25-05-2024, 11:22 AM
(Última modificación: 25-05-2024, 11:42 AM por Kisuke Kageyama.)
Las sombras cada vez se alargaban más; la temperatura, sofocante durante todo el día, comenzaba a descender; el sol empezaba a meterse por la línea del horizonte en el oeste, hundiéndose en el mar. La compenetración de Kisuke con su nueva katana, Mangetsu, estaba avanzando a pasos agigantados, aunque aún le faltaba lo más importante, experiencia en combate real. Aún así, el hecho de que se estuviese adaptando tan bien a ella era alentador a la hora de seguir progresando, aunque, eso si, el trabajo duro e intenso que requería aquella cuestión nadie se lo había quitado.
"Bueno, para ser el primer día entrenando en serio con Mangetsu no ha estado nada mal, aunque no esperaba encontrar tantas dificultades."
Realmente aquello era algo a tener en cuenta, al final por muy sencilla que creas que sea una tarea, siempre se pueden presentar dificultades y no todo es tan fácil como parece, por lo que el esfuerzo debe ser algo innegociable para cualquier empresa que vaya a llevar a cabo.
"En fin, un ratito más de práctica, realizo la última prueba con mi técnica más fuerete del ittoryuu y luego a descansar... Necesito un baño, de hecho."
Una vez más, comenzó con una rutina de movimientos enlazados, pensados para mejorar la fluidez y dinamismo de sus acciones y que todo se sintiese de manera natural. La sinergia entre el antiguo pescador y su katana crecía por momentos, alcanzando mayor velocidad y potencia en sus movimientos, simulando ataques, defensas y contraataques ante enemigos imaginarios, estocadas, tajos y bloqueos, uno tras otro. Al final, tras quince minutos sin parar, envainó de nuevo su katana.
"Bien, ha llegado el momento."
Tomó un fuerte bocanada de aire, tensó sus músculos y fijo toda su concentración en la hoja de su katana y en su objetivo, aquella roca que había en el claro. En un instante, se abalanzó sobre la roca mientras desenvainaba y realizaba un tajo vertical de abajo a arriba mientras decía:
-Ittoryuu: Sesupurukato.
Cerró los ojos un instante mientras envainaba a Mangetsu, y al sonar el chasquido clásico al contactar la guarda con la vaina, la roca se dividió en dos con un limpio corte vertical cayendo ligeramente hacia los lados. Kisuke abrió los ojos y contempló el resultado, un corte limpio, sin irregularidades en un roca muy dura. Parecía que había superado la primera prueba de fuego de aquel entrenamiento.
"Perfecto, parece que ya estoy listo para el siguiente paso, empezar a pulir mi nitoryuu."
Dicho esto, cogió sus cosas y se encaminó de nuevo hacia la casita en la que se alojaba. Estaba claro que tras aquel día de duro entrenamiento, necesitaría un buen baño, puesto que debía oler como una manada de ñus tras escapar de los leones. El entrenamiento había terminado por aquel día, pero, sin duda, aunque no hubiese avanzado nada con el nitoryuu, había establecido una base sólida y firme para poder aprovechar al máximo tanto el potencial de sus katanas como el suyo propio a la hora de usar el estilo de dos espadas. Al día siguiente comenzaría el avance real.
"Bueno, para ser el primer día entrenando en serio con Mangetsu no ha estado nada mal, aunque no esperaba encontrar tantas dificultades."
Realmente aquello era algo a tener en cuenta, al final por muy sencilla que creas que sea una tarea, siempre se pueden presentar dificultades y no todo es tan fácil como parece, por lo que el esfuerzo debe ser algo innegociable para cualquier empresa que vaya a llevar a cabo.
"En fin, un ratito más de práctica, realizo la última prueba con mi técnica más fuerete del ittoryuu y luego a descansar... Necesito un baño, de hecho."
Una vez más, comenzó con una rutina de movimientos enlazados, pensados para mejorar la fluidez y dinamismo de sus acciones y que todo se sintiese de manera natural. La sinergia entre el antiguo pescador y su katana crecía por momentos, alcanzando mayor velocidad y potencia en sus movimientos, simulando ataques, defensas y contraataques ante enemigos imaginarios, estocadas, tajos y bloqueos, uno tras otro. Al final, tras quince minutos sin parar, envainó de nuevo su katana.
"Bien, ha llegado el momento."
Tomó un fuerte bocanada de aire, tensó sus músculos y fijo toda su concentración en la hoja de su katana y en su objetivo, aquella roca que había en el claro. En un instante, se abalanzó sobre la roca mientras desenvainaba y realizaba un tajo vertical de abajo a arriba mientras decía:
-Ittoryuu: Sesupurukato.
Cerró los ojos un instante mientras envainaba a Mangetsu, y al sonar el chasquido clásico al contactar la guarda con la vaina, la roca se dividió en dos con un limpio corte vertical cayendo ligeramente hacia los lados. Kisuke abrió los ojos y contempló el resultado, un corte limpio, sin irregularidades en un roca muy dura. Parecía que había superado la primera prueba de fuego de aquel entrenamiento.
"Perfecto, parece que ya estoy listo para el siguiente paso, empezar a pulir mi nitoryuu."
Dicho esto, cogió sus cosas y se encaminó de nuevo hacia la casita en la que se alojaba. Estaba claro que tras aquel día de duro entrenamiento, necesitaría un buen baño, puesto que debía oler como una manada de ñus tras escapar de los leones. El entrenamiento había terminado por aquel día, pero, sin duda, aunque no hubiese avanzado nada con el nitoryuu, había establecido una base sólida y firme para poder aprovechar al máximo tanto el potencial de sus katanas como el suyo propio a la hora de usar el estilo de dos espadas. Al día siguiente comenzaría el avance real.
