10-06-2024, 09:40 PM
2 impactos más. El tipo no caía. Salió despedido a una gran velocidad, yo le dejé, estaba pensando . Ni si quiera quise golpearle de nuevo. Debía pensar, debía salir de allí a como fuera lugar, debía escapar de aquella prisión de maleza, de enemigos débiles y de inutilidad. Hablaba de mi interior y de la selva. El tipo hablo, parecía bastante soberbio para estar recibiendo una paliza, le salvaba que yo era débil, si no, le habría derrotado en un instante. Una idea fugaz traspasó mi tormentosa cabeza, ¿era verdad que yo era débil o él era fuerte y por eso no caía tan fácilmente? Había sido más cerdo que él y todavía no le había dado ni siquiera la oportunidad de hacer nada. No la merecía, pero llevaba mucho tiempo sin matar a una persona, así que por lo menos quería disfrutarlo, sentir algo de adrenalina.
- Sabes Nicolás... Igual no puedo cortar su carne, pero si que puedo cortar su espíritu - Dije mientras acercaba la katana a mi boca y lamía su filo, como siempre no pude notarla, era imposible cortarme - Escúchame pedazo de mierda - dije refiriéndome a él y volviendo a colocar en posición de combate - ¿Segundo asalto? HArHArHar, dime que tienes alguna manera de salir de esta puta isla de mierda. De ser así te dejaré que me acompañes hasta que lleguemos a algún lugar habitado dónde pueda apañármelas solo - No sabía navegar, eso era un problema. Mis dotes se basan más en el comercio, mejor dicho, en la intimidación para el comercio, en resumidas cuentas la extorsión - Y después te mataré - Sentencié con la sed de sangre el que ha vivido en un desierto sin matanzas. Con la sed de un asesino.
¿De qué sirve una victoria sin sangrar? Los Dioses no sangran, pero yo no soy un dios, soy un demonio, y los demonios nos bañamos en sangre, olemos a ella, somos la sangre. Si ese tipo tenía alguna capacidad para de salir de la isla, saldría con vida. Después moriría, es cierto, pero podría ver el sol un par de veces más, pensar en su familia, rezar, intentar escapar, hacerlo todo más entretenido en resumidas cuentas.
- ¿Le estás dando un respiro? ¿Tan confiado estás pedazo de mierda andante? Ojalá te mate hijo de la gran puta y me libres a mi y al mundo de tu presencia - Me dijo Nicolás.
Cuando acabe con el palomo voy a partir ese puto coco por la mitad, no, mejor, voy a hacerle sufrir mi existencia a él como a todos. Simplemente voy a disfrutar esto y espero que ese palomo capitidisminuido sea mi billete para salir de aquí y llevarlo a cabo. Si ese imbécil del palomo puede ganarme no merezco salir de aquí, si ese imbécil no puede sacarme de aquí tampoco merece vivir, por lo menos no a su antojo. Así es la ley de la selva, solo los fuertes sobreviven y si no, los débiles hacen lo que dicten los fuertes.
- Sabes Nicolás... Igual no puedo cortar su carne, pero si que puedo cortar su espíritu - Dije mientras acercaba la katana a mi boca y lamía su filo, como siempre no pude notarla, era imposible cortarme - Escúchame pedazo de mierda - dije refiriéndome a él y volviendo a colocar en posición de combate - ¿Segundo asalto? HArHArHar, dime que tienes alguna manera de salir de esta puta isla de mierda. De ser así te dejaré que me acompañes hasta que lleguemos a algún lugar habitado dónde pueda apañármelas solo - No sabía navegar, eso era un problema. Mis dotes se basan más en el comercio, mejor dicho, en la intimidación para el comercio, en resumidas cuentas la extorsión - Y después te mataré - Sentencié con la sed de sangre el que ha vivido en un desierto sin matanzas. Con la sed de un asesino.
¿De qué sirve una victoria sin sangrar? Los Dioses no sangran, pero yo no soy un dios, soy un demonio, y los demonios nos bañamos en sangre, olemos a ella, somos la sangre. Si ese tipo tenía alguna capacidad para de salir de la isla, saldría con vida. Después moriría, es cierto, pero podría ver el sol un par de veces más, pensar en su familia, rezar, intentar escapar, hacerlo todo más entretenido en resumidas cuentas.
- ¿Le estás dando un respiro? ¿Tan confiado estás pedazo de mierda andante? Ojalá te mate hijo de la gran puta y me libres a mi y al mundo de tu presencia - Me dijo Nicolás.
Cuando acabe con el palomo voy a partir ese puto coco por la mitad, no, mejor, voy a hacerle sufrir mi existencia a él como a todos. Simplemente voy a disfrutar esto y espero que ese palomo capitidisminuido sea mi billete para salir de aquí y llevarlo a cabo. Si ese imbécil del palomo puede ganarme no merezco salir de aquí, si ese imbécil no puede sacarme de aquí tampoco merece vivir, por lo menos no a su antojo. Así es la ley de la selva, solo los fuertes sobreviven y si no, los débiles hacen lo que dicten los fuertes.
Datos de interés
BÉLICO
ASHURA - INVENTARIO
