidad o lidiar con múltiples enemigos, y a Yamigiri cuando la situación requiriese más potencia.
"De todas maneras puede resultar complicado si las noto tan distintas el emplearlas al mismo tiempo."
Aunque aquello tendría que esperar, lo primero era dominar a Mangetsu antes de entrar al nitoryuu. Por lo que empezó a moverse con su danza del ittoryuu. Al principio estuvo varias veces a punto de caerse y de perder el agarre de su espada, por la ya mencionada diferencia de peso entre las katanas. Pero si le resultó curioso la velocidad que alcanzaba y como era capaz de enlazar sus ataques con mayor fluidez ya que le requería menos esfuerzo físico. Pero aquello tenía un hándicap, y era que tenía que pensar mucho para controlar esos movimientos y eso le agotaba a nivel mental.
"Parece que por fin he dado con el problema, la diferencia de peso me hace pensar demasiado y eso me agota. Tengo que sentirla como siento a Yamigiri, como si fuese parte de mi."
Así que siguió durante media hora ininterrumipida atacando, corriendo, desenvainando, dando estocadas y lanzando ataques. Una y otra vez, aniquilando a aquellos enemigos imaginarios que llevaban al límite su capacidad de reacción sus reflejos y su poder. Iba avanzando, pero el dominio de una espada nueva requiere de algo imprescindible y que no varía por mucho que se practique... tiempo.
