03-06-2024, 10:09 PM
Eva, tras terminar de susurrar a Erika, recibió el impacto de un chorretazo de lo que en un principio pensó que era agua. Se quedó unos instantes perpleja, aunque el golpe no fue lo suficientemente fuerte para hacerle daño, limpiando con una mano el líquido de su cara y valorándolo. Era ligeramente viscoso y completamente negro, y además olía a pescado pocho.
—¡Serás guarra, púlpara! ¿Te hace idea de lo que me va a costar sacar estas manchas? —gritó la joven, enfurecida por ello.
Al mirar a su alrededor, Erika se encontraba ahora al otro lado de la sala y amenazaba de nuevo con hacer estallar el lugar si no se rendía. Eva miró a su alrededor, tal vez esa cefalópoda no estaba tirando un farol. Al menos, era cierto de que había volado por los aires el escenario, de aquello no tenía dudas.
—Primero que todo, la primera puta aquí eres tú. —dijo mientras se acercaba a una de las neveras con las manos en alto— Seguro que has prometido hacerle un buen trabajo en los bajos al chaval alado a cambio de que te invitase y pagase la cuenta.
Suspiró, apoyando la espalda contra la estantería y manteniendo las manos en alto. Si iba de farol, se arrepentiría, pero no más que si hacía volar de verdad aquella sala, que estaba cerca de los tubos de combustible. Ya era un milagro que no hubiesen salido todos volando por la que armó en el escenario, arriesgarse más ya no solo acabaría con el proyecto de Olmaz, sino también con su vida.
—Y segundo, no tengo ni la más remota y puñetera idea de parar este armatoste caminante. Pero una cosa te prometo, como des un paso más hacia la puerta por donde ha salido tu chulo, te arrancaré las patas esas escurridizas que tienes y haré unos Takoyaki de puta madre. Avisada estás.
El doctor mantuvo la frente arrugada mientras Shoto discurría, mencionando que Eva estaba ocupada con otra mujer. Apretó los dientes al escucharlo y los dos científicos pararon de teclear para mirarlo.
—Vosotros a lo vuestro. —dijo y con un ligero movimiento de cabeza a sus dos compinches y avanzó hasta quedarse ante el joven alado, mirándolo a los ojos desde su misma altura cuando este se presentó.
En las pantallas, se veían distintos cálculos de velocidad, cifras de combustible y muchos valores variados que cambiaban cada segundo actualizándose. Lo más destacable, era que en todas las pantallas, en el lado inferior derecho aparecían las letras A.N., en todas y cada una de ellas, como si de una firma se tratara. Cuando Shoto le ordenó que descendieran, con la amenaza de que saldrían volando, la expresión del hombre cambió a una más “amigable”, si es que podía llamarse así.
—¿Voladora? ¿Que descienda? Huriahuriahuria —rio el hombre ante la pregunta— Estás muy equivocado, jovencito. La mole sobre la que hablas, es una base móvil caminante, no una voladora. ¿Qué clase de disparate estás diciendo?— El hombre caminó hasta colocarse ante la mesa cubierta por papeles y le lanzó uno a Shoto casi a la cara.
—Esos son los planos de la maravilla sobre la que estás, una que yo mismo he creado con ninguna ayuda más que mi cerebro. Su forma cambia a voluntad, controlando cada una de sus partes móviles desde esta sala. —continuó diciendo el hombre, girando hacia Shoto y gesticulando con las manos a medida que hablaba con orgullo— Nadie, y repito, nadie más en el mundo ha sido capaz de semejante portento antes, ni siquiera esos malditos bastardos de la Asociación Neurona… Y lo siento, pero por muy amables que sean tus palabras, no vamos a detenernos cuando estamos a punto de llegar a nuestro destino. Nos esperan unos clientes muy valiosos y la estadística está de nuestra parte, como bien comprenderás.
El hombre entrecerró los ojos, llevándose una mano al mentón mirando a Shoto de arriba abajo.
—¿Decías que eras científico e ingeniero? Y que te llamabas… ¿Shoto? —preguntó el doctor y después abrió sus manos a los lados— ¿Sabes qué? Nunca vienen mal un par de manos trabajadoras y cerebros capaces. Esto es solo el principio de lo que tengo planeado, y una vez lleguemos a nuestro destino, tendré en mis manos más dinero del que podrías imaginar. Y todo ese dinero para invertirlo en la ciencia.
El hombre cruzó ambos brazos y extendió su mano derecha hacia adelante con una mirada resolutiva.
—Uníos. Tú y tu novia. Te dejaré trabajar en mis proyectos si veo que das la talla.
—¡Serás guarra, púlpara! ¿Te hace idea de lo que me va a costar sacar estas manchas? —gritó la joven, enfurecida por ello.
Al mirar a su alrededor, Erika se encontraba ahora al otro lado de la sala y amenazaba de nuevo con hacer estallar el lugar si no se rendía. Eva miró a su alrededor, tal vez esa cefalópoda no estaba tirando un farol. Al menos, era cierto de que había volado por los aires el escenario, de aquello no tenía dudas.
—Primero que todo, la primera puta aquí eres tú. —dijo mientras se acercaba a una de las neveras con las manos en alto— Seguro que has prometido hacerle un buen trabajo en los bajos al chaval alado a cambio de que te invitase y pagase la cuenta.
Suspiró, apoyando la espalda contra la estantería y manteniendo las manos en alto. Si iba de farol, se arrepentiría, pero no más que si hacía volar de verdad aquella sala, que estaba cerca de los tubos de combustible. Ya era un milagro que no hubiesen salido todos volando por la que armó en el escenario, arriesgarse más ya no solo acabaría con el proyecto de Olmaz, sino también con su vida.
—Y segundo, no tengo ni la más remota y puñetera idea de parar este armatoste caminante. Pero una cosa te prometo, como des un paso más hacia la puerta por donde ha salido tu chulo, te arrancaré las patas esas escurridizas que tienes y haré unos Takoyaki de puta madre. Avisada estás.
El doctor mantuvo la frente arrugada mientras Shoto discurría, mencionando que Eva estaba ocupada con otra mujer. Apretó los dientes al escucharlo y los dos científicos pararon de teclear para mirarlo.
—Vosotros a lo vuestro. —dijo y con un ligero movimiento de cabeza a sus dos compinches y avanzó hasta quedarse ante el joven alado, mirándolo a los ojos desde su misma altura cuando este se presentó.
En las pantallas, se veían distintos cálculos de velocidad, cifras de combustible y muchos valores variados que cambiaban cada segundo actualizándose. Lo más destacable, era que en todas las pantallas, en el lado inferior derecho aparecían las letras A.N., en todas y cada una de ellas, como si de una firma se tratara. Cuando Shoto le ordenó que descendieran, con la amenaza de que saldrían volando, la expresión del hombre cambió a una más “amigable”, si es que podía llamarse así.
—¿Voladora? ¿Que descienda? Huriahuriahuria —rio el hombre ante la pregunta— Estás muy equivocado, jovencito. La mole sobre la que hablas, es una base móvil caminante, no una voladora. ¿Qué clase de disparate estás diciendo?— El hombre caminó hasta colocarse ante la mesa cubierta por papeles y le lanzó uno a Shoto casi a la cara.
Documento
—Esos son los planos de la maravilla sobre la que estás, una que yo mismo he creado con ninguna ayuda más que mi cerebro. Su forma cambia a voluntad, controlando cada una de sus partes móviles desde esta sala. —continuó diciendo el hombre, girando hacia Shoto y gesticulando con las manos a medida que hablaba con orgullo— Nadie, y repito, nadie más en el mundo ha sido capaz de semejante portento antes, ni siquiera esos malditos bastardos de la Asociación Neurona… Y lo siento, pero por muy amables que sean tus palabras, no vamos a detenernos cuando estamos a punto de llegar a nuestro destino. Nos esperan unos clientes muy valiosos y la estadística está de nuestra parte, como bien comprenderás.
El hombre entrecerró los ojos, llevándose una mano al mentón mirando a Shoto de arriba abajo.
—¿Decías que eras científico e ingeniero? Y que te llamabas… ¿Shoto? —preguntó el doctor y después abrió sus manos a los lados— ¿Sabes qué? Nunca vienen mal un par de manos trabajadoras y cerebros capaces. Esto es solo el principio de lo que tengo planeado, y una vez lleguemos a nuestro destino, tendré en mis manos más dinero del que podrías imaginar. Y todo ese dinero para invertirlo en la ciencia.
El hombre cruzó ambos brazos y extendió su mano derecha hacia adelante con una mirada resolutiva.
—Uníos. Tú y tu novia. Te dejaré trabajar en mis proyectos si veo que das la talla.
Aclaraciones

![[Imagen: Howls-Castle-Wireframe-Turrets.png]](https://images.squarespace-cdn.com/content/v1/56ba85d9cf80a17a6f304b72/1614277276271-HXTR0LE2MBJXSM7CM2GY/Howls-Castle-Wireframe-Turrets.png)