[Pasado FIC] [+18] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido
#7
     Aquella voz repentina hizo añicos el momento.
     Sobresaltada, me separé de Jasper, de su cuerpo, de sus labios. Me giré hacia el lugar de procedencia de las abruptas palabras, encontrándome con un grupo de personas que nos observaban con una mezcla de desprecio y lascivia. Y de furia, en el caso de Lynette. ¿Lynette? ¿Qué estaba haciendo ella allí?
     —Al señor no le hará ninguna gracia saber que la probaste primero —dijo el que parecía llevar la voz cantante en aquel improvisado espectáculo.
      —Eres un cerdo, Jasper —bufó Lynette. Pero no lo miraba a él, sino a mí, con unos ojos con los que ya me habría asesinado si hubiese dispuesto de tal poder.
     —Qué dramáticos sois —respondió el capitán O'Rourke poniendo los ojos en blanco.
     —¿Qué está pasando? —pregunté, confundida.
     Solo entonces me di cuenta de que no vestía nada de cintura para arriba, lo cual era el motivo mayor por el que casi todos de los recién llegados me miraban como si quisieran devorarme. Por aquel entonces, yo era bastante más pudorosa con mi cuerpo, así que, con un fuerte ardor en las mejillas, crucé los brazos sobre mi pecho para tapar lo máximo posible.
     —Pobre estúpida —gruñó Lynette.
      ¿Qué me estaba perdiendo? Fruncí el ceño sin dejar de mirar al rubio.
     —Ah, se suponía que esto no debía ser así —se lamentó Jasper, mirando con resentimiento al grupo—. Debíais llegar a la hora propuesta, no antes. Me habéis jodido el polvo.
     ¿Cómo?
     —El señor cambió de idea y se le antojó tenerla antes, pero no contábamos con que estarías retozando con ella. Espero que esto no suponga un problema para nosotros.
     —Si es por eso, no te preocupes. Gracias a vuestro don de la inoportunidad, ni siquiera se la he llegado a meter.
      Fue como si mi cabeza hubiese comenzado a dar vueltas. Pronto me sentí mareada. No comprendía lo que estaba sucediendo, pero sí lo suficiente como para darme cuenta de que me rodeaba una mentira, de que había sido engañada.
     —Oh, vamos, no me mires así —me reprochó Jasper, colocándose la tela que colgaba en su cintura—. No es nada personal, pero este tipo de ofertas solo ocurren una vez en la vida, ¿no? ¿Y quién soy yo para rechazar una ingente cantidad de berries? Te recuerdo que somos piratas.
      Fue el momento exacto en el que mi corazón se partió en dos mientras continuaba latiendo con violencia. Mis ojos se humedecieron.
     —No me digas que estás enamorada —soltó Lynette. Se echó a reír. Cada carcajada rezumaba un pegajoso desprecio.
      Jasper O'Rourke rio con ella.
     —Eres muy buena en lo tuyo, Maeve, pero nada en comparación con lo que esta gente nos ha ofrecido. Podríamos comprar un nuevo barco si quisiéramos. O dos —continuó el capitán—. No sabía que tenías esta clase de contactos.
      Cuando miré al grupo, no reconocí a ninguno. ¿De qué cojones estaba hablando? Las lágrimas ya rodaban por mis mejillas. No era tristeza, era dolor y vergüenza por la traición.
     —¿No te acuerdas? —dijo el hombre barrigón que hablaba en representación del resto desde el principio—. El señor Julius sí se acuerda de ti. Se acuerda tanto que hará todo lo que esté en sus manos por tenerte en su poder.
      Julius.
     El estómago me dio un vuelco, trayéndome una fuerte oleada de náuseas.
      En el circo, cuando el Patrón decidió comenzar a vender mi cuerpo sin mi consentimiento, Julius era uno de los más asiduos a mí. Aunque no era el único que hacía al Patrón enriquecerse a mi costa, sí formaba parte de los habituales. Quizá el que más. Llegué a pensar que estaba obsesionado conmigo, haciéndome participar en sus más absolutas perversiones. Creía que, al haber dejado atrás todo ese mundo, me habría librado para siempre de él. Pero, de algún modo, me había encontrado y ahora me estaba reclamando, sabiendo que ya no pertenecía al Patrón. Gente como él está convencida de que el dinero puede comprarlo todo y estaba a punto de demostrarlo.
     Pensar en la posibilidad de caer en las garras de Julius me hizo estremecer de asco y miedo, incluso cuando yo ya no era aquella niña, así que quise comenzar a correr. Sin embargo, Jasper fue más ágil y me agarró por los brazos, sujetándolos a mi espalda.
     —No me vas a joder el negocio, bonita —me susurró al oído. Aquel gesto antes me habría excitado, pero ahora solo sentía una profunda repulsión.
      —¡Suéltame, hijo de puta! —Mi grito hizo eco en aquel entorno natural.
      Noté las miradas de todos los presentes ante mi cuerpo semidesnudo y expuesto. El portavoz de aquellos desgraciados comenzó a acercarse a mí con unos grilletes en las manos.
      —Pórtate bien y todo será más fácil para ti.
     Y una mierda. No volvería a ser el juguete de nadie.
     Entonces, recordé que ahora disponía de una ventaja que, debido a mi personalidad recelosa, nadie conocía.
     Jasper se quedó sin superficie de sujeción cuando mi tamaño disminuyó y mi cuerpo se transformó en el de un buitre. Pude zafarme en el momento.
     —¿Qué cojones...? —exclamó este, retrocediendo un paso.
     Aproveché la sorpresa general para batir las alas y emprender el vuelo, alejándome de allí con gran velocidad, dejando a mis espaldas un festival de gritos e insultos. Y, por el aire, los restos de humedad de mis ojos.

JULIUS
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RE: [Pasado FIC] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido - por Maeve Knox - 30-05-2024, 12:08 PM

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