Día 77 de Otoño, Año 12
Reverse Mountain
El mar embravecido nos daba la bienvenida a la imponente Red Line, una gigantesca pared roja en mitad del océano aunque llamarla gigantesca se quedaba bastante corto, mis ojos no eran capaces de atisbar la cima de esa inmensa pared rojiza, tenía ciertas dudas de que este fuera el camino correcto para entrar en la Gran Line, pero Kisuke parecía convencido y eso era suficiente para mi.
"¿Como lo ves, señor Navegante?"
Dije alzando la voz entre la fuerte lluvia para que mi amigo pudiera escucharme, en efecto, ahora mismo Kisuke era el navegante del grupo, tras la batalla contra los asesinos que mandaron en Ciudad Akarui, Kisuke de alguna manera consiguió llevarnos a buen puerto en Ohara, donde pudimos ocultarnos y sanar nuestras heridas, había sido una sanación lenta y no recuerdo haber estado mas cerca de la muerte en mi vida, por suerte pudimos hacernos con nuestro flamante barco, no era el mas grande ni el mas rápido, pero era nuestro.
El barco contaba con un león enseñando los dientes en proa, la crin del león estaba representado con unas llamas que rodeaban la cabeza, le pusimos por nombre "Mereoleona" y encima del carajo ondeaba una pequeña pero orgullosa bandera blanca, con la imagen que portábamos mi compañero y yo en nuestros ponchos, la calavera de un toro con los huesos de color negro y alrededor de la misma una línea de color dorado.
Reverse Mountain
El mar embravecido nos daba la bienvenida a la imponente Red Line, una gigantesca pared roja en mitad del océano aunque llamarla gigantesca se quedaba bastante corto, mis ojos no eran capaces de atisbar la cima de esa inmensa pared rojiza, tenía ciertas dudas de que este fuera el camino correcto para entrar en la Gran Line, pero Kisuke parecía convencido y eso era suficiente para mi.
"¿Como lo ves, señor Navegante?"
Dije alzando la voz entre la fuerte lluvia para que mi amigo pudiera escucharme, en efecto, ahora mismo Kisuke era el navegante del grupo, tras la batalla contra los asesinos que mandaron en Ciudad Akarui, Kisuke de alguna manera consiguió llevarnos a buen puerto en Ohara, donde pudimos ocultarnos y sanar nuestras heridas, había sido una sanación lenta y no recuerdo haber estado mas cerca de la muerte en mi vida, por suerte pudimos hacernos con nuestro flamante barco, no era el mas grande ni el mas rápido, pero era nuestro.
El barco contaba con un león enseñando los dientes en proa, la crin del león estaba representado con unas llamas que rodeaban la cabeza, le pusimos por nombre "Mereoleona" y encima del carajo ondeaba una pequeña pero orgullosa bandera blanca, con la imagen que portábamos mi compañero y yo en nuestros ponchos, la calavera de un toro con los huesos de color negro y alrededor de la misma una línea de color dorado.
