02-05-2024, 03:34 AM
(Última modificación: 02-05-2024, 03:43 AM por Tobias Murray.)
[personajeinvalido=907]
Tobías se inclinó hacia delante en su asiento apoyando sus codos sobre sus rodillas y sobre sus manos su mentón. El combate pintaba ser emocionante, el sol acompañaba una tarde muy agradable, la comida había sido abundante y deliciosa. ¿Qué más se podía pedir? Dio comienzo el enfrentamiento con Yojimbo zambulléndose bajo el suelo. El pelinaranja esperaba su resurgir, pero en su lugar salió de bajo la tierra un caballo alado de pelaje marrón y blancas crines, envuelto en llamas y bailando. Tobías estaba perplejo, se preguntaba por el paradero del lunarian y no entendía de dónde había salido ese ser y mucho menos por que bailaba al son de ninguna melodía. De pronto, en el suelo frente a las gradas, comenzaron a salir un porrón de caracolas enormes a la vez que el cielo se iba encapotando, una gran nube se estaba generando sobre sus cabezas. Buscando una respuesta a sus cada vez más numerosas preguntas, Tobías giró su cabeza hacia sus compañeros para descubrir que esa nube salía del dial que Garnet apuntaba hacia arriba. El carpintero no podía articular palabra, no entendía la situación en absoluto.
El músico saltó sobre la nube plataforma que acababa de generar blandiendo su laúd, a éste se le sumaron varios individuos, entre ellos una joven rubia, la cual era imposible que estuviera allí también. Todos portaban sus instrumentos y al unísono comenzaron a hacerlos sonar, emitiendo una pegadiza tonadilla amplificada por las caracolas. Ahora si tenía sentido que aquel peculiar Pegaso estuviera bailando, pero solo eso. ¿Qué hacía Aurora ahí? Tobías buscó la mirada de Sasha y Kuraku para contrastar su visión con ellos, no fuera a ser que solo él estuviera viendo eso, pero su sorpresa aumentó al ver a Gronn bailando con la joven semioni y a Nekah junto a Kuraku danzando al son de la música. Garnet estaba pletórico tocando y cantando a dúo con Aurora, el público se hallaba enloquecido con el espectáculo y no era para menos. El joven barba turquesa giró su cabeza para contemplar la escena en profundidad, también estaba allí Ariel junto a Don Bambú, brindando con cerveza y riendo profundamente. Xas le estaba enseñando a hacer el pino a Sage, para terminar ambos boca abajo bailoteando con las manos en el suelo en vez de los pies. Los Alas Negras disfrutaban como los que más del ambiente, Jolyne aplaudía mientras aporreaba el suelo con su desnudo pie derecho al ritmo de la música, Triana fumaba uno de sus puros sonriente y Aspros hacia un increíble despliegue de movimientos sensuales dignos del mejor bailarín. Unos curiosos golpecitos sobre su regazo obligaron a Tobías a mirar hacia abajo, era Bepso a lomos de Pascal en un curioso baile, como si el pequeño tontatta estubiera montando un bravo toro.
El joven carpintero intentaba comunicarse con palabras que no lograban salir de su garganta, todos parecían estar disfrutando de la fiesta, él era el único que estaba perplejo ante todo eso y encima no podía hablar. En el terreno de juego, el caballo alado bailaba sobre sus patas traseras con Sohem, el cual portaba un tenedor y un cuchillo enormes, uno en cada mano. Como si formara parte de la coreografía, el enmascarado dio una patada al alado cuadrúpedo tumbándolo en el suelo. La música se iba tornando más siniestra por momentos. Una extraña sensación de humedad en la espalda hizo girar la cabeza hacia atrás al pistolero, era Sasha, mojando su mano derecha en un cubo de lo parecía zumo y secándola en su chaqueta con una sonrisa pícara en su rostro, pensaba que no era momento para bromas, pero volvió a prestar atención al terreno de combate. La melodía se había vuelto oscura y se había hecho de noche de repente, las caracolas proyectaban luz sobre los dos que se hallaban en el centro. Sohem avanzaba lentamente hacia el Pegaso, amenazándolo con sus desproporcionados cubiertos. Su mascará se abrió por el eje horizontal, dejando ver una perversa sonrisa, preludio de una afilada dentadura abriéndose hasta alcanzar una amplitud inhumana. Iba a comérselo, el caballo no podía levantarse ni defenderse. La fiesta había terminado, los músicos habían dejado de tocar y todo el público de bailar y festejar, todos estaban atentos a la grotesca escena, pero nadie hacía nada por detenerla. Tobías trataba de gritar con todas sus fuerzas, pero ni un leve gemido surgía de su boca, aún así no dejaba de intentarlo. - ¡SOHEM, DÉJALO! - Finalmente un grito con eco surgió, pero no de sus cuerdas vocales, ni si quiera de ese plano onírico, provenía del mundo terrenal, al cual Tobías volvió súbitamente acompañado de una cabezada hacia delante tras perder su testa el apoyo que guardaba sobre sus manos.
Había sido todo un sueño, Tobías se avergonzaba de no haber sido consciente de ello, con todos los imposibles que había visto. También se avergonzaba de haberse quedado dormido en el momento más interesante de la velada, pero la agradable temperatura y la digestión del generoso ágape que había tomado, sumado al ajetreo del día vivido, excusaban al joven carpintero. Tardo unos segundos en asentarse de nuevo en la realidad, se recolocó el sombrero antes de ser consciente de que la situación no distaba mucho de la que acababa de vivir en su sueño, Sohem estaba a punto de arremeter contra Yojimbo con un golpe que sería fatal si lo alcanzaba. Todos parecían preocupados y alguno hasta animado a detener esa temeraria acción. Tobías reaccionó lo más rápido que pudo y cargó todas las fuerzas que pudo antes de levantarse y comenzar a bajar gradas abajo dispuesto a recortar distancia con Sohem y lanzarle su nueva técnica para detenerlo en seco. Antes de que pudiera siquiera dar el primer paso, como por arte de magia, apareció frente al cazarrecompensas, el que había deducido que era el Emperador Zarutsuki, para detener él mismo el ataque de Sohem. Tobías se preguntó si había tenido un falso despertar y seguía soñando. Esa velocidad era imposible. Al menos Yojimbo seguía a salvo, eso calmó al joven pirata, pero una extraña sensación puso los pelos de punta a Tobías y sin entender que acababa de sentir su vista fundió a negro y se desplomó hacia atrás, volviendo a quedar sentado en su asiento, inconsciente.
Tobías se inclinó hacia delante en su asiento apoyando sus codos sobre sus rodillas y sobre sus manos su mentón. El combate pintaba ser emocionante, el sol acompañaba una tarde muy agradable, la comida había sido abundante y deliciosa. ¿Qué más se podía pedir? Dio comienzo el enfrentamiento con Yojimbo zambulléndose bajo el suelo. El pelinaranja esperaba su resurgir, pero en su lugar salió de bajo la tierra un caballo alado de pelaje marrón y blancas crines, envuelto en llamas y bailando. Tobías estaba perplejo, se preguntaba por el paradero del lunarian y no entendía de dónde había salido ese ser y mucho menos por que bailaba al son de ninguna melodía. De pronto, en el suelo frente a las gradas, comenzaron a salir un porrón de caracolas enormes a la vez que el cielo se iba encapotando, una gran nube se estaba generando sobre sus cabezas. Buscando una respuesta a sus cada vez más numerosas preguntas, Tobías giró su cabeza hacia sus compañeros para descubrir que esa nube salía del dial que Garnet apuntaba hacia arriba. El carpintero no podía articular palabra, no entendía la situación en absoluto.
El músico saltó sobre la nube plataforma que acababa de generar blandiendo su laúd, a éste se le sumaron varios individuos, entre ellos una joven rubia, la cual era imposible que estuviera allí también. Todos portaban sus instrumentos y al unísono comenzaron a hacerlos sonar, emitiendo una pegadiza tonadilla amplificada por las caracolas. Ahora si tenía sentido que aquel peculiar Pegaso estuviera bailando, pero solo eso. ¿Qué hacía Aurora ahí? Tobías buscó la mirada de Sasha y Kuraku para contrastar su visión con ellos, no fuera a ser que solo él estuviera viendo eso, pero su sorpresa aumentó al ver a Gronn bailando con la joven semioni y a Nekah junto a Kuraku danzando al son de la música. Garnet estaba pletórico tocando y cantando a dúo con Aurora, el público se hallaba enloquecido con el espectáculo y no era para menos. El joven barba turquesa giró su cabeza para contemplar la escena en profundidad, también estaba allí Ariel junto a Don Bambú, brindando con cerveza y riendo profundamente. Xas le estaba enseñando a hacer el pino a Sage, para terminar ambos boca abajo bailoteando con las manos en el suelo en vez de los pies. Los Alas Negras disfrutaban como los que más del ambiente, Jolyne aplaudía mientras aporreaba el suelo con su desnudo pie derecho al ritmo de la música, Triana fumaba uno de sus puros sonriente y Aspros hacia un increíble despliegue de movimientos sensuales dignos del mejor bailarín. Unos curiosos golpecitos sobre su regazo obligaron a Tobías a mirar hacia abajo, era Bepso a lomos de Pascal en un curioso baile, como si el pequeño tontatta estubiera montando un bravo toro.
El joven carpintero intentaba comunicarse con palabras que no lograban salir de su garganta, todos parecían estar disfrutando de la fiesta, él era el único que estaba perplejo ante todo eso y encima no podía hablar. En el terreno de juego, el caballo alado bailaba sobre sus patas traseras con Sohem, el cual portaba un tenedor y un cuchillo enormes, uno en cada mano. Como si formara parte de la coreografía, el enmascarado dio una patada al alado cuadrúpedo tumbándolo en el suelo. La música se iba tornando más siniestra por momentos. Una extraña sensación de humedad en la espalda hizo girar la cabeza hacia atrás al pistolero, era Sasha, mojando su mano derecha en un cubo de lo parecía zumo y secándola en su chaqueta con una sonrisa pícara en su rostro, pensaba que no era momento para bromas, pero volvió a prestar atención al terreno de combate. La melodía se había vuelto oscura y se había hecho de noche de repente, las caracolas proyectaban luz sobre los dos que se hallaban en el centro. Sohem avanzaba lentamente hacia el Pegaso, amenazándolo con sus desproporcionados cubiertos. Su mascará se abrió por el eje horizontal, dejando ver una perversa sonrisa, preludio de una afilada dentadura abriéndose hasta alcanzar una amplitud inhumana. Iba a comérselo, el caballo no podía levantarse ni defenderse. La fiesta había terminado, los músicos habían dejado de tocar y todo el público de bailar y festejar, todos estaban atentos a la grotesca escena, pero nadie hacía nada por detenerla. Tobías trataba de gritar con todas sus fuerzas, pero ni un leve gemido surgía de su boca, aún así no dejaba de intentarlo. - ¡SOHEM, DÉJALO! - Finalmente un grito con eco surgió, pero no de sus cuerdas vocales, ni si quiera de ese plano onírico, provenía del mundo terrenal, al cual Tobías volvió súbitamente acompañado de una cabezada hacia delante tras perder su testa el apoyo que guardaba sobre sus manos.
Había sido todo un sueño, Tobías se avergonzaba de no haber sido consciente de ello, con todos los imposibles que había visto. También se avergonzaba de haberse quedado dormido en el momento más interesante de la velada, pero la agradable temperatura y la digestión del generoso ágape que había tomado, sumado al ajetreo del día vivido, excusaban al joven carpintero. Tardo unos segundos en asentarse de nuevo en la realidad, se recolocó el sombrero antes de ser consciente de que la situación no distaba mucho de la que acababa de vivir en su sueño, Sohem estaba a punto de arremeter contra Yojimbo con un golpe que sería fatal si lo alcanzaba. Todos parecían preocupados y alguno hasta animado a detener esa temeraria acción. Tobías reaccionó lo más rápido que pudo y cargó todas las fuerzas que pudo antes de levantarse y comenzar a bajar gradas abajo dispuesto a recortar distancia con Sohem y lanzarle su nueva técnica para detenerlo en seco. Antes de que pudiera siquiera dar el primer paso, como por arte de magia, apareció frente al cazarrecompensas, el que había deducido que era el Emperador Zarutsuki, para detener él mismo el ataque de Sohem. Tobías se preguntó si había tenido un falso despertar y seguía soñando. Esa velocidad era imposible. Al menos Yojimbo seguía a salvo, eso calmó al joven pirata, pero una extraña sensación puso los pelos de punta a Tobías y sin entender que acababa de sentir su vista fundió a negro y se desplomó hacia atrás, volviendo a quedar sentado en su asiento, inconsciente.
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![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
