[Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego
#53
OST DE LA ESCENA

     El desgraciado de pelo morado había abandonado su puesto.
     Luego, la señal de Zorak. Era el momento.
     El pelirrojo caminó a través del umbral de la puerta principal como quien se adentra en una taberna, un comercio o en su puta casa, con la diferencia de que la dejó abierta a sus espaldas. Yo no le seguiría, mi cometido era internarme en el edificio por una de las ventanas, como buena criatura voladora. Me sudaba lo ovarios que alguien viese un buitre blanco llevando a cabo semejante maniobra, porque aquella noche mi obsesión con aniquilar pretendía llevarse por delante a cualquier gilipollas que osase aparecer en mi camino.
     Este tipo de imbéciles no tardaron en manifestarse: es la reacción natural cuando un monstruo de dos metros y medio, mitad pájaro mitad humano, irrumpe en tus sucios aposentos. Así, en mi forma híbrida de buitre, fui despachando a los miserables que creían que con sus putos machetes, cuchillos e incluso pistolas podrían acabar conmigo. Se lanzaban contra mí con el miedo de tener delante algo que no comprendían, pero —y se lo tengo que conceder— con la valentía de aquellos que saben que sus compañeros los están mirando. Oh, por supuesto que consiguieron herirme, y aunque sangraba, las lesiones fueron superficiales. Resulta algo complicado no encajar ningún golpe cuando cinco tíos intentan acabar contigo utilizando todo lo que tienen, cinco tipos acostumbrados a la violencia y a grupos organizados.
     Uno de ellos trató de clavarme una daga en una de las alas, pero esta no pasó más allá de las plumas. Levanté la pata derecha y lo tumbé de un pisotón. Al fin y al cabo, mi altura era mucho mayor a la suya. A continuación, me incliné hacia él y clavé mi pico en su garganta, dejando que el color carmesí tiñese mi rostro blanquecino. El nuevo color hacía juego con mis ojos. Colgajos de carne caían de mi pico rosado cual lianas.
     Miré a los dos que quedaban en pie —los otros tres ya eran cadáveres—, que retrocedían como si hubiesen visto un fantasma. Sonreí con mi grotesco rostro de buitre híbrido no por contribuir al terror que reconocía en sus patéticos rostros, sino porque mi propia broma mental sobre un espectro con referencia a mí me resultó divertida. Dama Fantasma era mi sobrenombre en aquel puto circo.
     Debían de estar a punto de cagarse encima a juzgar por cómo me miraban, sus espaldas contra la mugrienta pared de aquel piso superior. Bien, les ahorraría la vergüenza de manchar sus calzoncillos. Al menos, estando vivos. 
     Con un rápido movimiento cogí el revólver que yacía en el suelo junto al cadáver de su último dueño y, sin pensármelo dos veces, vacié el tambor en sus cabezas. No soy una experta en armas de fuego precisamente, pero desde tan cerca era difícil fallar, incluso cuando un par de balas se perdieron en algún lugar de aquella oscura habitación. La luz de la luna que se colaba por la ventana abierta era blanquecina, la única iluminación de aquel cuarto. Dejé caer el revólver al suelo y, con gusto, me hice con la daga con la que uno de los imbéciles había creído que podía reducirme. 
     Qué ridícula es la ilusión del perdedor.
     Regresé a mi forma humana, no quería andar por las estancias de aquella casa como un elefante en una cacharrería: aunque me desenvolvía bien en forma híbrida, mi versión original era más grácil y precisa. Al fin y al cabo, es mi cuerpo de toda la vida. Y más bella, por supuesto. Zorak aún no había llegado a ver el monstruo en el que podía convertirme, más allá del buitre blanco.
     Me di cuenta que de mis labios todavía colgaban los restos del cuello de aquel inútil, así que con la mano que no sostenía la daga me los quité y los arrojé al suelo con desprecio. Después, relamí la sangre que me manchaba la cara hasta donde la lengua llegó. Ah, ese sabor siempre lograba excitar mis sentidos ante la adrenalina por la muerte de otros.
     Al salir al pasillo que daba a unas escaleras, todavía en ese primer piso, escuché diferentes estruendos en algún lugar de aquella lóbrega casa. Imaginé que sería Zorak haciendo de las suyas. En ningún momento nos habíamos planteado infiltrarnos ni nada del estilo, sino más bien crear caos, por lo que no me extrañó que la sutileza no fuese el ingrediente principal de nuestras acciones.
     Bajé por las majestuosas —pero poco cuidadas—escaleras y llegué a la sala principal de la estancia. Miré hacia los lados, esperando localizar a Zorak en algún momento. Si no, me limitaría a seguir los ruidos. Manché los dedos de mi mano libre con la sangre que aún no se había secado en mi rostro. Luego, los lamí uno por uno. Esperaba que él se lo estuviese pasando tan bien como yo. 
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RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - por Maeve Knox - 13-06-2024, 02:05 PM

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