09-06-2024, 07:14 PM
El momento en que se acercó, levantando su brazo para coger su sombrero, intenté, con moderado éxito, mantener la compostura, no llegué a encogerme pero sí que se acentuó por un instante el temblor de mi brazo, pero se calmó al sentir que solamente buscaba tomar de nuevo lo que era suyo. El momento me pareció eternizarse, ¿Estaría preparando una trampa o poniéndome a prueba de alguna manera? No podía ceder, por mucho que era evidente que no tenía nada que hacer contra ella. No recordaba casi nada de la prueba en la que se coronó como ganadora, mi mente se nubló en ese momento y solo pude escuchar como se le concedió la victoria cuando El Dirigente dio por acabada la intervención de los participantes, y si no me fallaba la memoria con holgada diferencia, y yo había quedado segunda en una prueba que ni siquiera había evaluado mis capacidades físicas, que a la vista saltaba que no eran nada fuera de lo normal, como podrían serlo en el caso de la rubia o mis compañeros. Eventualmente me empecé a relajar, viendo que parecía estar observando, más que analizando, me sentía observada, pero no era una sensación nueva para mi, ni tampoco desagradable, al contrario, me resultaba vigorizante, me ayudaba a convencerme de que tenía cierto control sobre la situación.
Viendo que parecía no tener intenciones hostiles contra mí y comenzaba a destensar su cuerpo decidí alzar la vista para mirarla, en el momento en el que tomó su complemento para protegerse de nuevo del Sol, agradeció que se lo hubiera acercado mientras lo colocaba, solo asentí, intentaba mirarla a los ojos, pero las cicatrices que la cubrían llamaban poderosamente mi atención, despertaban una curiosidad infantil en mi que me resultaba incluso vergonzosa de admitir, una serie de pensamientos se arremolinaron en mi cabeza y culminaron provocando en mí una suave sonrisa cuando dijo que su sombrero sabía elegir la compañía, eso hizo que pudiera finalmente respirar tranquila, pues parecía que o bien no me había reconocido, o le daba igual quien era, en cualquier caso me beneficiaba. — Desde luego que lo tiene si se queda contigo. — añadí, y entonces confesó que simplemente quería tener un momento de desconexión, cosa que podía entender, era el mismo motivo por el que yo estaba en la costa también. Cuando me pidió crema asentí con la cabeza, dándole la espalda por un segundo para agacharme flexionando mis piernas y tomar la botella que traía conmigo, acercándosela como había hecho con el sombrero momentos antes, — Ten, hay de sobra para ambas. — aclaré, no era mentira, había pensado en echarme varias veces por eso me había asegurado de que hubiera suficiente como para cubrir mi cuerpo más de una vez, claro que no había comparación entre mi tamaño y el de la que esperaba que se convirtiera en mi acompañante.
— Por cierto… — comencé, con una timidez impropia de mi y que me resultaba bastante incómoda y me hacía sentir estúpida, — No nos han presentado correctamente. — dije, con una breve pausa para tomar aire, estaba convencida por su forma de hablar al pedirme el protector solar de que si no me había reconocido al menos tenía una idea bastante cercana de quién era y para quién trabajaba. — Soy la señ-- — y callé. No, ya no era la “señorita” de una mansión como una vez fui, y aún tenía que acostumbrarme a ello. — Chloe. Chloe Dendro. — tendí mi mano ofreciendo la parte anversa de mi mano derecha, una costumbre difícil de perder, casi un acto reflejo después de tanta fiesta entre la élite de mi antigua isla, pero la situación era diferente ahora, no me había dado cuenta pero ahora le estaba ofreciendo mi mano a una pirata.
