[Presente Absoluto] - Todo lo que sube, baja
#7
Parecía que Karl se tranquilizó, el poder volar si la cosa se complicaba me había parecido algo lógico, pero quizás el miedo le había impedido pensar con claridad en aquel momento. Tras mi propuesta a Karl, Sephi sugirió que tal vez él tomaba la oferta de agarrarse a mí, a lo que respondí girando la cabeza hacia él alzando la ceja y con una sonrisa burlona y después me carcajeé cuando Karl le espetó un insulto por hablar así. Ya preparados todos, Sephi alzó la voz para indicar que era hora de partir. Preparada y con emoción, me agarré fuerte mientras el barco se acercaba al borde a través del mar de nubes. Una vez ahí se inclinó y comenzamos a descender en caída libre.

—¡¡¡ALLÁ VAAMOOOOS!!! —grité sin cerrar los ojos notando la adrenalina inundando mi cuerpo y sonriente.

No pasó mucho hasta que casi de golpe, el barco frenó la caída y pasamos a un descenso suave. Levanté la cabeza tan rápido como mi cuerpo fue capaz, con el pelo alborotado y casi perdiendo la goma, que recogí aún con la cabeza inclinada. Sobre nosotros, el pequeño pulpo se había hinchado hasta tener un tamaño superior a nuestra embarcación. Karl, a mi lado, estaba emocionada como yo y me dio la razón sobre que era un método seguro.

—¡Ha sido la p… —me interrumpí antes de decir algo poco propio de mí y carraspeé antes de continuar— ¡Ha sido maravilloso! Absolutamente increíble. Claro que sí, Karl. Siempre tengo la razón, ¿sabes? Shshshshsh A ver cuanto tardamos en llegar abajo, aunque no creo que sea demasiado. Probablemente, unos minutos más. No creo que mucho más, ¿no, Sephiroth? —pregunté emocionada por el descenso todavía sonriente.

Una bandada de gaviotas nos recibieron al cabo de un momento, dejando caer sobre nosotros los periódicos del día.

—Oh, que bien. Vamos a ver que dicen sobre mi magnífica actuación en los juegos, seguro que cubro la portada. —dije recogiendo uno de estos al vuelo con un saltito.

Por desgracia, y seguro que se debía a una equivocación, mi imagen no estaba en la portada. En su lugar había una noticia sobre el Levely.

—Qué extraño, sí. —respondí a Joe que comentaba la primera noticia— Diría que más bien un año, un año y un poquito. Pero no pensaba que empezasen con tanta antelación… —comenté a la vez que giraba la página.

Leí notícia tras notícia hasta que Joe mencionó que saliamos en una de ellas.

—Eh, Comodoro, sales genial en la… —paré en cuanto comencé a leer el contenido.

Releí línea tras línea una y otra vez, pero nada de lo que ponía tenía sentido. Fruncí el ceño enojada por no ser capaz de comprender lo que pasaba. Karl me preguntó cuanto tiempo habían estado dormidos a lo que me quedé en silencio, pensando y analizando. El pelo, las uñas, la ropa, miré una cosa tras otra intentando asegurarme, pero no encontré ningún signo de que realmente hubiese pasado ese tiempo. El comodoro se dirigió a su despacho, dejando caer su sigarro al suelo el cual recogí para dar unas caladas mientras íbamos hacia allí. No era muy dada a fumar, pero necesitaba sacar humo por algún lado que no fueran mis orejas de tanto pensar.

Calada tras calada, escuché atentamente a la conversación, de verdad parecía que aquello era real. En un principio ni siquiera creyeron al Comodoro cuando se identificó. Tras una serie de preguntas parecieron aceptar su identidad y sin responder a sus preguntas colgaron tras decirnos nuestro próximo destino. Se quedó perplejo y confundido tras la revelación y a Karl le afectó todavía más, tanto que se puso a vomitar en una papelera. Di la última bocanada al cigarro y lo apagué en un cenicero que había en una estantería. Me crucé de brazos, apoyando el mentón sobre una de las manos, todavía de cara al mueble.

—Esto… Chicos, escuchad porque es importante. —dije y después me giré con cara seria y la frente arrugada con preocupación— Entiendo que no me creáis cuando os diga esto, yo tampoco lo haría. —continué extendiendo una mano hacia ellos— Mientras estábamos en Shandora, aproveché para visitar una librería para aprender más sobre el lugar, me encanta leer, ¿sabéis? —suspiré a la vez que clavaba la mirada fija en un punto del suelo— En aquella extraña biblioteca dorada, encontré un libro que apenas era legible, sin duda uno muy antiguo. Me pareció curioso que lo guardasen siendo tan antiguo, puesto que solo trataba sobre historias de sus tierras, cuentos en su mayoría, que hablaban de serpientes gigantes traga campanas, leyendas sobre nubes multicolores… —hice una pausa dramática— e incluso maldiciones. —levanté la vista, con algo de miedo en los ojos y miré a mis tres compañeros a la cara, uno por uno— Una de ellas hablaba sobre los Ñordikis, aquellos pájaros enormes y marrones que vimos al desembarcar, ¿sabéis? —pregunté mientras caminaba por el despacho hasta sentarme en la silla del comodoro y reposaba los codos sobre el escritorio— No… —me dije a mí misma negando con la cabeza— Estoy convencida de que tiene que haber otra explicación, pero no puedo quedarme esta información para mí. Hablaba de una joven, una niña que era muy bromista y que decidió darles un susto a sus padres escondiéndose en el bosque. Cuando los padres descubrieron que se había ido, avisaron a sus vecinos y juntos fueron en su búsqueda, pero nadie la encontró… —volví a suspirar negando con la cabeza— Hasta al cabo de exactamente un año. La niña volvió por si sola a casa, pero la encontró vacía. Para ella, apenas habían pasado unas horas, pero al parecer, todo un año había transcurrido. Durante ese tiempo sus padres habían fallecido, fruto de una enfermedad típica de la zona. Los aldeanos la repudiaron y echaron, decían que era una mentirosa. La niña volvió al bosque llorando y al cabo de un rato apareció una bandada de Ñordikis, que se jactaron de su sufrimiento con su extraño y característico graznido. Según la historia, los Ñordikis son capaces de maldecir a la gente y paralizarlos en el tiempo durante exactamente un año.

Me levanté, negando con la cabeza y fui a salir por la puerta, pero antes me giré para decir una última frase.

—Seguramente sea solo una historia que contaban a los niños para que no se acercasen a los Ñordikis, no parecen demasiado amigables. —avancé un paso más— Pero el mundo está lleno de secretos y cosas extrañas, como las akuma no mi. Tal vez… la maldición del Ñordiki sea real, ¿sabéis? —terminé de decir y me fui a mi habitación.



Karmas


Mensajes en este tema
RE: [Presente Absoluto] - Todo lo que sube, baja - por Ikirami - 08-06-2024, 11:30 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 3 invitado(s)