03-06-2024, 11:29 AM
Tras activar los poderes de su fruta, Kevin se quedó atento, y con cierto nerviosismo, al comportamiento tanto de la tontatta como de Gideon. La marine, en un acto que dejó atónito al oficinista, alzó su puño para estampárselo a sí misma, preocupando de más al joven Fojobs.- ¡P-pero señorita Ryze!¿A qué ha venido eso?- Pensaba preocupado a la par que daba un paso hacia Ryze para comprobar como estaba y bajo qué razón había obrado de esa manera. Sin embargo, parecía que estaba bien, aclarando que, lo que había hecho, era -de alguna forma- una comprobación de los poderes de Kevin, concluyendo en que los poderes del mismo se activaba animando a las personas, lo cuál le resultaba raro, pero finalizó diciendo que era algo que pegaba con la personalidad de Kevin. Al escuchar esto, el encamisado no pudo evitar ruborizarse y apretar fuertemente su mandíbula. No se lo podía estar creyendo.
Entonces, seguidamente, desplazó su mirada hacia Gideon, para ver que era lo que él estaba sintiendo, diciendo, también, que notaba esos ánimos.- D-de verdad, ¿al fin?- Kevin seguía sin dar crédito a lo que sentía. Habían trascurrido casi 2 años, que se dice muy pronto, intentando averiguar, sin ningún éxito, que tipo de akuma no mi tenía, y es que claro, ¿cómo narices alguien iba a averiguar de forma empírica un poder tan abstracto y ajeno como la fruta de los ánimos? Más tarde buscaría en alguna enciclopedia que akuma no mi se trataba en específico pero, lo que prometía ser una sesión de entrenamiento, se había acabado convirtiendo en una tarde muy especial, junto a los rayos de luz del sol que, poniéndose a sus espaldas, le brindaba una gran calidez. Gideon entonces le dijo que estaría contento al haber dado finalmente con la tecla, bromeando con su antiguo puesto como animador de eventos y proponiendo que invitar a una cena después de volver a la posada y ducharse. Los ojos de Kevin se pusieron acuosos, hasta el punto de que una pequeña lágrima saltó de su ojo.- S-sí... Je je... Finalmente lo conseguimos Gideon, ahora juntos... ¡S-seremos imparables!- Miró entonces tanto a Ryze como a su amigo de forma intermitente.- Señorita Ryze... Amigo Gideon...- Se inclinó hacia delante en señal de reverencia.- ¡M-MUCHAS GRACIAS POR TODO!- Se volvía a erguir, esbozando una dulce y tímida sonrisa.- Y-y ahora volvamos a la posada para ducharnos y cenar...- Comenzó a andar hacia el poblado.- ¡P-pero nada de invitar, Gideon, d-de todo el tema del dinero me encargo yo!-
Y de esta forma, daba fin a aquella tarde dónde todos habían aprendido una valiosa lección. Cuál eran sus fortalezas, sus debilidades, incluso el descubrimientos de sus poderes. Todos estos pequeños pero esenciales aprendizajes, quizás marcarían y serán clave para el futuro del dúo de cazarrecompensas y la pequeña marine. Solo el tiempo lo diría.
Entonces, seguidamente, desplazó su mirada hacia Gideon, para ver que era lo que él estaba sintiendo, diciendo, también, que notaba esos ánimos.- D-de verdad, ¿al fin?- Kevin seguía sin dar crédito a lo que sentía. Habían trascurrido casi 2 años, que se dice muy pronto, intentando averiguar, sin ningún éxito, que tipo de akuma no mi tenía, y es que claro, ¿cómo narices alguien iba a averiguar de forma empírica un poder tan abstracto y ajeno como la fruta de los ánimos? Más tarde buscaría en alguna enciclopedia que akuma no mi se trataba en específico pero, lo que prometía ser una sesión de entrenamiento, se había acabado convirtiendo en una tarde muy especial, junto a los rayos de luz del sol que, poniéndose a sus espaldas, le brindaba una gran calidez. Gideon entonces le dijo que estaría contento al haber dado finalmente con la tecla, bromeando con su antiguo puesto como animador de eventos y proponiendo que invitar a una cena después de volver a la posada y ducharse. Los ojos de Kevin se pusieron acuosos, hasta el punto de que una pequeña lágrima saltó de su ojo.- S-sí... Je je... Finalmente lo conseguimos Gideon, ahora juntos... ¡S-seremos imparables!- Miró entonces tanto a Ryze como a su amigo de forma intermitente.- Señorita Ryze... Amigo Gideon...- Se inclinó hacia delante en señal de reverencia.- ¡M-MUCHAS GRACIAS POR TODO!- Se volvía a erguir, esbozando una dulce y tímida sonrisa.- Y-y ahora volvamos a la posada para ducharnos y cenar...- Comenzó a andar hacia el poblado.- ¡P-pero nada de invitar, Gideon, d-de todo el tema del dinero me encargo yo!-
Y de esta forma, daba fin a aquella tarde dónde todos habían aprendido una valiosa lección. Cuál eran sus fortalezas, sus debilidades, incluso el descubrimientos de sus poderes. Todos estos pequeños pero esenciales aprendizajes, quizás marcarían y serán clave para el futuro del dúo de cazarrecompensas y la pequeña marine. Solo el tiempo lo diría.
