03-06-2024, 09:07 PM
Después de un intenso día de entrenamiento, llegó a la cabaña donde se alojaba y se dio un baño da agua caliente. Se desnudó y metió su enorme cuerpo en la bañera que había llenado de agua y a la que había añadido sal para aliviar la tensión de sus músculos. Tan pronto como sus miembros se sumergieron en el agua salada, sintió como un calambre generalizado al relajarse su potente musculatura. El vapor hizo que su mente entrara también en un estado de relajación tal que estuvo a punto de quedarse dormido.
Estuvo como veinte minutos sin pensar en nada, solo concentrado en su propia respiración, hasta que el agua empezó a sentirse fría. Entonces empezó a frotar su cuerpo con jabón para quitarse la mugre del entrenamiento. Hacía todo aquello en aquel estado de semi-inconsciencia, sin pensar, de manera mecanizada. Tras eso, se aclaró el cuerpo y sintiéndose más ligero y limpio, salió de la bañera y se secó, enrollándose una toalla en torno a la cintura.
-Ahora que ya estoy limpio, una cervecita para relajarme.
Fue el refrigerador y sacó una botella de tercio de cerveza, que destapó con sus propias manos. Se acercó a una hamaca que tenía en medio de la salita y se tumbó con la cerveza en una mano y un cigarro en la otra. Estaba tan relajado que ni se paró a pensar en el entrenamiento. Aquel era su momento de paz, no quería agobiarse con su esgrima, el control de sus espadas y demás. En realidad, no tenía mucha importancia puesto que había terminado aquel día muy satisfecho, ya que había conseguido dominar su nueva katana de manera individual, al día siguiente ya llegaría el siguiente paso.
Continúo con su momento de relax, bebiendo su cerveza y sus músculos, a pesar del baño, seguían sobrecargados; quizá si se había excedido con el entrenamiento. Debería usar el ungüento relajante que tenía en su petate para darse unas friegas y unos masajes al menos en las piernas y los brazos; aunque era algo complicado hacerlo uno para si mismo. Además no podría masajearse la espalda y la zona lumbar era una de las más trabajadas en ese día. Pero era algo a lo que estaba acostumbrado, prácticamente siempre había estado solo así que había aprendido a cuidar de si mismo desde hacía mucho, desde la muerte de sus padres.
No solía pensar mucho en eso, pero no pudo evitarlo y su mirada se posó de inmediato en Yamigiri. Aquella katana era su vínculo con sus padres. Se preguntaba de donde la habrían sacado porque no parecía una katana corriente ni mucho menos, pero no tenía ni idea de donde procedería ni quien había sido el forjador. Aquella historia le intrigaba, y, si podía averiguaría todo lo que pudiese de su espada. Era algo que le parecía importante para terminar de ser uno con ella, así que si eso le llevaba a ser más fuerte, sin duda merecía la pena la investigación. No tenía ni idea de como empezar, pero si estaba muy interesado en conocer todo lo posible de su katana.
Estuvo como veinte minutos sin pensar en nada, solo concentrado en su propia respiración, hasta que el agua empezó a sentirse fría. Entonces empezó a frotar su cuerpo con jabón para quitarse la mugre del entrenamiento. Hacía todo aquello en aquel estado de semi-inconsciencia, sin pensar, de manera mecanizada. Tras eso, se aclaró el cuerpo y sintiéndose más ligero y limpio, salió de la bañera y se secó, enrollándose una toalla en torno a la cintura.
-Ahora que ya estoy limpio, una cervecita para relajarme.
Fue el refrigerador y sacó una botella de tercio de cerveza, que destapó con sus propias manos. Se acercó a una hamaca que tenía en medio de la salita y se tumbó con la cerveza en una mano y un cigarro en la otra. Estaba tan relajado que ni se paró a pensar en el entrenamiento. Aquel era su momento de paz, no quería agobiarse con su esgrima, el control de sus espadas y demás. En realidad, no tenía mucha importancia puesto que había terminado aquel día muy satisfecho, ya que había conseguido dominar su nueva katana de manera individual, al día siguiente ya llegaría el siguiente paso.
Continúo con su momento de relax, bebiendo su cerveza y sus músculos, a pesar del baño, seguían sobrecargados; quizá si se había excedido con el entrenamiento. Debería usar el ungüento relajante que tenía en su petate para darse unas friegas y unos masajes al menos en las piernas y los brazos; aunque era algo complicado hacerlo uno para si mismo. Además no podría masajearse la espalda y la zona lumbar era una de las más trabajadas en ese día. Pero era algo a lo que estaba acostumbrado, prácticamente siempre había estado solo así que había aprendido a cuidar de si mismo desde hacía mucho, desde la muerte de sus padres.
No solía pensar mucho en eso, pero no pudo evitarlo y su mirada se posó de inmediato en Yamigiri. Aquella katana era su vínculo con sus padres. Se preguntaba de donde la habrían sacado porque no parecía una katana corriente ni mucho menos, pero no tenía ni idea de donde procedería ni quien había sido el forjador. Aquella historia le intrigaba, y, si podía averiguaría todo lo que pudiese de su espada. Era algo que le parecía importante para terminar de ser uno con ella, así que si eso le llevaba a ser más fuerte, sin duda merecía la pena la investigación. No tenía ni idea de como empezar, pero si estaba muy interesado en conocer todo lo posible de su katana.
