09-06-2024, 11:15 PM
No entendí nada.
Cierto es que ahora, al menos en el cuartel General, sabían que estábamos vivos y a salvo. Pero a pesar de ello, lo de que pasó un año realmente en el tiempo, seguía comiéndome la cabeza. Karl se puso a chillar y llorar como una cría pequeña, cosa que no ayudaba a mantener la calma — Cálmate, Karl, no es el momento — Dije seriamente, sin apartar la mirada del periódico. Tras esto, Ikirami se puso a contar una historia que leyó en una biblioteca de la ciudad del cielo.
Parecía un tipo de fábula o cuento, o incluso leyenda sobre una niña pequeña, que por querer gastar una broma a sus padres, se escapó de casa, y lo que para ella fueron horas, para el resto fue un año, aparentemente por una maldición de los Ñordikis, los pájaros enormes que vimos cuando llegamos a la isla — Visto lo visto allí arriba yo me creo ya cualquier cosa, honestamente... — Dije aun mirando el periódico. Suspiré justo cuando Sephi entró en la sala, diciendo que no queria dejar el timón solo por lo que pudiera pasar, pidiendo una explicación — Resumiéndote, parece ser que en la isla del cielo hemos estado una semana... Pero realmente, aquí abajo, en nuestros mares, ha pasado un año — Le enseñé la noticia a Sephi — Es por eso que todo el mundo ha pensado que estábamos desaparecidos — Terminé de comentarle — De todas maneras, al menos ya saben que estamos bien y tenemos un nuevo destino, Momoiro. Por mucho que pensemos una explicación, creo que no se nos escapa de las manos — Dije mientras me daba la vuelta — Así que no le demos más vueltas — Sentencié mientras volvía a salir a la cubierta del barco — Te encargo a ti que lleguemos bien a nuestro destino, amigo — Le comenté a Sephi para acabar aquel jaleo.
Mientras salía, pasé directamente a ver los carteles de 'Se busca'. De nuevo, caras conocidas, y alguna que otra nueva. Otra vez la rabia me invadía por dentro, pues algunas de aquellas caras estuvieron delante de mí en el torneo de Zarutsuki. Yojimbo, Sasha, Garnet, Triana ... Si los vientos soplaban a nuestro favor, nos encontraríamos a algunos de ellos en nuestro siguiente destino, Momoiro. Pero por el momento, no quería pensarlo mucho. Demasiadas emociones en un momento. Volví a encenderme un cigarro con mi zippo con el estampado del pulpo y mirar de nuevo aquella vista del cielo, cayendo hacia nuestro mar lentamente.
— Momoiro. Encima, nos espera una nueva compañera para la División 21 — Dije lentamente, en un tono de voz bajo, como si me hablase a mí mismo.
El barco acabó por llegar a nuestro mar, donde se posó como una mariposa sobre el agua, sin causar ningún tipo de problema. Una vez, de nuevo aquí, Sephiroth puso rumbo a Momoiro, la siguiente isla. No dejábamos de avanzar, y las cosas se pondrían cada vez más difíciles y complicadas, pero yo seguía en mi mente con el mismo pensamiento de siempre.
Hacerme más fuerte. Al menos, en la isla del cielo, pude comprobar que podía serlo. Ahora solo faltaba demostrarme a mí mismo que lo era.
Cierto es que ahora, al menos en el cuartel General, sabían que estábamos vivos y a salvo. Pero a pesar de ello, lo de que pasó un año realmente en el tiempo, seguía comiéndome la cabeza. Karl se puso a chillar y llorar como una cría pequeña, cosa que no ayudaba a mantener la calma — Cálmate, Karl, no es el momento — Dije seriamente, sin apartar la mirada del periódico. Tras esto, Ikirami se puso a contar una historia que leyó en una biblioteca de la ciudad del cielo.
Parecía un tipo de fábula o cuento, o incluso leyenda sobre una niña pequeña, que por querer gastar una broma a sus padres, se escapó de casa, y lo que para ella fueron horas, para el resto fue un año, aparentemente por una maldición de los Ñordikis, los pájaros enormes que vimos cuando llegamos a la isla — Visto lo visto allí arriba yo me creo ya cualquier cosa, honestamente... — Dije aun mirando el periódico. Suspiré justo cuando Sephi entró en la sala, diciendo que no queria dejar el timón solo por lo que pudiera pasar, pidiendo una explicación — Resumiéndote, parece ser que en la isla del cielo hemos estado una semana... Pero realmente, aquí abajo, en nuestros mares, ha pasado un año — Le enseñé la noticia a Sephi — Es por eso que todo el mundo ha pensado que estábamos desaparecidos — Terminé de comentarle — De todas maneras, al menos ya saben que estamos bien y tenemos un nuevo destino, Momoiro. Por mucho que pensemos una explicación, creo que no se nos escapa de las manos — Dije mientras me daba la vuelta — Así que no le demos más vueltas — Sentencié mientras volvía a salir a la cubierta del barco — Te encargo a ti que lleguemos bien a nuestro destino, amigo — Le comenté a Sephi para acabar aquel jaleo.
Mientras salía, pasé directamente a ver los carteles de 'Se busca'. De nuevo, caras conocidas, y alguna que otra nueva. Otra vez la rabia me invadía por dentro, pues algunas de aquellas caras estuvieron delante de mí en el torneo de Zarutsuki. Yojimbo, Sasha, Garnet, Triana ... Si los vientos soplaban a nuestro favor, nos encontraríamos a algunos de ellos en nuestro siguiente destino, Momoiro. Pero por el momento, no quería pensarlo mucho. Demasiadas emociones en un momento. Volví a encenderme un cigarro con mi zippo con el estampado del pulpo y mirar de nuevo aquella vista del cielo, cayendo hacia nuestro mar lentamente.
— Momoiro. Encima, nos espera una nueva compañera para la División 21 — Dije lentamente, en un tono de voz bajo, como si me hablase a mí mismo.
El barco acabó por llegar a nuestro mar, donde se posó como una mariposa sobre el agua, sin causar ningún tipo de problema. Una vez, de nuevo aquí, Sephiroth puso rumbo a Momoiro, la siguiente isla. No dejábamos de avanzar, y las cosas se pondrían cada vez más difíciles y complicadas, pero yo seguía en mi mente con el mismo pensamiento de siempre.
Hacerme más fuerte. Al menos, en la isla del cielo, pude comprobar que podía serlo. Ahora solo faltaba demostrarme a mí mismo que lo era.
