10-05-2024, 02:10 PM
Una vez Gideon salió del cuarto de baño encontró a Kevin remangándose la camisa y quitándose la corbata. Probablemente intentaría utilizar sus poderes para llevar acaba aquella hazaña. Bañar a Omi iba a ser todo un logro. Gideon se conformaba con conseguir darle con un poco de agua y jabón, que se secara al aire. Quizás si su compañero le animaba conseguiría incluso cortarle sus uñas.
Así que mientras Kevin le animaba en silencio, se acercó con cuidado a la cama, la cual tenía las sábanas manchadas con las huellas del pequeño hurón, tendrían que echarlas a lavar. Justo en el momento en el que Gideon puso un pie más cerca de la cama el pequeño Omi abrió de par en par los ojos. El muy listo se lo olía. Como si un pequeño diablo se tratase, Omi salió disparado hacia la litera de arriba enganchándose con sus uñas a la parte de debajo del colchón de Kevin. Gideon siempre dormía en la cama de abajo pues, aunque pareciese una tontería, tenía miedo a las alturas y hasta esa pequeña distancia con el suelo podía detonar su miedo.
— Serás… Omi De Villiers, baja ahora mismo de ese colchón o las consecuencias serán mucho peores —soltó a regañadientes. Sabía que su mascota no le haría ni caso.
Procedió a acercarse más, ya sin tapujos, ahora comenzaría la verdadera batalla a librar. Acercó una de las manos a Omi, el cual estaba colgado bocabajo del colchón y pudo escuchar perfectamente un gruñido salir de él.
— ¿Por qué tienes que hacer este día tan complicado? Con lo fácil que sería si simplemente te dejaras, no es más que un tonto baño. Un poquito de agua, jabón y ale a secarse al aire…
Omi seguía mostrándole los dientes y echándose hacia atrás. No quería recurrir a ello, pero en el plan entraba tener que usar una de las sábanas para envolverlo y llevarlo hasta el baño. Gideon se giró a mirar a su amigo Kevin, rezando porque no se pusiera de parte del pequeñín, al menos no todavía. El skypiean solo quería conseguir aunque sea un pequeño logro aquella mañana.
Así que mientras Kevin le animaba en silencio, se acercó con cuidado a la cama, la cual tenía las sábanas manchadas con las huellas del pequeño hurón, tendrían que echarlas a lavar. Justo en el momento en el que Gideon puso un pie más cerca de la cama el pequeño Omi abrió de par en par los ojos. El muy listo se lo olía. Como si un pequeño diablo se tratase, Omi salió disparado hacia la litera de arriba enganchándose con sus uñas a la parte de debajo del colchón de Kevin. Gideon siempre dormía en la cama de abajo pues, aunque pareciese una tontería, tenía miedo a las alturas y hasta esa pequeña distancia con el suelo podía detonar su miedo.
— Serás… Omi De Villiers, baja ahora mismo de ese colchón o las consecuencias serán mucho peores —soltó a regañadientes. Sabía que su mascota no le haría ni caso.
Procedió a acercarse más, ya sin tapujos, ahora comenzaría la verdadera batalla a librar. Acercó una de las manos a Omi, el cual estaba colgado bocabajo del colchón y pudo escuchar perfectamente un gruñido salir de él.
— ¿Por qué tienes que hacer este día tan complicado? Con lo fácil que sería si simplemente te dejaras, no es más que un tonto baño. Un poquito de agua, jabón y ale a secarse al aire…
Omi seguía mostrándole los dientes y echándose hacia atrás. No quería recurrir a ello, pero en el plan entraba tener que usar una de las sábanas para envolverlo y llevarlo hasta el baño. Gideon se giró a mirar a su amigo Kevin, rezando porque no se pusiera de parte del pequeñín, al menos no todavía. El skypiean solo quería conseguir aunque sea un pequeño logro aquella mañana.
