27-05-2024, 07:21 PM
El primer instinto de Sasha al ver que había hecho daño a Garnet por tirarle la camiseta había sido querer ayudarle, incluso una pequeña punzada de culpa le había atravesado el corazón al provocarle más dolor, pero se lo había ganado. La semioni infló sus mejillas ligeramente al ver como el músico estaba a lo suyo mientras ella se encontraba enfadada con él. Pero el motivo por el cual se encontraba así hizo que la rubia abriera los ojos como platos. — ¿Qué? — dijo con un hilo de voz, incrédula por lo que acababa de escuchar. Ella no se podía imaginar estar sin su Akuma no mi ni un segundo por lo que el skypiean tomara esa decisión estaba totalmente fuera de su lógica. Garnet y la fruta del tigre iban de la mano, la adolescente no se imaginaba dejar de hacer las bromas de que era un gato. Pero entonces recordó el wanted del pelirrojo, era mayor que el suyo y ahora no tenía como protegerse por sí mismo.
Con el ceño fruncido, Sasha levantó la mano dándole una colleja aprovechando que estaba cabizbajo. — ¡¿Por qué lo has hecho?! — le preguntó sin dejar de mirarlo de forma seria, no lo entendía, aquel no era Garnet, no reconocía al skypiean pervertido que la había acompañado todo este tiempo. — ¡Ya eras fuerte! Le diste una paliza a Finn, hiciste que un pollo de fuego se rindiera y la liaste parda en la prueba de fuerza — habló de forma rápida mientras apoyaba las manos en la cama del chico con alas negras. Las pupilas de la joven no pudieron evitar hacer un par de veces un eye dart, Sasha no lo entendía, sabía que ella misma sería muy fuerte y podía progresar con lo que tenía actualmente de base, pero Garnet había ido hacia atrás con esa decisión. Entonces una idea se le pasó por la cabeza haciendo que su infantil rostro mostrara el miedo más absoluto. — ¿Ya no quieres venir con nosotros? — preguntó pensando que se trataba de eso, ¿qué otra explicación podría tener? No te quitas lo que te hace más fuerte sin un motivo de peso. Además, se encontraban en la isla del cielo, un lugar lleno de la raza del pelirrojo, tenía sentido que se quisiera quedar ahora que estaba en su hogar.
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