03-06-2024, 03:02 PM
Creí que tras un periodo en cama Yamamura estaría más relajado y solo querría continuar descansando o, tal vez, conocer algo más del lugar en el que nos encontrábamos o por qué nos daban un trato preferente, pero rápidamente me di cuenta de mi error. Sus ánimos estaban por las nubes, apenas se le había pasado por la cabeza que resultaba extraño que aquel mono emperador nos diese todo lo que pedíamos o, si se le había ocurrido pensarlo, no parecía darle importancia. Se había empeñado en montar una fiesta en aquel palacio e invitar a todo el mundo, incluidos los marines y los cazadores, además de los civiles y el resto de piratas. No sabía de dónde había sacado una idea tan estúpida. Tenía que ser cosa de la dolencia por la que acababa de pasar, tal vez se hubiese dado un golpe en la cabeza o la fiebre le hubiese afectado más de lo que parecía. Por si acaso, decidí vigilarle de cerca para que no hiciese ninguna tontería.
Le seguí por las calles de la ciudad, aunque manteniendo las distancias. Mientras caminaba iba invitando a varias personas para que le siguiesen y, por algún motivo, todos le hacían caso. Por el momento, no me parecía algo completamente descabellado, así que me limité a acompañarles a un par de metros de distancia hasta que la comitiva adquirió un tamaño considerable. Estaba a punto de pararle los pies cuando pareció encontrar el lugar que estaba buscando, una especie de bar o taberna. La turba de skypieanos, lunarians y birkanianos entraron de golpe tras Yamamura y yo tras ellos. El interior era casi tan cutre como el exterior, candelabros colgantes, cabezas de animales, olor a alcohol barato, música estruendosa y mesas alargadas de madera que parecían más pegajosas que las manos de un niño comiendo algodón de azúcar.
Yamamura estaba más animado que nunca, se opuso a que el dueño echase a algunos de los que venían con nosotros y nos invitó en nombre de Zarutsuki. Estaba convencida de que el emperador no había tenido nada que ver en esto. —¡Oye! —le grité esperando que me escuchase para frenar aquella locura, pero el capitán estaba a varios metros. Además, parecía que otra persona que se encontraba más cercana a él también estaba intentando llamar su atención. Al fijarme, me percaté de que se trataba del pirata de los juegos, Garnet, el compañero de Sasha. Iba vestido diferente, pero su aspecto era inconfundible.
Me acerqué a ellos para saludar, pero primero agarré a Yamamura de la manga de su camiseta y pegué un tirón hacia abajo para captar su atención. No quería interrumpirle, pero era un asunto urgente. —Una ronda y nos vamos. Como el mono se enfade y nos quiera cobrar por todo lo que hemos gastado estamos jodidos —le dije para fuese consciente de que el emperador ya se había gastado en nosotros mucho más dinero del que tendríamos en nuestra vida —. Hola —le dije al pelirrojo para saludarle, buscando con la mirada alrededor para comprobar si reconocía alguna cara más.
Le seguí por las calles de la ciudad, aunque manteniendo las distancias. Mientras caminaba iba invitando a varias personas para que le siguiesen y, por algún motivo, todos le hacían caso. Por el momento, no me parecía algo completamente descabellado, así que me limité a acompañarles a un par de metros de distancia hasta que la comitiva adquirió un tamaño considerable. Estaba a punto de pararle los pies cuando pareció encontrar el lugar que estaba buscando, una especie de bar o taberna. La turba de skypieanos, lunarians y birkanianos entraron de golpe tras Yamamura y yo tras ellos. El interior era casi tan cutre como el exterior, candelabros colgantes, cabezas de animales, olor a alcohol barato, música estruendosa y mesas alargadas de madera que parecían más pegajosas que las manos de un niño comiendo algodón de azúcar.
Yamamura estaba más animado que nunca, se opuso a que el dueño echase a algunos de los que venían con nosotros y nos invitó en nombre de Zarutsuki. Estaba convencida de que el emperador no había tenido nada que ver en esto. —¡Oye! —le grité esperando que me escuchase para frenar aquella locura, pero el capitán estaba a varios metros. Además, parecía que otra persona que se encontraba más cercana a él también estaba intentando llamar su atención. Al fijarme, me percaté de que se trataba del pirata de los juegos, Garnet, el compañero de Sasha. Iba vestido diferente, pero su aspecto era inconfundible.
Me acerqué a ellos para saludar, pero primero agarré a Yamamura de la manga de su camiseta y pegué un tirón hacia abajo para captar su atención. No quería interrumpirle, pero era un asunto urgente. —Una ronda y nos vamos. Como el mono se enfade y nos quiera cobrar por todo lo que hemos gastado estamos jodidos —le dije para fuese consciente de que el emperador ya se había gastado en nosotros mucho más dinero del que tendríamos en nuestra vida —. Hola —le dije al pelirrojo para saludarle, buscando con la mirada alrededor para comprobar si reconocía alguna cara más.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
