21-05-2024, 10:37 PM
(Última modificación: 23-06-2024, 01:33 AM por Garnet D. Matlock.)
-¿M-mi... Mi verdadera fuerza? – Preguntó extrañado, sin entender muy bien a que se refería su madre, mirándola fijamente.- ¿Cómo va a ser mi verdadera fuerza tocar el instrumento…? – Se cuestionaba, hundiendo su cara en sus rodillas y dubitativo, volviendo a alzar, abruptamente, su cabeza y mirada hacia Crimsalda.- Con la música no puedo hacer daño, ni apalizar… Ni proteger a mi peña de los ataques de los enemigos, ¿es o no es? – Justificó Garnet su pensamiento de, cómo iba a ser la música un sinónimo de fuerza. Ante esto, Crimsalda volvió a suspirar, no podía creerse que Garnet fuera tan bobo como para no haberse dado cuenta aún de su potencial.- ¿Pero qué clase de músico eres tú, hijo? ¿Tan mal te he enseñado?– Le cuestionó con molestia a la vez que agarraba su arpa de mano, soltándolo de su cinturón, y comenzando a tocar una embriagadora pero dulce melodía que empezaba a calmar la agitada alma de Garnet.
La destreza que tenía Crimsalda con su instrumento no era desconocida para el skypiean, al fin y al cabo, fue su madre quién le enseñó a tocar su primer instrumento y le metió en el mundo de la música.- Te sientes mejor gracias a esta melodía, ¿es o no es? – Afirmaba Crimsalda a su hijo, mientras seguía frotando sus dedos a través de las delicadas cuerdas de su instrumento.- Pensé que lo sabrías de sobra, pero la música es capaz de cambiar, tanto para bien como mal, el ánimo de las personas e influir en sus emociones, ¡en su alma! E incluso extraer la verdadera esencia de nosotros mismos. – Explicaba la madre de Garnet, interrumpiendo su melodía, y señalando con su diestra a su hijo.- En tú caso, hijo, ¡tú has hecho ambas cosas! – Añadió Crimsalda, a lo que, el músico, miraba con cierta cara de disgusto.- ¿Y de que sirvió…? No pude proteger a nadie animando a mi peña… Ni ganar en esa estúpida prueba boicoteando a mis rivales, ¿es o no es? – Declaraba apenado el pelirrojo, llevándose, enseguida, otro coscorrón, aunque menos fuerte que el anterior, por parte de su madre.- Apenas ha empezado tu camino, hijo, y ya con tu música eres capaz de alentar los corazones de tus aliados, sacando su fuerza latente, además de dormir a aquellos que la escuchen, si eso no es ser fuerte… ¡A mi que me arresten! – Crimsalda prosiguió tocando su arpa, concentrada, y con los ojos cerrados.- La música, al igual que sus tipos… Sus piezas… Las posibilidades que tienen los efectos que ejerce en nosotros y en los oyentes, ¡también son infinitas! ¿Es o no es? – Seguía explicando mientras Garnet no podía hacer otra cosa que admirar y observar embobado a la pericia de su madre con su arpa. Cada nota que ella tocaba, era como si se introdujera en él y comenzara a danzar en su alma y su corazón, dándole una calidez de lo más reconfortante. No pudo evitar recordar entonces aquellas palabras que le dijo su churri días atrás, eso de que la música habla mucho más fuerte y llega más profundo que las palabras, ¿a eso se refería? - ¿Sabes, Garnet? Entiendo que tienes tu propio estilo de música y es lo que más te divierte tocar pero, ¿por qué limitarte al “Punk” y de “Rock”? - Paró de nuevo de tocar su arpa, captando, por completo la atención de Garnet.- Si vas a ser el mejor músico del mundo, toda una superestrella y vas a querer que todo el mundo reconozca tu música, ¿no crees que deberías ser capaz de tocar cualquier cosa? ¿No crees que no hay mayor prueba de tu profesionalidad que esa? – Intentaba convencer, con argumentos bastante sólidos, a un Garnet que seguía dubitativo.- Pero… ¿No estaría entonces rechazando mi música y mi esencia? – Preguntaba el skypiean.- Para nada, no sería que dejaras de lado de donde vienes, tú origen, sino descubrir nuevos horizontes, creo que eres alguien demasiado especial como para centrarte tan solo en un único estilo, ¿es o no es? – Dijo Crimsalda a Garnet, resultándole la última frase bastante familiar al músico.- Creo que eres demasiado especial como para intentar meterte en esos moldes tan casposos, ¿es o no es, Garnet? – Eran parecidas a las palabras que le dedicó Aspros, cuando estaban sentados en las gradas. ¿De verdad era él alguien especial? ¿De verdad había estado completamente ciego y equivocado con su percepción sobre sí mismo?
La mujer de pelo fucsia siguió tocando su arpa, cambiando, entonces, a una nana, que comenzó a adormecer a Garnet.- Es más, aquella tonada que hiciste en esa prueba de fuerza. No lo recuerdas, pero…- De los ojos de Crimsalda comenzaron a descender varias lágrimas, quebrándose la voz.- Pero es la misma nana que te tocaba todas las noches para dormir cuando eras tan solo mi “cachorrito”- Revelaba la música, conforme Garnet iba cayendo más y más en un estado de somnolencia.- ¿Cómo? – Crimsalda dejó de tocar, para limpiarse las lágrimas.- Perdón por no haber sido una buena madre, Garnet… El miedo de perder a lo que una vez fuiste, un niño dulce e inocente, y el miedo a que cometieras los mismos errores que cometí en el pasado, me hizo, justamente, equivocarme y actuar de mala manera, siendo el primero de ellos no poder ver lo buen músico que eres… No pediré que me perdones, pero sólo quiero que sepas una cosa…- Crimsalda se aproximó a la frente de Garnet, cada vez más sumido en un profundo sueño, hasta que le dio un delicado y sueva beso en el entrecejo.- Te quiero, hijo… Pon el mundo patas arriba con tu música tal y como hiciste con Lvneel… Buenas noches y descansa.- Se alejaba la madre de Garnet, con los ojos aguosos y una cálida sonrisa en su rostro, que se iba apagando cada vez más con el cerrar de los párpados del músico.- No... Espera... ¡Espera!... ¡Vieja!... ¡No puedes irte así sin más! ¿Es o no... – Intentaba despertarse con todas sus fuerzas mas fue en vano. Garnet se había quedado completamente dormido.
La destreza que tenía Crimsalda con su instrumento no era desconocida para el skypiean, al fin y al cabo, fue su madre quién le enseñó a tocar su primer instrumento y le metió en el mundo de la música.- Te sientes mejor gracias a esta melodía, ¿es o no es? – Afirmaba Crimsalda a su hijo, mientras seguía frotando sus dedos a través de las delicadas cuerdas de su instrumento.- Pensé que lo sabrías de sobra, pero la música es capaz de cambiar, tanto para bien como mal, el ánimo de las personas e influir en sus emociones, ¡en su alma! E incluso extraer la verdadera esencia de nosotros mismos. – Explicaba la madre de Garnet, interrumpiendo su melodía, y señalando con su diestra a su hijo.- En tú caso, hijo, ¡tú has hecho ambas cosas! – Añadió Crimsalda, a lo que, el músico, miraba con cierta cara de disgusto.- ¿Y de que sirvió…? No pude proteger a nadie animando a mi peña… Ni ganar en esa estúpida prueba boicoteando a mis rivales, ¿es o no es? – Declaraba apenado el pelirrojo, llevándose, enseguida, otro coscorrón, aunque menos fuerte que el anterior, por parte de su madre.- Apenas ha empezado tu camino, hijo, y ya con tu música eres capaz de alentar los corazones de tus aliados, sacando su fuerza latente, además de dormir a aquellos que la escuchen, si eso no es ser fuerte… ¡A mi que me arresten! – Crimsalda prosiguió tocando su arpa, concentrada, y con los ojos cerrados.- La música, al igual que sus tipos… Sus piezas… Las posibilidades que tienen los efectos que ejerce en nosotros y en los oyentes, ¡también son infinitas! ¿Es o no es? – Seguía explicando mientras Garnet no podía hacer otra cosa que admirar y observar embobado a la pericia de su madre con su arpa. Cada nota que ella tocaba, era como si se introdujera en él y comenzara a danzar en su alma y su corazón, dándole una calidez de lo más reconfortante. No pudo evitar recordar entonces aquellas palabras que le dijo su churri días atrás, eso de que la música habla mucho más fuerte y llega más profundo que las palabras, ¿a eso se refería? - ¿Sabes, Garnet? Entiendo que tienes tu propio estilo de música y es lo que más te divierte tocar pero, ¿por qué limitarte al “Punk” y de “Rock”? - Paró de nuevo de tocar su arpa, captando, por completo la atención de Garnet.- Si vas a ser el mejor músico del mundo, toda una superestrella y vas a querer que todo el mundo reconozca tu música, ¿no crees que deberías ser capaz de tocar cualquier cosa? ¿No crees que no hay mayor prueba de tu profesionalidad que esa? – Intentaba convencer, con argumentos bastante sólidos, a un Garnet que seguía dubitativo.- Pero… ¿No estaría entonces rechazando mi música y mi esencia? – Preguntaba el skypiean.- Para nada, no sería que dejaras de lado de donde vienes, tú origen, sino descubrir nuevos horizontes, creo que eres alguien demasiado especial como para centrarte tan solo en un único estilo, ¿es o no es? – Dijo Crimsalda a Garnet, resultándole la última frase bastante familiar al músico.- Creo que eres demasiado especial como para intentar meterte en esos moldes tan casposos, ¿es o no es, Garnet? – Eran parecidas a las palabras que le dedicó Aspros, cuando estaban sentados en las gradas. ¿De verdad era él alguien especial? ¿De verdad había estado completamente ciego y equivocado con su percepción sobre sí mismo?
La mujer de pelo fucsia siguió tocando su arpa, cambiando, entonces, a una nana, que comenzó a adormecer a Garnet.- Es más, aquella tonada que hiciste en esa prueba de fuerza. No lo recuerdas, pero…- De los ojos de Crimsalda comenzaron a descender varias lágrimas, quebrándose la voz.- Pero es la misma nana que te tocaba todas las noches para dormir cuando eras tan solo mi “cachorrito”- Revelaba la música, conforme Garnet iba cayendo más y más en un estado de somnolencia.- ¿Cómo? – Crimsalda dejó de tocar, para limpiarse las lágrimas.- Perdón por no haber sido una buena madre, Garnet… El miedo de perder a lo que una vez fuiste, un niño dulce e inocente, y el miedo a que cometieras los mismos errores que cometí en el pasado, me hizo, justamente, equivocarme y actuar de mala manera, siendo el primero de ellos no poder ver lo buen músico que eres… No pediré que me perdones, pero sólo quiero que sepas una cosa…- Crimsalda se aproximó a la frente de Garnet, cada vez más sumido en un profundo sueño, hasta que le dio un delicado y sueva beso en el entrecejo.- Te quiero, hijo… Pon el mundo patas arriba con tu música tal y como hiciste con Lvneel… Buenas noches y descansa.- Se alejaba la madre de Garnet, con los ojos aguosos y una cálida sonrisa en su rostro, que se iba apagando cada vez más con el cerrar de los párpados del músico.- No... Espera... ¡Espera!... ¡Vieja!... ¡No puedes irte así sin más! ¿Es o no... – Intentaba despertarse con todas sus fuerzas mas fue en vano. Garnet se había quedado completamente dormido.
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