22-05-2024, 07:15 PM
Eva estaba alerta, en posición y lista para atacar, sin embargo las balas no era algo que se pudiera esquivar. Recibió el disparo de su rival en la pierna, una que además tenía herida, recuerdo de un pasado tortuoso. Gruñó sin dejar de botar mientras la púlpara se jactaba y tomaba algo de distancia. Afirmó ser la causante del alboroto de unos minutos antes y la ¿amenazó? Eva frunció el ceño, ya no estaba para charlas, aun así la peliazul actuó de forma osada con cara de loca amenazando con hacerlas volar por los aires.
—Que así sea, pues. —respondió con voz carente de emociones.
Poco le importaba su propia seguridad, debía proteger a Olmaz a como de lugar. Avanzó de un salto impulsada por la pierna izquierda y se plantó frente a ella hundiendo el puño derecho en el estómago de la loca.
—Espero que tengas algo preparado, porque podría estar así todo el día. —le susurró con una sonrisa de suficiente en la cara.
—----------
Shoto, al entrar sigilosamente en la sala, con el sonido de tus pasos atenuados por el ruido de los motores y engranajes del edificio, puedes ver ante ti una sala, que se extiende adelante 4 metros y 3 metros a cada lado. A la derecha, a unos 2 metros de ti, hay un hombre en un sillón, uno que reconoces bien de la actuación. Al frente, uno a cada lado hay dos hombres delgados ataviados con batas blancas. Frente a ellos hay colocados varios monitores con cálculos de velocidad, estadísticas de probabilidad y unos mandos de control bajo las manos de los hombres, que teclean sin pausa. A la derecha, un escritorio repleto de documentos de índole desconocida. En lo alto, a una altura de escasos 3 metros, una lámpara que se balancea iluminando el lugar. Ese es todo el mobiliario de la sala. Mientras estás ahíi, una luz roja se ilumina en uno de los paneles frente al hombre de la izquierda, y ves como varias de las pantallas cambian a un rojo que parpadea.
—¡Doctor! Tenemos una fuga de combustible de origen desconocido, tal vez por las explosiones que se han escuchado antes. —dijo con la voz alarmada el hombre.
El doctor se levantó y se colocó entre ambos hombres, dirigiendo la mirada de una pantalla a otra.
—¿Qué probabilidad hay de que explote? —preguntó el doctor sin desviar la mirada.
—Ha subido del 2 al 7%, con un margen de error de entre 1 y 3. —respondió el científico.
—Mantened el rumbo, no podemos retrasarnos. He enviado a Eva a investigar qué ha sucedido. No debería tardar. —dijo girando para volver a su sillón.
En ese momento, al girarse, se percató de tu presencia. Su frente se llenó de arrugas y te revisó de arriba abajo.
—Nadie tiene permitido pasar a esta sala. Y además, ni siquiera llevas el uniforme. ¿Quién diablos eres tú y dónde está Eva?
—Que así sea, pues. —respondió con voz carente de emociones.
Poco le importaba su propia seguridad, debía proteger a Olmaz a como de lugar. Avanzó de un salto impulsada por la pierna izquierda y se plantó frente a ella hundiendo el puño derecho en el estómago de la loca.
—Espero que tengas algo preparado, porque podría estar así todo el día. —le susurró con una sonrisa de suficiente en la cara.
—----------
Shoto, al entrar sigilosamente en la sala, con el sonido de tus pasos atenuados por el ruido de los motores y engranajes del edificio, puedes ver ante ti una sala, que se extiende adelante 4 metros y 3 metros a cada lado. A la derecha, a unos 2 metros de ti, hay un hombre en un sillón, uno que reconoces bien de la actuación. Al frente, uno a cada lado hay dos hombres delgados ataviados con batas blancas. Frente a ellos hay colocados varios monitores con cálculos de velocidad, estadísticas de probabilidad y unos mandos de control bajo las manos de los hombres, que teclean sin pausa. A la derecha, un escritorio repleto de documentos de índole desconocida. En lo alto, a una altura de escasos 3 metros, una lámpara que se balancea iluminando el lugar. Ese es todo el mobiliario de la sala. Mientras estás ahíi, una luz roja se ilumina en uno de los paneles frente al hombre de la izquierda, y ves como varias de las pantallas cambian a un rojo que parpadea.
—¡Doctor! Tenemos una fuga de combustible de origen desconocido, tal vez por las explosiones que se han escuchado antes. —dijo con la voz alarmada el hombre.
El doctor se levantó y se colocó entre ambos hombres, dirigiendo la mirada de una pantalla a otra.
—¿Qué probabilidad hay de que explote? —preguntó el doctor sin desviar la mirada.
—Ha subido del 2 al 7%, con un margen de error de entre 1 y 3. —respondió el científico.
—Mantened el rumbo, no podemos retrasarnos. He enviado a Eva a investigar qué ha sucedido. No debería tardar. —dijo girando para volver a su sillón.
En ese momento, al girarse, se percató de tu presencia. Su frente se llenó de arrugas y te revisó de arriba abajo.
—Nadie tiene permitido pasar a esta sala. Y además, ni siquiera llevas el uniforme. ¿Quién diablos eres tú y dónde está Eva?
Aclaraciones
