06-05-2024, 06:05 PM
Desde ese momento lo que presencié bien podría haber formado parte de una obra de teatro, el nivel para ello lo tenía. El calor finalmente cesó y Sohem se quitó la máscara a la vez que revelaba su verdadero nombre. Se trataba ni más ni menos que de uno de los nobles mundiales, alguien intocable en resumen. No sé si fue esa la razón por la que Zarutsuki decidió parar ahí y no hacer nada más al respecto, pero así fue. Tras cruzar algunas palabras con el susodicho, lo declaró ganador del torneo, y con él a su equipo. Bajé las manos y suspiré al notar que el ambiente se calmaba y que no iba a haber lucha. Una lástima, tocaría dejar al monito salirse con la suya un poco más. Pero es que la obra no terminaba ahí. El acompañante del Shichibukai fue uno por uno reanimando con un poder, que intuí propio de alguna Akuma pero no me fijé demasiado, a la vez que el simio me miraba y me indicaba que los Marines podríamos permanecer en su reino cuanto quisiéramos, quedando únicamente restringido nuestro acceso al palacio. Suspiré, me habría gustado poder ver el interior del palacio, aunque la compañía no tenía pinta de ser muy agradable si se trataba de piratas. Además, declaró como invitados al grupo del mink, que también eran piratas, dejando claro que en su reino nos quedaba prohibido arrestarlos ni actuar con hostilidad hacia ellos. Aquello sí que era un problema. “¿Por qué parece que la vida está en mi contra? Meses y meses sin poder ver a un maldito pirata del que librar al mundo y justo cuando me encuentro con tantos, va un puto Shichibukai y me “manda” que no haga nada.” pensé mientras iba a recoger a Karl del suelo. Pero antes de hacerlo me quedé quieta, con la mano extendida escuchando como Zarutsuki revelaba algo que me dejó de piedra, metafóricamente hablando. El segundo participante del combate final, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero es el heredero del trono de las islas del cielo, Skypiea.
Qué irónico era aquello, tuve que contener la risa que me daba el hecho de pensar que unas islas en el cielo, dignas de los dioses, estuviesen a cargo ahora de un mono shichibukai para después acabar pasando a manos de un pirata. No me podía imaginar nada más humillante para la Marina y el Gobierno Mundial que permitir algo como eso. De verdad, hacía falta un cambio urgente en como funcionaban las cosas. Suspiré, dejando escapar el aire contenido para evitar montar una escena. Tras unos momentos de frustración, me sentí aliviada al ver que se alejaban y me incorporé para ver como el pirata Aspros, el cual supuse que debía haber llevado anteriormente el pelo largo y se le había olvidado que ya no, me envió un beso el cual le devolví guiñándole el ojo. Era un poco raro, pero mejor mantener las apariencias por el momento. Me volví hacia uno de los Custodios, que nos acompañaría a nuestra residencia temporal.
—Encárgate de llevar a nuestras tropas, pero primero lleva al Comodoro y los Comandantes a nuestras dependencias. —dije al Custodio mientras comenzaba a caminar junto a él.
La única parte buena de todo esto, es que si Sohem había ganado significaba que yo también, a pesar de haber sido eliminada en mi prueba. Podría pedir mi deseo y visitar el Palacio, incluso tal vez preguntarle sobre lo que había hecho a todos caer inconscientes. Ya había determinado que no era un poder proviniente de las Akuma, era imposible que lo fuese. Entonces, ¿se trataba de algo innato de él? ¿Pero por qué no me había afectado a mí y a algunos otros? No soy una cualquiera, pero en combate directo no era superior a mis compañeros, probablemente. Algo más tenía que pasar ahí y quería descubrirlo, no me gustaba quedarme con la duda, nunca.
Qué irónico era aquello, tuve que contener la risa que me daba el hecho de pensar que unas islas en el cielo, dignas de los dioses, estuviesen a cargo ahora de un mono shichibukai para después acabar pasando a manos de un pirata. No me podía imaginar nada más humillante para la Marina y el Gobierno Mundial que permitir algo como eso. De verdad, hacía falta un cambio urgente en como funcionaban las cosas. Suspiré, dejando escapar el aire contenido para evitar montar una escena. Tras unos momentos de frustración, me sentí aliviada al ver que se alejaban y me incorporé para ver como el pirata Aspros, el cual supuse que debía haber llevado anteriormente el pelo largo y se le había olvidado que ya no, me envió un beso el cual le devolví guiñándole el ojo. Era un poco raro, pero mejor mantener las apariencias por el momento. Me volví hacia uno de los Custodios, que nos acompañaría a nuestra residencia temporal.
—Encárgate de llevar a nuestras tropas, pero primero lleva al Comodoro y los Comandantes a nuestras dependencias. —dije al Custodio mientras comenzaba a caminar junto a él.
La única parte buena de todo esto, es que si Sohem había ganado significaba que yo también, a pesar de haber sido eliminada en mi prueba. Podría pedir mi deseo y visitar el Palacio, incluso tal vez preguntarle sobre lo que había hecho a todos caer inconscientes. Ya había determinado que no era un poder proviniente de las Akuma, era imposible que lo fuese. Entonces, ¿se trataba de algo innato de él? ¿Pero por qué no me había afectado a mí y a algunos otros? No soy una cualquiera, pero en combate directo no era superior a mis compañeros, probablemente. Algo más tenía que pasar ahí y quería descubrirlo, no me gustaba quedarme con la duda, nunca.
Aclaraciones
