27-05-2024, 12:41 PM
(Última modificación: 27-05-2024, 12:43 PM por Maeve Knox.)
Siempre me resultará curioso el uso de los Den Den Mushi. Cómo un caracol de ojos saltones toma los rasgos de quien se halla al otro lado para, a través de sus labios, emitir la misma voz. En este caso, en efecto, parecía que se trataba del Jerry que residía dentro del corazón de Zorak. No solo porque dudaba que fuera tanta la casualidad de que conociese a dos Jerrys (que podía ser, no es que fuese algo impensable), sino la familiaridad con la que intercambiaban palabras. Y, por supuesto, la ya mencionada reacción de Zorak.
Jerry habló de cosas que, aunque pude intuir algunas —como algún que otro nombre—, me resultaban completamente ajenas. Claro, que la conversación no iba conmigo, no tenía por qué saberlo. Es más, probablemente el chico al otro lado de la conexión esperaba hablar con Zorak sin oyentes inesperados.
Hubo un momento en el que el pelirrojo me miró con unos ojos significativos, justo cuando el nombre "Ridel" había salido a colación. En concreto, con oscura significancia. La conversación en el bosque, si es que esa era la palabra para describir nuestro doloroso intercambio de información, hacía que pudiese interpretar esa mirada.
Luego, Jerry aseguró que sabía que una banda pirata llegaría de forma inminente a Ohara. Qué curioso. Incluso estando nosotros allí, se me hacía raro que los piratas eligiesen aquella isla como destino. En muchos casos, lo intelectual no solía llevarse muy bien con la delincuencia. Eaa, por supuesto, era la excepción a la norma. Habló de un mapa del Grand Line. Luego, pronunció las palabras mágicas: "tu chica".
Jerry habló de cosas que, aunque pude intuir algunas —como algún que otro nombre—, me resultaban completamente ajenas. Claro, que la conversación no iba conmigo, no tenía por qué saberlo. Es más, probablemente el chico al otro lado de la conexión esperaba hablar con Zorak sin oyentes inesperados.
Hubo un momento en el que el pelirrojo me miró con unos ojos significativos, justo cuando el nombre "Ridel" había salido a colación. En concreto, con oscura significancia. La conversación en el bosque, si es que esa era la palabra para describir nuestro doloroso intercambio de información, hacía que pudiese interpretar esa mirada.
Luego, Jerry aseguró que sabía que una banda pirata llegaría de forma inminente a Ohara. Qué curioso. Incluso estando nosotros allí, se me hacía raro que los piratas eligiesen aquella isla como destino. En muchos casos, lo intelectual no solía llevarse muy bien con la delincuencia. Eaa, por supuesto, era la excepción a la norma. Habló de un mapa del Grand Line. Luego, pronunció las palabras mágicas: "tu chica".
Me atraganté con la cerveza.
El líquido ambarino comenzó a derramarse por la comisura de mis labios en mis ridículos intentos de no toser de forma abierta y escupir todo sobre Zorak.
¿Por qué ese tipo sabía que... lo habíamos arreglado y que ahora... éramos...? ¿Qué éramos? ¿Y cómo que Zorak quería ese mapa para mí? Fruncí el ceño mientras lo miraba, aunque no existía ningún tipo de credibilidad en mi expresión de molestia al estar todavía luchando contra mis terribles ganas de toser. De hecho, tragué como pude y di vía libre a tratar de recomponerme, perdiéndome, durante unos —para mí— eternos segundos, en un violento ataque de tos.
Zorak me estaba mirando, no era para menos, lo que me extrañó es que nadie más viniese a ver si es que me estaba muriendo. Y, cuando pensé iba a decir algo referido a la cerveza, esa que tanto aborrecía él, continuó hablando con Jerry. Volvió a usar un pronombre posesivo para referirse a mí y, no contento con eso, me presentó ante su Jerry.
Oh, mierda, ¿tenía que hablar? Se supone que algo hay que responder cuando te introducen ante otra persona. Sabía lo importante que era ese chico para Zorak, así que me dije que debía estar a la altura. Pero es difícil alcanzar ninguna altura después de haber tosido como un demonio.
—Ho...hola —conseguí decir haciendo acopio de toda la dignidad que me fue posible e intentando no volver a toser. Eso y que, en el fondo, la vergüenza me carcomía. ¿Eso significaba que éramos... pareja formalmente? No habíamos utilizado ningún término para definir lo nuestro, pero a la sociedad le encantan las etiquetas. Esperando que Zorak entendiera que la rojez de mi rostro se debía al ataque de tos (que, en gran parte, así era) y no a la última parte de la conversación, intenté reconducir esta—: ¿Cómo que un mapa del Grand Line?
