[Pasado FIC] [+18] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido
#8
     Fue complicado volar en mi estado de embriaguez, aunque no iba tan mal como para no controlar el rumbo, que era lo más lejos posible de allí. No conocía la isla, así que tuve que improvisar. En mi interior, un revoltijo de intensas emociones parecían pesarme como un cargamento de losas: rabia, traición, vergüenza, desengaño, ira. Todos ellos convergían en el mismo punto dentro del pecho, el lugar reservado para el corazón. El mío, cada vez más oscuro.
     Grité. De mi garganta de buitre tan solo salió un fuerte graznido.
     Volé hasta que me topé con el primer pueblo, desconociendo su nombre. Tampoco me importaba. Me posé en el punto más alto de la torre del campanario, porque todo pueblo que se precie posee un templo dedicado a su dios, sea este cual sea. Previsible en el ser humano. Una suave brisa mecía mis plumas, como queriendo apaciguar el infierno que se había desatado en mi interior.
      ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¿Cómo pude no haberlo previsto?
      Pero ¿cómo habría podido hacerlo?
     Durante meses no me había llegado indicio alguno de que podía ocurrir algo así. Lynette no me soportaba, y aunque al principio me incomodaba, me importaba una mierda la aprobación de esa hija de puta. Pero, al menos, la tipa iba de frente. Jasper había resultado ser un hijo de puta aún mayor y ni siquiera lo había visto venir. ¿Venderme al pedazo de cabrón que me había utilizado durante meses para llevar a cabo sus fantasías más oscuras? Había escapado del circo del Patrón a los catorce años. Nadie, nunca, jamás, debía conocer la perversión humana en edades tan tempranas. Los niños y niñas son lo único puro que se debe proteger, antes de que la sociedad los corrompa y los convierta en un pedazo de mierda más en la rueda del sistema.
     ¿Y si lo hubieran conseguido? ¿Y si hubiesen logrado llevarme con Julius? No habría regresado el averno, eso seguro. Los habría matado a todos, o muerto yo en el intento. Mejor muerta que encadenada ante los caprichos de aquel puto enfermo.
     Muerte.
     Ese término era lo único que aparecía en mi mente una y otra vez, en un bucle obsesivo que, en aquel campanario, me asediaba. Muerte a ese hijo de la grandísima puta del que estaba enamorada y que había intentado cambiarme por berries a un hijo de puta aún mayor. Lo bueno de todas aquellas emociones ígneas que me abrasaban era que habían pulverizado todo rastro de estúpido enamoramiento, haciendo que viese a aquel rubio como lo que verdaderamente era: un puto desgraciado.
      Ígneo. Abrasar. Pulverizar.
     Quizá la mejor forma de cobrarme mi venganza fuese haciéndole sentir por fuera lo que yo experimentaba por dentro.
      Aguardé un par de horas, inmóvil como una estatua, dejando que todo el dolor se extendiese por cada célula de mi cuerpo, en mi opinión merecido por haber sido tan idiota de confiar en alguien. Por eso y porque conocía las rutinas de playa: hogueras, cena, alcohol, regresar a dormir al barco. Siempre. Se reprendía a quien se quedaba dormido en la arena, pues el barco era lo más importante y todos y cada uno de nosotros debía protegerlo con su vida. Ellos, no nosotros. Yo ya no formaba parte de esa gente.
      Ahora que conocían mi secreto, debía llevar a cabo mi reciente plan esa misma noche. Ya era raro encontrar ejemplares de buitre en la mayoría de las islas, y el hecho de que fuese albino apuntaba en mi dirección como una flecha luminosa. Querrían darme caza seguro. Pues bien, no les regalaría tal satisfacción.
      Con la mente más despejada por el transcurso de las horas, emprendí el vuelo de nuevo, regresando al lugar que había supuesto un antes y un después aquella noche. Volaba más tranquila que en la huida, recuperando una sangre fría que me acompañaría con más frecuencia desde ese momento en adelante. Al llegar a la playa, tal y como esperaba, se encontraba vacía —salvo por los restos de comida y de botellas— y con los rescoldos de las hogueras. Bien, me servía. Sin perder mi forma animal, me acerqué a una de las maderas y, con la pata rosada, la azucé para avivar el fuego y prender de nuevo el palo. Me llevó unos cuantos minutos, durante los cuales estuve alerta por si aparecía algún indeseable. La suerte, sin embargo, me sonrió, y pronto estuve sujetando una pequeña antorcha.
     Si alguien veía la llama, me importaba un mierda, pues sería cuestión de segundos que esta se propagase por el barco. El fuego y la madera son grandes amantes.
      Me elevé en el aire, me aproximé al navío.
     Lo primero que prendí fue la bandera. Luego, dejé caer la antorcha sobre la cubierta. Borrachos como estaban, los gritos tardaron más de la cuenta en aparecer, cuando ya era demasiado tarde como para sofocar el incendio con éxito. Demasiado tarde para aquellos en quienes el alcohol había hecho más estragos: es decir, la mayoría. Pronto, comenzó a oler a carne quemada y, volando a una altura suficiente como para que no me alcanzasen las llamas, me deleité con el aroma. Casi lo sentí por mis antiguos compañeros, aquellos que sí me habían tratado bien. Pero, en mi sonriente locura, pensé que una manzana podrida podría envenenar todo el cesto, así que fui drástica.
     Sentí una satisfacción orgásmica cuando, desde las alturas, vi cómo Lynette comenzaba a arder mientras intentaba extinguir las llamas de los ropajes de Jasper. Pronto, sus cuerpos se fundieron con el resto del fuego. Si hubo alguien que se salvó saltando al agua, me causó absoluta indiferencia. Quizá nunca se enterasen de qué había sucedido en realidad, pero si lo hiciesen, eso les advertiría de que a mí no se me jode.
     No pensé en el grupo de lacayos de Julius. Si alguna vez me los volvía a encontrar, actuaría en consecuencia, dándoles un destino de desgracia similar.
     Es fácil que alguien pueda pensar que el castigo infligido fue desproporcionado al crimen cometido. No por Jasper, sino por todos los demás que perecieron en aquel barco. Tal vez. Supongo que querrán rendir cuentas conmigo cuando nos veamos en el infierno. Hasta entonces, que ardan.

---------------------------------------------------------- FIN DEL FIC ----------------------------------------------------------
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RE: [Pasado FIC] - El castigo infligido es desproporcionado al crimen cometido - por Maeve Knox - 06-06-2024, 07:18 PM

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