26-08-2023, 08:34 PM
Triana se presentó con su voz poderosa y su gran presencia. Me encantaba tenerla cerca, imponía respeto y parecía la auténtica capitana de nuestra tripulación. Me gustaba pensar en qué pensaría la gente cuando nos viera juntos. Yo era bastante grande y llamativo, y ella iba con dos espadas y cara de mal humor, fumando constantemente esos puros que olían tan mal. Me encantaba la imagen que dábamos, aunque tanto al niño escurridizo como a la granjera pelirrosa parecía no importarles. Dentro de aquel granero, Triana se sentó en una mesa y esperó que hiciéramos lo mismo, lanzándonos una mirada que hablaba por si misma. Me acerqué a ella y me senté en el suelo, encendiendo con el fuego que coronaba mi cabeza una de las velas que había medio derretida en uno de los huecos del viejo candelabro que había colgado del techo.
Jolyne se sentó con toda la confianza del mundo, puso los pies encima de la mesa y comentó que no conocía a ningún navegante. Me apenó oir eso, y estuve a punto de marcharme pero entonces dijo algo que me llamó la atención. No había caído en la cuenta de que necesitaríamos un carpintero de abordo… por mucho que alguien supiera manejarse en el mar si nos tiraban una bala de cañón necesitaríamos reparar los desperfectos.
-¿Eres carpintera y tiradora? -dije con un brillo en mis ojos, agachando la cabeza para verla desde arriba. -¡Que pasada! -grité mientras la señora nos servía unas tazas de sopa. Cogí uno de los vasos que nos sirvió y me lo tomé de un trago. Se me descompuso el rostro y miré a la vieja.
-Eh vieja, que sopa más mala. Puaaaaaaaaj. -dije, sin cortarme un pelo. -Eh Jolyne, ¿cómo podéis tomar esta sopa? No sabe ni a sopa. -le dije ofendido. -En mi isla ni siquiera las ranatauros se lo tomarían, y ellos comen carne de merluzebra que es completamente repugnante. -finalicé.
Jolyne se sentó con toda la confianza del mundo, puso los pies encima de la mesa y comentó que no conocía a ningún navegante. Me apenó oir eso, y estuve a punto de marcharme pero entonces dijo algo que me llamó la atención. No había caído en la cuenta de que necesitaríamos un carpintero de abordo… por mucho que alguien supiera manejarse en el mar si nos tiraban una bala de cañón necesitaríamos reparar los desperfectos.
-¿Eres carpintera y tiradora? -dije con un brillo en mis ojos, agachando la cabeza para verla desde arriba. -¡Que pasada! -grité mientras la señora nos servía unas tazas de sopa. Cogí uno de los vasos que nos sirvió y me lo tomé de un trago. Se me descompuso el rostro y miré a la vieja.
-Eh vieja, que sopa más mala. Puaaaaaaaaj. -dije, sin cortarme un pelo. -Eh Jolyne, ¿cómo podéis tomar esta sopa? No sabe ni a sopa. -le dije ofendido. -En mi isla ni siquiera las ranatauros se lo tomarían, y ellos comen carne de merluzebra que es completamente repugnante. -finalicé.
![[Imagen: fqQSUZC.png]](https://i.imgur.com/fqQSUZC.png)
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