22-05-2024, 04:06 PM
Suna, sentada junto a Gideon, escuchó su pregunta y pareció recordar algo de su propio pasado. Por desgracia para ella y sus amigos, decía no haber visto a min gana chica peculiar. Sin embargo le contó que ella también andaba buscando a un amigo y que podrían unir fuerzas para buscarlos a ambos.
— Sí, claro, podemos intentar buscarlos a los dos todos juntos —el ánimo de Suna había sacado una tímida sonrisa a Gideon. La rubia siguió hablando, preguntando cómo era Siri y proclamando que tenía muy buena memoria y que haría de detective incluso. A Gideon no le sonaba a que lo que decía la chica fuese cierto, pero le seguiría el rollo, sabía que en casos como este lo peor era rebatirle. Lo sabía por experiencia. Cuando Gwen era bastante más pequeña se inventaba un sin fin de trolas que si Gideon no seguía, su hermana se enfurruñaba y montaba un pollo del quince. Así que utilizaría sus conocimientos de hermana mayor para lidiar con Suna. Desde luego que era un encanto, pero también era un misterio. No sabía si ayudaría contarle cómo era Siri, pero tampoco tenía nada que perder por describírsela.
— ¡Oh, eso es estupendo! Pues nuestra amiga se llama Siri, es una chica muy alegre y risueña, en eso se parece a ti. Además, tiene un ojo de color azul y el otro marrón, el pelo rosa en un recogido como de pequeños moños uno seguido de otro y lleva con ella un pincel enorme —Gideon al describirla sentía que el pecho le iba a mil por hora y los ojos se le aguaban. Era difícil hablar de ella y más cuando Gideon se temía la peor. Llevaban demasiado tiempo sin saber de ella. Y este era un mundo peligroso para que Siri fuese sola por él, además de que se rumoreaba que iba tras los piratas que le habían robado. Gideon dio una calada a su cigarrillo y soltó el humo muy despacio, intentando calmar sus pulsaciones, pese a que sabía que el tabaco no iba a ayudar. Sólo podía regular sus respiraciones, la angustia no iba a desaparecer.
Kevin las miraba desde uno de los taburetes de la barra, debía calmarse, no quería alarmarle.
— Sí, claro, podemos intentar buscarlos a los dos todos juntos —el ánimo de Suna había sacado una tímida sonrisa a Gideon. La rubia siguió hablando, preguntando cómo era Siri y proclamando que tenía muy buena memoria y que haría de detective incluso. A Gideon no le sonaba a que lo que decía la chica fuese cierto, pero le seguiría el rollo, sabía que en casos como este lo peor era rebatirle. Lo sabía por experiencia. Cuando Gwen era bastante más pequeña se inventaba un sin fin de trolas que si Gideon no seguía, su hermana se enfurruñaba y montaba un pollo del quince. Así que utilizaría sus conocimientos de hermana mayor para lidiar con Suna. Desde luego que era un encanto, pero también era un misterio. No sabía si ayudaría contarle cómo era Siri, pero tampoco tenía nada que perder por describírsela.
— ¡Oh, eso es estupendo! Pues nuestra amiga se llama Siri, es una chica muy alegre y risueña, en eso se parece a ti. Además, tiene un ojo de color azul y el otro marrón, el pelo rosa en un recogido como de pequeños moños uno seguido de otro y lleva con ella un pincel enorme —Gideon al describirla sentía que el pecho le iba a mil por hora y los ojos se le aguaban. Era difícil hablar de ella y más cuando Gideon se temía la peor. Llevaban demasiado tiempo sin saber de ella. Y este era un mundo peligroso para que Siri fuese sola por él, además de que se rumoreaba que iba tras los piratas que le habían robado. Gideon dio una calada a su cigarrillo y soltó el humo muy despacio, intentando calmar sus pulsaciones, pese a que sabía que el tabaco no iba a ayudar. Sólo podía regular sus respiraciones, la angustia no iba a desaparecer.
Kevin las miraba desde uno de los taburetes de la barra, debía calmarse, no quería alarmarle.
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