27-08-2023, 07:53 PM
Yojimbo, contra todo pronóstico, acabó entrando y cabiendo dentro del granero. Pero era tan alto que incluso prendió una de las velas del candelabro que ya no se encendía por razones obvias. Esta madera tenía pinta de prenderse más rápido de lo que canta un gallo. Lo que me hizo pensar: ¿A quién se le ocurre ir por ahí con un fuego en la cabeza? Yo pensaba que claramente era un adorno para lucirse y parecer más deslumbrante. Aunque decirle que apagara eso habría sido como patear un avispero. Espero que no salgamos todos de aquí en llamas, desde luego que la vieja se llevaría un disgusto… si es que todavía se entera de algo, claro.
Era la primera vez que alguien me llamaba carpintera. Yo no lo habría dicho así, pero no estaba de más recibir un elogio. Se le veía tan ilusionado que cualquiera le decía que no. -Sí, y diría más, soy la mejor en todo el pueblo. Decir "en toda la isla" tal vez sería demasiado farol– comenté mientras cruzaba los brazos para hacerme un poco la misteriosa. Puede que me haya dejado llevar un poco con mi respuesta, pero no todos los días dos tipos tan chulos hablaban conmigo y quería parecer interesante. Además, tampoco era mentira del todo; la capacidad la tenía, solo necesitaba cultivarla. Pero de eso ya se encargaría la Jolyne del futuro. Y, además, no era por presumir, pero la puntería era definitivamente mi fuerte.
Me percaté de que Triana no dejaba de mirar mis zapatos. -Si te gustan te puedo conseguir unos iguales, los hace mi viejo – mencioné para intentar animarla ya que noté un aire de desgana, quizás debido al agotador viaje. Era una pena, yo quería pasearme con ellos por la plaza porque seguro que a Helen le daba un infarto si nos veía juntos. A diferencia de Triana, a Yojimbo no pareció gustarle la bebida que nos puso la vieja. Vale que era algo insulsa, pero de ahí a decir que era repugnante había un trecho.
Era la primera vez que alguien me llamaba carpintera. Yo no lo habría dicho así, pero no estaba de más recibir un elogio. Se le veía tan ilusionado que cualquiera le decía que no. -Sí, y diría más, soy la mejor en todo el pueblo. Decir "en toda la isla" tal vez sería demasiado farol– comenté mientras cruzaba los brazos para hacerme un poco la misteriosa. Puede que me haya dejado llevar un poco con mi respuesta, pero no todos los días dos tipos tan chulos hablaban conmigo y quería parecer interesante. Además, tampoco era mentira del todo; la capacidad la tenía, solo necesitaba cultivarla. Pero de eso ya se encargaría la Jolyne del futuro. Y, además, no era por presumir, pero la puntería era definitivamente mi fuerte.
Me percaté de que Triana no dejaba de mirar mis zapatos. -Si te gustan te puedo conseguir unos iguales, los hace mi viejo – mencioné para intentar animarla ya que noté un aire de desgana, quizás debido al agotador viaje. Era una pena, yo quería pasearme con ellos por la plaza porque seguro que a Helen le daba un infarto si nos veía juntos. A diferencia de Triana, a Yojimbo no pareció gustarle la bebida que nos puso la vieja. Vale que era algo insulsa, pero de ahí a decir que era repugnante había un trecho.
Triana fue la única que tuvo consideración con la vieja. -No te preocupes, si creo que esta sorda. Estaba sentada detrás de la barra, inmóvil y con los ojos cerrados. Podría parecerle a cualquiera que la había palmado. Pero yo, que la conocía muy bien, sabía que así era su forma de dormir. Lo que más llamó mi atención fue lo que dijo Yojimbo después. -Un momento, ¿ranatauros? ¿merluzebras? ¿Se supone que son animales de tu isla? ¿De qué isla eres? ¿Hay más animales así? – había conseguido captar por completo mi atención. Tener testimonios de primera mano sobre lo que había en otras islas era algo a lo que no estaba acostumbrada. Los borrachos que cuentan historias suelen acabar perdiendo toda la credibilidad, así que realmente me entusiasmaba poder escucharle. Yo ni siquiera había podido montar en barco.
